Cuando las copas eran de helado

¿Es posible imaginar una imagen más veraniega que la de una enorme copa de helado, con sus palmeras y sus bengalas, cuando cae el sol en un sitio de costa? Las copas de helado son al verano lo que el churrigueresco es al arte: exceso, glorioso exceso. Los polos, por mucho que ahora los mitifiquemos, eran casi de consumo diario en los tres meses que la escuela estaba cerrada, mientras que las copas eran un grial de la gordunez que generalmente estaba fuera de nuestro alcance.…