Estudiantes de medicina piden volver a las prácticas para recibirse y enfrentar la pandemia – La Capital (Rosario)

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Estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) piden volver a las prácticas en hospitales y centros de salud para poder completarlas, recibirse y sumarse al sistema de salud en un momento en el que los contagios por coronavirus crece en Rosario y en la provincia. Aseguran que las autoridades no les dan respuestas y buscan el título para poder incorporarse cuanto antes a ayudar a sus colegas ya recibidos.

Las prácticas consisten en rotaciones entre hospitales y centros de salud, una vez que se rindieron bien todas las materias de la carrera, como previa a la obtención del título.

La estudiante Sofía Aguirre contó a La Capital que se encuentran en una zona gris, ya que no los dejan hacer las prácticas y, así, no pueden avanzar para terminar la carrera, tener el título y poder trabajar.

“Rendimos todas las materias el año pasado y arrancamos este año con las prácticas obligatorias (duran nueve meses) para validar el título. Pero nos agarró la pandemia, dijo Sofía, quien es de Venado Tuerto.

Por, eso, hace cinco meses que no pueden volver a los efectores y, aseguró, nadie les da una respuesta a pesar de que ya hablaron con el decano de la Facultad de Ciencias Médicas, con el consejo directivo de la facultad, con el rector de la UNR y con el Ministerio de Salud provincial.

>>Leer más: Los agentes de salud exigen que el reconocimiento llegue al bolsillo

Sobre eso, Sofía dijo: “Nos están retrasando. No podemos trabajar de lo que estudiamos y de lo que ya nos recibimos porque no tenemos el título de médico todavía“.

“Nos dicen que en los efectores son los principales focos de contagio y que no nos pueden mandar ahí, en vez de crear un protocolo como se creó para bares y negocios, y darnos equipos de protección“, agregó, quien tenía sus primeras prácticas asignadas en el hospital Alberdi y en el policlínico San Martín, todas canceladas.

Incluso, Sofía contó que propusieron usar el hospital de simulación que se inauguró en mayo de 2018. Pero también les impidieron el uso por no contar con los protocolos necesarios.

“Queremos trabajar de lo que estudiamos tantos años y nadie toma una decisión por nosotros”, expresó Sofía.

Oportunidad única, desperdiciada

Estefanía Botazzi trabajó en un bar como moza hasta abril, cuando el comercio cerró por la pandemia. Ahora, la estudiante de medicina tampoco puede retomar las prácticas para recibirse. Contó que “desde junio dicen que tienen que hacer protocolos, pero no avanzan”.

“El trabajo me alcanzaba para mantenerme con mi pareja. Mi mamá me ofreció ayudarme, pero mi papá pertenece al grupo de riesgo y no se puede exponer, entonces los ingresos de mi casa paterna disminuyeron. Ellos se están endeudando con otras cosas para que yo pueda hacer malabares con las cuentas“, dijo.

La estudiante habló del esfuerzo que están haciendo, y afirmó que quienes tienen que dar el paso final para que ellos puedan hacer las prácticas y sumarse al sistema de salud “no lo ven o no les importa. Nos dejan en una nebulosa”.

Con este retraso, Estefanía remarcó la oportunidad histórica de aprendizaje que pierden: “En esta pandemia se puede aprender muchísimo y nos están negando eso. Muchos queremos hacer algo, porque justamente toda la población médica está saturada y no podemos hacer oídos sordos”.

“Es una situación insostenible. Que desaprovechen nuestro tiempo es una burla. Se están perdiendo de nosotros, después de tanto esfuerzo que hicimos para llegar a estas instancias”, añadió.

Quedarse o volver

La incertidumbre es otro de los factores de los estudiantes. Es el caso de Maxi Golemmo, oriundo de Azul (Buenos Aires), a 500 kilómetros de Rosario. Su idea principal era hacer las prácticas acá e irse a hacer la residencia a La Plata, pero ahora está viendo si renueva o no contrato de alquiler en noviembre porque no sabe qué va a pasar.

“Hacía las prácticas en el hospital de Roldán y en el Roque Sáenz Peña, pero se cortaron cuando inició la pandemia. Nos dijeron que a los 15 días todo iba a arrancar de nuevo, pasó el tiempo y nada“, explicó.

A Maxi lo sustentan, como pueden, sus padres. Es algo que se vuelve “cada vez más difícil”, y mencionó que a otros compañeros les pasa lo mismo: “Muchos perdieron el laburo y tienen que bancar una estructura de alquiler e impuestos”.

“Llevamos casi seis meses sin respuestas. Somos alrededor de 300 personas que ya rendimos el último final y sólo nos quedan las prácticas para recibir el título. Pedimos poder hacer las prácticas para aprender, poder enfrentar la pandemia y lo que venga en el futuro, que no es muy lejano”, finalizó.

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