La oración de Sócrates

Si uno coge el tranvía que lleva desde el centro de Atenas a la playa de Faliro, a pocos pasos de la estación Zappio, justo en el lugar donde se interceptan las avenidas Rey Constantino, Reina Olga y Ardito, hay un curioso lugar marcado por unas extrañas rocas que generalmente pasa desapercibido. Injustamente desapercibido, porque desde allí hay una de las más hermosas vistas de la Acrópolis. Exactamente desde allí la Roca Sagrada luce todo su esplendor por las mañanas, cuando el sol pega de lleno en la fachada este del Partenón, pero sobre todo por las tardes, cuando el mármol se tiñe de un rosado brillante y melancólico que no he podido ver en ninguna otra parte.…