Brassens, el veraneante eterno

Georges Brassens era poco dado a la celebridad y a exigencias, pero a través de la canción Súplica para ser enterrado en la playa de Sète decidió expresar un humilde deseo. En ella resume los motivos de manera poética, con retorcido ingenio y sin descuidar el humor agudo que caracterizó toda su obra, y así prefigura una tumba que no dará al paisaje una sombra triste, sino un encanto indefinible, que servirá como biombo a los bañistas y ante la que los niños exclamarán: “¡Qué bonito castillo de arena!”.…