El fiscal general de Texas demanda a las autoridades de Austin por mantener las restricciones para controlar la pandemia

11 Mar 2021 20:51 GMT

El alcalde de Austin, Steve Adler, y las autoridades del condado han asegurado que la decisión viene apegada a lo que recomiendan los médicos. El fiscal general de Texas asegura que con esa orden violan las leyes.
El fiscal general de Texas demanda a las autoridades de Austin por mantener las restricciones para controlar la pandemia

El alcalde de Austin, Steve Adler, y las autoridades del condado Travis desafiaron el anuncio del gobernador Greg Abbott y mantuvieron en la ciudad la orden de usar mascarillas a riesgo de tener que pagar multas de hasta 500 dólares. El fiscal de Texas, Ken Paxton, había amenazado con demandarlos y concretó la medida este jueves al catalogarla como ilegal.

En la demanda, Paxton razona que la ley estatal -dice al referirse a la Ley de Desastres en Texas- está por encima de la local en la respuesta a la pandemia. Pide que se prohíba temporalmente a los funcionarios locales aplicar la orden que exige el uso de mascarilla, entre otras cosas. El reclamo legal marca otra batalla entre las autoridades de Texas que, según el condado, se muestran o no de acuerdo con las medidas para mitigar la expansión de la pandemia.

Tras conocerse la demanda, el alcalde Steve Adler, dijo en Twitter que él y el juez del condado Travis, Andy Brown, 'defenderemos y haremos cumplir las reglas de nuestras autoridades de salud pública', reiteró. 'El uso de mascarillas es quizás lo más importante que podemos hacer para frenar la expansión del virus', se lee en el comunicado. 'Funcionan. El fiscal general está equivocado'.


También en la red social, Paxton escribió: 'Adler no hará nunca lo correcto por sí mismo. Su obstrucción no me frenará para mantener a Texas libre y abierto'.

La batalla entre Austin y el fiscal del estado comenzó a raíz del anuncio del gobernador Abbott de reabrir por completo sin medidas para mitigar el avance del covid-19.

El miércoles, Texas se convirtió en el mayor estado del país en eliminar el uso de mascarilla y permitir que los negocios operen al 100% aunque bajo sus propias medidas a lo interno. La orden se mantiene con una excepción: que las hospitalizaciones superen el 15% de la capacidad instalada en camas por siete días seguidos. Para algunos políticos locales la decisión es apresurada. Muchos temen que como consecuencia el estado vea un nuevo repunte de casos y muertes en momentos en que la vacunación está en proceso.

'La decisión de exigir mascarillas o de límites operativos relacionados con el covid-19 está expresamente reservada para los negocios privados en sus instalaciones. No descansa en las jurisdicciones como la ciudad de Austin, el condado Travis o sus autoridades de salud local. Tampoco tienen la autoridad para amenazar con multas por incumplimiento', había escrito Paxton en una carta dirigida a Adler y al juez de Travis, Andy Brown, esta semana.

'Ya los llevamos a corte en circunstancias similares. Perdieron. Si continúan violando la ley de esta manera, los llevaremos a corte de nuevo y perderán otra vez', agregó al darles hasta las 6:00pm del miércoles para que rescindieran el mandato local de usar mascarillas y se apegaran a la decisión del gobernador.

A pesar del anuncio de Abbott y la pelea de Paxton con Adler, muchos negocios decidieron mantener el uso de mascarilla, el lavado de manos y el distanciamiento social para evitar que sus empleados o clientes puedan generar cadenas de contagio y que, como consecuencia, los negocios tengan que cerrar de nuevo.


Adler mantuvo su decisión sin importar las advertencias de Paxton: Austin seguirá usando mascarillas y practicará medidas de mitigación. En un comunicado que compartió en su cuenta de Twitter, el alcalde aseguró que tanto él como el juez Brown seguirán 'haciendo todo lo que esté en nuestro poder, emitiendo órdenes de las autoridades sanitarias y usando todas las herramientas disponibles para reducir los contagios, para mantener a más personas vivas, para poder abrir las escuelas de forma segura para que más niños puedan tener clases en persona y para que más negocios abran', se lee en la nota.

'Haremos frente a la agresión del gobernador Abbott y del fiscal general Paxton contra los médicos y los datos por el tiempo que podamos', escribió al reclamar que los líderes no deben poner en duda la efectividad del uso de la mascarilla para frenar los contagios por covid-19.

'Creo que los líderes necesitan ser claros y evitar ambigüedades en sus comunicaciones y mensajes sobre la mascarilla. La mascarilla funciona. El gobernador y el fiscal simplemente están equivocados. Así que, de nuevo, pónganse la mascarilla', insistió.


Travis, el condado en el que se está asentado Austin, se encuentra entre los 10 con mayor número de contagios: 77,082. Aunque el alcalde aseguró que el ritmo de hospitalizaciones y casos ha ido disminuyendo levemente, el juez Brown ha argumentado que su decisión para mantener el uso de la mascarilla obligatoria proviene de los datos de las autoridades sanitarias locales y no de sus poderes para manejar la emergencia creada por la pandemia. Para él, la discusión sobre eliminar la barrera debe darse cuando 80% de los residentes del condado estén vacunados. Actualmente han llegado al 9%.

Paxton ya había desafiado a las autoridades de Travis a finales de 2020. Peleó y ganó en la Corte Suprema estatal, que prohibió a Adler y a Brown restringir las comidas en restaurantes y bares para fin de año. Era un paso que habían promovido para frenar los contagios.

Ante la resistencia de Adler, este miércoles Paxton escribió en su Twitter que 'los líderes de la ciudad y el condado no deben estar pensando claramente. Quizás es la falta de oxígeno por las cinco máscaras que llevan puestas'. Les amenazó nuevamente con demandarlos y les dijo que perderían también esa batalla.


La pelea de Paxton con las autoridades locales se da en momentos en que unas 200 personas mueren diariamente por covid-19 y cuando siguen apareciendo variantes de la enfermedad. Esa es la razón por la que líderes locales han considerado apresurada la decisión de Abbott. A eso se suma que, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Texas, apenas 8.7% de la población estatal ha sido vacunada. Aún falta camino por andar para llegar a la inmunización.

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