Vergil Ortíz demolió a Samuel Vargas en siete rounds confirmándose como el prospecto más emocionante – Izquierdazo

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Vergil Ortíz salió a comerse a Samuel Vargas hasta forzar la detención en el séptimo round la noche del viernes en Indio, California, para demostrar las razones por las que es uno de los más emocionantes prospectos del boxeo mundial.

Verlo pelear evoca pasajes y detalles de varios nombres que están o han estado en la élite del boxeo. El texano de 22 años parece listo para retos más grandes en la división de los welter.

Tiene soltura y poder con las dos manos. Su jab es pesado, casi un golpe de poder que sacude la cabeza de cualquier rival. Castiga lo mismo arriba que abajo, con golpes rectos o en gancho. Su pies son vivaces y educados, y sabe trabajar en la distancia correcta. Pelea en ángulos. Es inteligente, concentrado. Se quita golpes con la cintura. Vergil Ortíz lo tiene todo.

Los siete rounds que duró la pelea con Samuel Vargas fueron de un solo lado: el de Vergil Ortíz. El texano de ascendencia michoacana demostró todas sus aptitudes en el tiempo que duró la pelea. Dosificándose y atacando conforme quería. Vargas es un rival curtido y bravo. Le aguantó hasta donde pudo.

Cuando Vergil quiere terminar una pelea saca una agresividad y un ritmo de golpeo que recuerda a grandes peleadores de instinto asesino como Mike Tyson o Manny Pacquiao. Cuando esa violencia se desplegó en el ring, parecía incluso que la salud de Vargas corría peligro. En el silencio de una arena sin público, los bombazos de Ortíz resonaban de forma temeraria.

Pero la violencia se combina con habilidad y sofisticación. Ortíz se mueve de forma lateral y se crea ángulos, a veces incluso girando alrededor del rival al estilo de Vasyl Lomachenko para crearse esos ángulos.

Liquidó a Samuel Vargas en el séptimo. Un largo golpe de derecha abajo resonó seco en las costillas de Vargas que se replegó en las cuerdas. Ortíz fue por él, y empezó a castigarlo hasta que el réferi se compadeció de él y le paró el combate. Vargas había pasado peores momentos en el combate. Por eso cuando el réferi intervino, hubo algún reclamo. Sin embargo, la pelea había sido desigual, y Samuel Vargas había sido arrollado durante todo el combate.

Vergil Ortíz puso su récord en 16 triunfos sin derrota, con 16 nocauts.

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