Qué es el MIR y cómo afrontar el examen más importante en la vida de un médico – La Vanguardia

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En el calendario de un estudiante de medicina están marcadas las fechas de muchos exámenes. Aunque ninguna prueba ni ninguna fecha es tan importante como el día en que se celebra el MIR. Pero, ¿qué significan estas siglas y en qué consiste este preciado examen? Se trata de una prueba tipo test, que permite acceder a un puesto de Médico Interno Residente (MIR) en un hospital. Además, permite especializarse en una de las numerosas ramas sanitarias: dermatología, cardiología, cirugía, pediatría… A elegir, entre 44 disciplinas.

No todo el mundo puede presentarse a este examen. La prueba tiene un requisito muy claro, haber superado la carrera de medicina. Superar el grado no es garantía de conseguir una plaza. Si por algo se caracteriza el examen MIR es por la competitividad. En la última convocatoria (2020), el Ministerio de Sanidad ofertó 7.512 plazas para casi 16.000 aspirantes.






Tipo test y con imágenes clínicas

La prueba consta de 175 preguntas tipo test, alrededor de 30 asociadas a imágenes clínicas. Su duración es de cuatro horas y las preguntas pueden ser de cualquier conocimiento relacionado con la medicina, sin existir un temario cerrado. El mecanismo de elección es sencillo: en función de las notas de exámenes MIR, los aprobados van eligiendo la especialidad y el destino que prefieran. En la última convocatoria, Medicina Familiar y Comunitaria fue la especialidad con mayor número de plazas (2.205), seguida por Pediatría, Anestesiología y Reanimación y Medicina Interna.

Docentes y preparadores alaban este sistema de evaluación. “Es una prueba muy distributiva, que evalúa con justicia los conocimientos, habilidades, el razonamiento lógico deductivo y el esfuerzo que realiza el alumno. Ahora mismo existe una gran competencia: para cada plaza, hay dos aspirantes”, explica el director académico del Grupo CTO, Fernando de Teresa. “Es un examen meritocrático, una manera de ordenar a todos los médicos de manera objetiva. Por ejemplo, evita las entrevistas personales, vigentes en otros países. Es un modelo de éxito, replicado en Italia y Portugal”, añade el director y fundador de la academia AMIR, Borja Ruiz.

En la última convocatoria, el Ministerio de Sanidad ofertó 7.512 plazas para casi 16.000 aspirantes.
En la última convocatoria, el Ministerio de Sanidad ofertó 7.512 plazas para casi 16.000 aspirantes.
(EFE)



El MIR no engaña y precisa de una entrega casi por completo. “Requiere, al menos, un año y medio de dedicación. Normalmente la preparación comienza durante sexto de carrera. A partir de junio, cuando el estudiante termina sus estudios universitarios, se dedica durante ocho meses al examen. Nosotros aconsejamos entre 8 y 12 horas de estudio al día, combinado con un sueño regular y con la práctica de deporte”, sigue Ruiz.





“La preparación requiere de tres elementos fundamentales. El primero, teórico y que consiste en aglutinar todos los conocimientos relacionados con la medina en unos cuantos meses. Para eso, todo tiene que estar bien estructurado y relacionado. Los alumnos también precisan de conocimientos prácticos, en cuanto a la interpretación de preguntas tipo test y al conocimiento de las imágenes clínicas. Otro elemento, ser capaz de desenvolverse en una situación de tensión. Para ello, es fundamental el entrenamiento y los simulacros”, enumera de Teresa.

La exigencia de la prueba lleva a muchos a aspirantes a optar por academias o centros especializados, con el objetivo de mejorar su preparación. “La asistencia a una academia puede multiplicar por diez las posibilidades de conseguir una plaza. Damos pautas en cada fase, hacemos un seguimiento personalizado, tutorías, evaluación del contenido… En definitiva, intentamos dar un servicio muy individualizado”, defienden desde AMIR. “No sería necesario si no fuese un factor diferencial entre alumnos. El estudiante que cuenta con este respaldo (selección de materiales, preparación de simulacros, apoyo emocional…) parte con una gran ventaja. Además de poder compararte con otros alumnos y saber si la preparación que estás realizando es óptima”, sostienen desde el Grupo CTO.


A la espera de una nueva convocatoria






Faltan pocos meses para una nueva convocatoria del MIR. Antes de la pandemia del coronavirus, la fecha para su celebración se movía entre el último sábado de enero y el primero de febrero. A la espera de que el Ministerio de Sanidad confirme la nueva fecha y la presencialidad de la prueba, los aspirantes siguen con su preparación. “En estos meses intentamos estimularles para que realicen un estudio relacional, para que empiecen a plantearse situaciones clínicas que se apoyen en la transversalidad. Eso les permitirá establecer una red que te permita repasar todo”, aconseja el director académico del Grupo CTO.

La Covid-19 también ha afectado a la preparación del examen. Los centros han tenido que trasladar las lecciones presenciales a las pantallas de los dispositivos electrónicos. Intentan que la formación no pierda calidad, sobre todo en lo que respecta a la parte teórica. Para ello se valen de todas las herramientas tecnológicas a su alcance: tutorías personalizadas, clases en directo, resolución de dudas a través de chats… Donde sí acusan la falta de presencialidad es en la realización de simulacros de exámenes. Ahora, a los aspirantes le toca hacerlos desde casa. Pero, si la segunda ola de coronavirus da un respiro, no descartan volver a las aulas.









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