Siete casas maravillosas con firma de mujer

Hubo un tiempo en que la ortodoxia patriarcal lo tenía muy claro: las mujeres eran perfectas amas de casa, pero nunca las amas de sus casas. Seres encargados de velar por el sagrado hogar que los hombres, constructores, diseñaban generosamente para su comodidad. Y salvo escasas excepciones, así fue hasta bien entrado el siglo XIX, cuando en los países escandinavos las primeras arquitectas oficiales de la historia pasaron de tuteladas a tituladas. Desde entonces, y durante todo el siglo XX, por todo el mundo, muchas arquitectas le han dado varias vueltas de tuerca a la ñoña asociación de lo femenino y lo hogareño: no solo poseyendo casas o proyectándolas para otros, sino construyéndose las suyas, según sus ambiciones y necesidades.…