La macabra historia del hombre que ejecutó a 300 personas

Ser un verdugo por herencia es una tarea que Sabir Masih asumió de buena gana siendo casi un adolescente. Ejecutó a unos 300 reos, un trabajo que considera “rutinario” y que no le provoca remordimientos, en un momento en el que Pakistán se convirtió en uno de los principales países en aplicar la pena de muerte en todo el mundo.“Es una rutina para mí y no me arrepiento de haber ahorcado a tanta gente. Yo solo sigo las órdenes”, afirma tranquilo el hombre de 34 años, espigado, de facciones marcadas y un pronunciado tartamudeo.…