Cuando se pone el sol en Bol Nou

Mi madre odiaba la arena. No era el repelús que podemos tener todos a ese polvo del demonio que se te cuela por los poros aunque vayas forrada de neopreno. No. Era fobia de las de fibrilar ante la sola visión del agente alérgeno. Como resultado, y pese a haber sido criados a la vera de El Postiguet de Alicante, la playa de los telediarios por antonomasia, mis hermanos y yo fuimos poquísimo de niños, y, si íbamos, teníamos órdenes de no acercarnos a menos de medio metro de nuestra señora madre, bajo amenaza de no volver a mojarnos el culo en todo el verano.…