La vuelta a la normalidad en tres platos únicos

Nunca he comprendido a la gente que se pone a dieta de lechuga y filete de pavo a la plancha nada más acabar la Navidad. Entiendo que la carne es débil y te puedas haber excedido con las comidas, las copas y los turrones. Incluso empatizo con que te hayas pasado 80 pueblos y varias ciudades de más de 100.000 habitantes con ellos, porque es la época más difícil para la contención. ¿Pero en serio crees que el camino correcto para corregir los excesos es ponerte un cilicio alimentario y castigarte comiendo como si fueras una modelo en plena hambruna?…