La ruta del sobao pasiego

Hay vicios a los que es imposible resistirse, y el sobao es uno de ellos. Su nada desdeñable cantidad de azúcares, hidratos de carbono y grasas saturadas no lo convierten precisamente en objeto de culto entre los nutricionistas, pero a ver quién es el valiente que permanece impasible ante su esponjosidad lasciva, su sabor profundo a huevo y mantequilla y su olor a cielo en la tierra. Comerlo con moderación -si puedes- es importante, tanto como distinguir entre los auténticos sobaos y las basurillas industriales que se venden con ese nombre.…