Karina Sainz Borgo, la hija de la literatura

Fotografía de JeosmEl pasado otoño de 2018 en Frankfurt deliraba. Las agencias literarias cargaban como cada año, desde todos los rincones del mundo, con la promesa de la novedad libresca almacenada en su correspondiente PDF (ese que logró, con no poca fortuna, elevarse sobre el nivel del cajón anónimo o el manuscrito huérfano), para probar con él fortuna en una de las ferias del libro más importantes del mundo. Y es que alimentar al cliente conlleva un trabajo que la mayoría de los lectores desconoce, entre otras cosas porque su función imprescindible dentro del engranaje ha de ser la de sentarse a la mesa de novedades para que le sirvan el manjar que más le plazca, haciendo luego su justa digestión individual sin tener que importarle lo que pueda ocurrir en las cocinas.…