Un grupo de militares protagoniza un golpe de estado en Mali – La Vanguardia

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Un grupo no identificado de miembros de las fuerzas armadas malienses detuvieron este martes al presidente del país, Ibrahim Boubacar Keita, y al primer ministro, Boubou Cissé, tras protagonizar un motín en la base militar de Kati, 15 kilómetros al noroeste de la capital. Bamako. Uno de los jefes del alzamiento informó a la agencia AFP sobre las detenciones, confirmando así los rumores sobre un posible golpe de estado, aparentemente sin derramamiento de sangre. “Les podemos decir que el presidente y el primer ministro están bajo nuestro control”, aseguró. Keita y Cissé fueron enviados en un vehículo blindado hacia Kati, donde permanecen ambos.





Durante todo el día reinó una gran confusión en Bamako. La mayoría de oficinas del Gobierno, bancos y comercios cerraron sus puertas, lo que provocó grandes embotellamientos en el tráfico. En las redes sociales ya circulaban rumores de que los militares amotinados habían detenido a varios ministros del actual “Gobierno de excepción” formado el pasado 27 de julio, y a otros altos cargos, pero ninguna fuente oficial se pronunciaba al respecto. La radio y televisión maliense emitieron programas enlatados o de música grabada, mientras que los funcionarios eran enviados a casa.


Hacía semanas que miles de manifestantes exigían la renuncia de Keita

Los soldados tomaron las armas durante la mañana y luego detuvieron a altos oficiales militares. Miles de manifestantes antigubernamentales salieron a la calla a aplaudir los vehículos militares que circulaban por las principales arterias de la capital maliense. Un grupo incluso prendió fuego a un edificio perteneciente al Ministerio de Justicia.

En las horas previas a la detención del primer ministro Boubou Cissé circuló un comunicado en el que instaba a los soldados rebeldes a deponer las armas y anteponer los intereses de la nación. “No hay ningún problema cuya solución no se pueda encontrar a través del diálogo”, rezaba el texto, más tarde puesto en duda por los observadores.





El presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, en una imagen del pasado junio
El presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, en una imagen del pasado junio
(LUDOVIC MARIN / AFP)



Estos movimientos se producen tras varias semanas de gran inestabilidad en el país, con manifestaciones multitudinarias y disturbios en las calles protagonizados por multitudes que exigen la renuncia del presidente Keita, en el cargo desde 2013, un año después del último golpe militar. La Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO) llegó a mediar en esta crisis y convocó una cumbre “ad hoc” el 27 de julio para proponer una solución, pero sus recomendaciones, al no incluir la salida de IBK, no contentaron a los opositores y no permitieron reducir la inestabilidad.

Antes de conocerse el golpe de estado, Francia salió a condenar con firmeza el “motín”. “Francia reafirma con fuerza su pleno compromiso con la soberanía y la democracia maliense”, subrayó el presidente Emmanuel Macron. Un representante del Gobierno de Estados Unidos se apresuró a señalar que la Administración Trump no tiene ningún interés en alimentar cambios al frente del Ejecutivo de Mali.





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