La playa de Migjorn, el Patusán de Formentera

“Dejó atrás sus faltas terrenales, el concepto en que la gente le tenía, y se halló en condiciones totalmente nuevas para que en ellas pudiera encontrar ancho campo su facultad imaginativa”. Eso que escribía Conrad en Lord Jim de la marcha de su personaje a la legendaria Patusán, la remota comarca malaya a la que Jim arribaba huyendo de sí mismo con una edición de Shakespeare, un revólver descargado y ansias de redención, es lo que yo siento al regresar cada año al Pelayo, el chiringuito más auténtico de Formentera, en la playa de Migjorn, refugio final de los que escapan del norte masificado, de las cuentas disparatadas, de los yates elefantiásicos y del postureo generalizado.…