La telemedicina en época de pandemia – El Nacional

En la actualidad hemos dejado de ser espectadores de la pandemia del siglo XXI y empezamos a vivirla en carne propia. En esta crisis, los servicios de salud pueden verse atareados por una sobrecarga de consultas  y tener una capacidad reducida para proveer un tratamiento adecuado a quienes más lo necesitan. Una de las estrategias …

En la actualidad hemos dejado de ser espectadores de la pandemia del siglo XXI y empezamos a vivirla en carne propia. En esta crisis, los servicios de salud pueden verse atareados por una sobrecarga de consultas  y tener una capacidad reducida para proveer un tratamiento adecuado a quienes más lo necesitan. Una de las estrategias más importantes para reducir y mitigar el avance de la epidemia son las medidas de distanciamiento social. Aquí es donde la “medicina a distancia” tiene un papel sumamente importante y  se convierte en eficaz aliada.

Las teleconsultas por medios virtuales, a veces denominadas “consultas remotas”, son una forma segura y efectiva de evaluar casos sospechosos y guiar el diagnóstico y el tratamiento del paciente, minimizando el riesgo de transmisión de la enfermedad. Los médicos están cerrando sus consultorios y abriendo sus computadoras portátiles para ofrecer atención médica a personas que siguen la recomendación de quedarse en casa para detener la propagación del nuevo coronavirus.

La telemedicina ha existido durante más de dos décadas pero está todavía en etapas tempranas de desarrollo. Sin embargo la pandemia del coronavirus está cambiando rápidamente esta situación, produciendo un aumento acelerado en su utilización.

En términos generales, para una teleconsulta, es necesario tener una conexión a Internet rápida y confiable, una computadora o teléfono adecuado con capacidades de audio y video. También es preciso saber utilizar un software específico con herramientas de conferencia  como  WhatsApp, Skype, Zoom, Google hangouts, FaceTime, entre otras.

Con un sistema telemático es posible que estos pacientes accedan a especialistas de primer nivel que pueden resolver la consulta por esta vía en 90% de los casos. Además, el sistema de “triage” médico ayuda a orientar a aquellos que deben acudir de forma urgente al hospital.

Los médicos estamos aprendiendo día a día las presentaciones de esta nueva enfermedad. Sabemos hoy que la mayoría de quienes contraen coronavirus solo sufren síntomas leves y pueden recuperarse sin salir de sus hogares. Hay síntomas iniciales como pérdida del gusto y el olfato, e incluso problemas gastrointestinales como náuseas o diarrea.

La comunidad debe conocer cuáles son los síntomas de alarma para decidir su traslado al hospital, como dificultad para respirar, desorientación, dolor intenso en el pecho y labios morados, sobre todo cuando están presentes factores de riesgo como tercera edad, hipertensión, diabetes, entre otras.  La pregunta central del médico en COVID-19 es: ¿cómo está su respiración hoy? ¿Se ahoga al hablar o al hacer actividad?

La consulta remota es también una herramienta útil en el seguimiento de los pacientes que egresan del hospital, a sabiendas de que cada día descubrimos el carácter persistente de algunos síntomas o el llamado síndrome post-COVID-19.  La teleconsulta ha planteado una oportunidad para muchos centros de atención en zonas rurales. Un especialista puede estar en muchos lugares a la vez y brindar teleapoyo a otros médicos. En esta coyuntura epidémica algunos médicos se han sumado a la telemedicina de manera gratuita., con la idea de que las personas que no cuenten con recursos puedan beneficiarse de esta tecnología.

La mejor práctica de la medicina todavía incluye el contacto cercano con interacción cara a cara. Esta herramienta complementa a la medicina tradicional y no la reemplaza. La telemedicina no es para todo el mundo, tanto que la relación cercana médico-paciente se podría debilitar o, incluso, perderse. La telesalud exige emplearse en forma ética, balanceada y controlada; de lo contrario, puede ayudar a ampliar la percepción sobre la llamada “deshumanización” de la medicina y puede comprometer la confidencialidad de la información.

La realidad venezolana  dibuja un país en el que una parte de la población no dispone de los elementos necesarios para la buena práctica de la telemedicina. Fallas en el servicio  de Internet y suministro eléctrico, así como el bajo conocimiento del uso de las herramientas digitales en los adultos mayores, son solamente algunos de ellos.

Siempre es importante mencionar que se puede ser exitoso en estos espacios y para ello son una muestra proyectos icónicos exitosos como Proyecto Maniapure y SOS Telemedicina UCV. Este último instaló un centro de atención telefónica en plena pandemia denominado “Llamada SOS”.

Las consultas a larga distancia son solo la punta del iceberg de este nuevo ámbito de la salud. Esta modalidad de atención médica llegó para quedarse y proporcionar a los pacientes una atención más conveniente y costo-efectiva. La pandemia del coronavirus va a marcar un punto de inflexión en la adopción y va a brindar un impulso gigantesco al avance de las aplicaciones telemáticas que aseguren una relación satisfactoria de los dos, médico y paciente.

@santiagobacci

La democracia muere cuando hay censura. Hoy tú puedes ayudar a mantener el periodismo independiente solo con USD 3 al mes. ¡Aporta y sé parte de la solución!