El sueño de los vagos: ¿es posible tomar “ejercicio físico” en píldoras? – Clarín

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PREGUNTA: Mi padre tiene 69 años y hace dos tuvo un ACV que le dejo medio cuerpo casi inmóvil y le cuesta caminar. Viene el kinesiólogo, le compramos una bicicleta fija, pero está sentado o acostado y se niega a usarla. Y está envejecido del cerebro. ¿Se podrá hacer algo más? R.V.M., de Castelar

Hace tiempo se sabe que el ejercicio físico agudiza las funciones mentales y cerebrales, y quienes lo hacen de manera regular no sólo obtienen mejores resultados en las pruebas cognitivas sino que, también, reducen el riesgo de padecer demencia o cualquier otro tipo de deterioro del cerebro.

Recientemente, un trabajo de investigación financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE.UU. y publicado en la prestigiosa revista Science, aporta datos sobre un importante mecanismo de porqué la realización de actividad física protege y evita el deterioro del cerebro.

Este notable hallazgo –fruto de una investigación realizada en la Universidad de California– descubrió que en las personas que hacen actividad física se produce el aumento en la sangre de varias proteínas, destacándose una en especial que fabrica el hígado, llamada GPLD1 (sigla de un nombre científico largo y difícil de pronunciar).

Al incrementar su producción por medios de ingeniería genética se demostró en animales de experimentación que esta proteína genera un sensible aumento del número de neuronas y mejoras en el aprendizaje. Es decir, algo similar a un “rejuvenecimiento cerebral”.

Queremos que las personas hagan más ejercicio y no todos podrán hacerlo. Ser capaz de dar esto en forma de pastillas sería fantástico.

Coleen Murphy, biólogo molecular

Después de los logros obtenidos en animales, se investigó lo mismo en la sangre de personas mayores sanas de 66 a 78 años con el objetivo de comprobar si esta proteína desempeña un papel similar en los humanos. Y se comprobó que los niveles de GPLD1 son más altos en aquellos individuos físicamente activos (los que caminan más de 7.100 pasos por día) que en aquellos que eran sedentarios (menos de 7.100 pasos por día).

A pesar de que se necesita profundizar en los estudios, una firme conclusión de los investigadores es: “A través de esta proteína, el hígado responde a la actividad física y le dice al viejo cerebro que se vuelva joven”.

Esto resulta “un ejemplo notable de la comunicación del hígado con el cerebro que nadie sabía hasta ahora que existía”.

Que el cerebro registre que se está haciendo actividad física aunque el individuo esté en reposo solamente por una proteína que le llega desde la sangre “es muy tentador”, afirma Coleen Murphy, biólogo molecular de la Universidad de Princeton.

Y agrega: “Siempre queremos que las personas hagan más ejercicio y no todos podrán hacerlo. Ser capaz de darle a la gente esto en forma de píldora sería fantástico”.

Apunta así que podría ser de suma utilidad en aquellas personas que tienen poca movilidad por discapacidad o por diversas enfermedades (ACV, parálisis, miopatías) e impedidos de realizar actividad física.

Aunque resulte de utilidad para personas enfermas, se debe subrayar que ninguna pastilla reemplazará los beneficios de una real y concreta actividad física.

Norberto Abdala, médico psiquiatra

La provocativa pregunta de los beneficios cerebrales del ejercicio es si llegarán a estar disponibles en forma de pastilla (algo así como “el ejercicio en una píldora” al envasar esta proteína descubierta) y si podría llegar a ser usada también por quienes por su pasividad o comodidad no son propensos a hacer actividad física.

Aunque resulte de utilidad para personas enfermas, se debe subrayar de manera enfática que ninguna pastilla reemplazará los beneficios de una real y concreta actividad física que permite la distracción, el estar al aire libre, disfrutar del sol, quemar grasas, favorecer el desarrollo muscular o inducir francas mejoras cardiovasculares. 

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