Microsoft y Rare, de la mano: de Conker a Everwild – AS

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La relación entre Microsoft y Rare, o mejor dicho, los fans del estudio y la compañía norteamericana, nunca ha sido sencilla, y es que estos siempre han tenido la sensación de que el equipo británico ha estado desaprovechado. Otrora sinónimo de excelencia, Rare se ganó un merecido prestigio en los 90 gracias a clásicos de las plataformas como la franquicia Donkey Kong Country o Banjo-Kazooie, pero demostrando una inusitada polivalencia en otros géneros como el shooter (Goldeneye 007, Perfect Dark), los beat em up (Battletoads) o incluso los juegos de lucha, como es el caso de Killer Instinct. Daba la sensación, seguramente acertada, de que no había nada que Rare no pudiera hacer, y además de manera excelente.

Sin embargo, a finales de esa misma década, el estudio afincado en la ciudad inglesa de Leicestershire necesitaba estar bajo el paraguas de una gran editora, debido al incremento imparable de los costes de producción de un videojuego, una situación de la que paradójicamente, Nintendo no quiso saber nada. En esa circunstancia apareció Microsoft, y en un año 2002 en el que estrenaba su primera consola de videojuegos, Xbox, se hacía con un equipo que debía ser estandarte de la marca, y proveer a esta pieza de hardware de los juegos de la suficiente calidad como para comer terreno a la por entonces omnipotente PlayStation 2.

Una primera etapa poco prolífica

La vida útil de la Xbox original no fue precisamente larga, con lo que a Rare tampoco le dio ni siquiera tiempo para crear un catálogo considerable alrededor de la misma. Aunque sería otro su juego más célebre para esta consola, el primero fue Grabbed by the Ghoulies, una aventura en 3D con una recepción extraordinariamente diversa, consiguiendo notas en la prensa especializada que oscilaban entre el 90 hasta el 16 del portal Gamenow, que hablaba de él como “una siesta repetitiva que no puede decidirse si es para niños o para adultos). Obviamente, su media en Metacritic sufrió esta mixtura, quedándose en un intermedio 66 que obviamente, estaba muy lejos del listón marcado por Rare. Afortunadamente, tardarían poco en resarcirse con uno de sus juegos más recordados como parte de Microsoft Game Studios.

Hablamos de Conker: Live & Reloaded, continuación de Conker’s Bad Fur Day, aparecido en Nintendo 64 en 2001. A pesar del aspecto de su protagonista, muy acorde con unos años en los que las mascotas volvían a estar de moda, no se trataba de un juego ni mucho menos familiar, sino más bien todo lo contrario. De hecho, el subtítulo comenzó siendo Live & Uncut, pero finalmente sí que sufrió recortes, aplicándose Rare una autocensura que, no obstante, no lo alejaba de ser un juego con un sentido del humor muy gamberro, tal vez no tanto como la primera entrega, pero sí lo suficiente para ser calificado como “para adultos”. Sin ser un gran juego de manera unánime, sí fue capaz de rozar el notable en general, y lo que es casi más importante, ganarse el corazón de los fans de la marca Xbox, que aún hoy en día, piden a Microsoft que rescate a este añorado personaje.

La segunda generación de Microsoft: el liderato empieza por Rare

Tras una generación que convirtió a PlayStation 2 en la consola más vendida de todos los tiempos, Sony hizo lo menos aconsejable, que es dormirse en los laureles hasta el punto de probablemente, ni considerar a Microsoft como un competidor que le tuviera que hacer siquiera temblar. Craso error, y es que la compañía de Redmond aprovechó esa relajación para lanzar su nueva consola un año antes, llegando Xbox 360 en 2005 y PlayStation 3 en 2006, siendo unos meses decisivos en los que la consola se hizo con un catálogo muy a tener en cuenta. Aunque los grandes exclusivos se hicieran esperar (Gears of War en 2006, Halo 3 en 2010), Xbox 360 contó con un catálogo más que atractivo durante ese primer periodo, al que contribuyó Rare en gran manera gracias a dos juegos como Perfect Dark Zero y Kameo: Elements of Power.

Aunque la nueva aventura de Joanna Dark no fuera considerada un clásico instantáneo como sí fue el original, la realidad es que se trató de un juego completamente solvente, con un más que notable 81 en Metacritic, una campaña individual de duración considerable y un multijugador para hasta 32 jugadores. En definitiva, una secuela que hacía honores a su predecesor, y que a pesar de tratarse de un juego fantástico, eso no fue óbice para que en Rare fueran capaces también de desarrollar y lanzar el mismo año el peculiar Kameo: Elements of Power, una original aventura en 3D protagonizada por una elfa y que formó parte del catálogo de lanzamiento de la consola. A pesar de tener también críticas mixtas, es considerado prácticamente como un juego de culto, y uno de los más peculiares a cargo del estudio.

Lejos de tomarse un descanso, unos meses después y ya en 2006, Rare lanzaría otro juego muy querido como es Viva Piñata, un simulador de jardín en primera persona precursor de muchos de los que triunfan hoy en día, aunque con un mayor énfasis en la historia. Como su propio nombre indica, a medida que cumplíamos objetivos, nuestro jardín se poblaba de piñatas en blanco y negro, pasando a otras a todo color y que adornaban en gran manera nuestra creación si lográbamos objetivos más avanzados. Tuvo un éxito más que considerable que lo llevó incluso a tener una secuela con Viva Piñata: Trouble in Paradise, con más piñatas y un novedoso modo cooperativo.

Dos años después, Rare volvería a una de sus franquicias estrella con Banjo-Kazooie: Baches y Cachivaches, una nueva entrega que giraba alrededor de, como su propio nombre indica, la construcción y reparación de vehículos. Aunque no fue un juego aclamado por la crítica, sí consiguió el honor de esta incluido en el libro 1001 videojuegos que hay que jugar antes de morir. Tras este, Microsoft decidió encargar a Rare su propio “Wii Sports”, el juego que vendiera la nueva tecnología en la que la compañía llevaba años invirtiendo y trabajando y que debía suponer una revolución. Así, como pudimos ver, ni Kinect Sports, ni Kinect Sports: Chapter Two fueron capaces de equipararse siquiera con el fenómeno de Nintendo, siendo tan solo el principio de una historia que estaba claro que no tendría el mejor final posible.

Los piratas trajeron un rayo de esperanza

Tras colaborar en el desarrollo del fantástico Killer Instinct de 2013 –a cargo principalmente de Double Helix y Iron Galaxy) , y lejos de rendirse, en Rare tuvieron que desarrollar aún Kinect Sports Rivals, con la confianza de que la nueva consola de Microsoft, Xbox One, fuera capaz de explotar todo el potencial que presumiblemente tenía Kinect. No solo no fue el caso, sino que es el juego peor valorado de la “trilogía” de Rare a cargo de esta licencia, lo que provocó un hiato de cuatro años en el estudio en el que tan solo lanzaron Rare Replay, un más que recomendable recopilatorio con nada menos que 30 juegos entre lo mejor del estudio británico, aunque por desgracia falten Goldeneye 007 y, por razones obvias, Donkey Kong Country.

Hubo que esperar hasta 2018 para ver cómo, a pesar de un inicio complicado, Rare volvía por sus fueros, ya que Sea of Thieves suponía probablemente el juego más ambicioso del estudio en mucho tiempo, tratándose de un multijugador masivo, cooperativo y competitivo, con la temática pirata como eje central y con un aspecto visual y artístico con mucha personalidad. Como es habitual en el género, sufrió las dificultades propias de un lanzamiento, como cierta escasez de contenido, pero lejos de abandonarlo y demostrando que se trataba de una apuesta firme, Rare no dejó de desarrollar actualizaciones frecuentes repletas de actividades y mejoras que lo han convertido en un juego con una gran base de jugadores –algo a lo que ayuda su inclusión en Xbox Game Pass y su llegada a Steam-, pero que también rinde de buena manera en cuanto a visualizaciones en plataformas de streaming. Sin duda, y habiendo muchas, una de las grandes historias de superación de esta generación, en cuanto a juegos con comienzos difíciles que consiguen triunfar no sin esfuerzo y buenas decisiones mediante.

Y ya por fin tenemos que hablar del futuro, que se llama Everwild, el cual pudimos disfrutar en el pasado Xbox Games Showcase. Se trata de una aventura de estética preciosista que sin duda será uno de los emblemas de la próxima consola de Microsoft, Xbox Series X, además de estar disponible de lanzamiento, como suele ser habitual en el caso de los exclusivos de Xbox, en Xbox Game Pass. Qué duda cabe que, al menos si nos ceñimos al fantástico aspecto que está tomando, que es la consagración de Rare como, esta vez sí, una de las estrellas de Xbox Game Studios.

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