Fuerteventura, la playa infinita

La isla, una de las más hermosas que yo conozca, tiene forma de hueso largo acabado en un pie extenso, y esa silueta, descubierta gradualmente desde el avión si no la ocultan las nubes, anuncia su esqueleto de piedra. A Fuerteventura hay sin embargo una segunda vía de acceso menos dramática, por mar. En la vista a ras de agua a medida que el ferri se acerca desde Lanzarote, la isla es igual de pétrea, pero la animan, cuando ya el barco cruza el estrecho de la Bocaina, los edificios y las arenas plateadas de Corralejo, a la derecha.…