No hay mal que por chavismo no venga, por Leandro Rodríguez Linárez

En la denomina IV República era ingenuamente imposible pensar que el país pudiera empeorar de la mano del rentismo petrolero y de una élite política agotada en sí misma, era contra natura imaginarnos que la inflación e inseguridad de los años 90 pudiera ser rebosada, o que actos de corrupción como Cadivi pudieran ser peores… ¡Que inocente éramos! Tras la llegada del Teniente Coronel (r) Hugo Chávez a Miraflores, la malversación del Fondo de Estabilización Macroeconómica que quedó impune y el caso “Icabu” que se engavetó para cuidar a unos de los grandes del chavismo de esa época, Luis Miquelena, comenzamos darnos cuenta que lo peor de nuestra historia estaba apenas comenzando.…