Con Pablo, sin Pablo, por Pablo

Sergio Dahbar, Antonio López Ortega y Pablo Antillano durante la presentación de un libro de Tomás Eloy MartínezI. Debería comenzar diciendo que la inteligencia de Pablo Antillano era única. Para mí, verlo razonar, era una lección de vida. Y esto porque era un prodigio, porque su mente funcionaba de manera privilegiada. Oír a Pablo, escuchar a Pablo: todo un deleite. Las palabras que escogía, la longitud de las frases, las síntesis sorpresivas, las maneras de gesticular.…