El ‘cazador de virus’ venezolano que investiga por qué el covid ataca diferente a los niños – Yahoo Noticias

0 Shares
0
0
0

Alberto Paniz-Mondolfi trató algunas de las enfermedades infecciosas más terribles en su país. Ahora esa experiencia lo ayuda a investigar el síndrome inflamatorio multisistémico en niños.

Venezuela. Pero pasó la mitad de su infancia entre ese país y Kenia, donde su padre, biólogo, fue embajador. Su amor por los virus surgió en parte por la inspiración de un safari a la cueva Kitum en el Parque Nacional del Monte Elgon en Kenia en los años ochenta. Durante la visita, su abuelo le dijo que, varios años antes, los murciélagos habían infectado a los turistas con el virus Marburg, un pariente del virus del Ébola. Había ido con la esperanza de ver elefantes pero se fue fascinado por el universo microbiano.’ data-reactid=”24″>Paniz-Mondolfi, de 43 años, padre de dos hijos, nació en Venezuela. Pero pasó la mitad de su infancia entre ese país y Kenia, donde su padre, biólogo, fue embajador. Su amor por los virus surgió en parte por la inspiración de un safari a la cueva Kitum en el Parque Nacional del Monte Elgon en Kenia en los años ochenta. Durante la visita, su abuelo le dijo que, varios años antes, los murciélagos habían infectado a los turistas con el virus Marburg, un pariente del virus del Ébola. Había ido con la esperanza de ver elefantes pero se fue fascinado por el universo microbiano.

se aisló y describió una nueva especie de parásitos que infectaron a un hombre en el Bronx, así como una nueva micobacteria que enfermó a dos residentes de Connecticut.’ data-reactid=”26″>Después de obtener una maestría en parasitología y enfermedades tropicales en 2006, hizo estancias en todo el mundo en microbiología, genética molecular y enfermedades de la piel así como una segunda residencia en patología en Estados Unidos. En ese tiempo se aisló y describió una nueva especie de parásitos que infectaron a un hombre en el Bronx, así como una nueva micobacteria que enfermó a dos residentes de Connecticut.

epicentro del dengue y la enfermedad de Kawasaki, un síndrome inflamatorio infantil que puede causar complicaciones cardíacas. Desde hace mucho tiempo, Paniz-Mondolfi sospecha que existe un vínculo entre ambos. El dengue se transmite por mosquitos y el médico venezolano sabía que los diagnósticos de Kawasaki alcanzaron su auge en el país en la época en que los mosquitos proliferaban. También sabía que la enfermedad de Kawasaki a veces va precedida de infecciones graves. Con base en esas características, él y sus colegas argumentaron en un artículo publicado el mes pasado que el dengue probablemente conduce a la enfermedad de Kawasaki en algunos niños venezolanos.’ data-reactid=”29″>Paniz-Mondolfi dijo que quedó fascinado por los efectos persistentes de algunos virus, especialmente en los niños. El llano occidental de Venezuela, donde vivía, es un epicentro del dengue y la enfermedad de Kawasaki, un síndrome inflamatorio infantil que puede causar complicaciones cardíacas. Desde hace mucho tiempo, Paniz-Mondolfi sospecha que existe un vínculo entre ambos. El dengue se transmite por mosquitos y el médico venezolano sabía que los diagnósticos de Kawasaki alcanzaron su auge en el país en la época en que los mosquitos proliferaban. También sabía que la enfermedad de Kawasaki a veces va precedida de infecciones graves. Con base en esas características, él y sus colegas argumentaron en un artículo publicado el mes pasado que el dengue probablemente conduce a la enfermedad de Kawasaki en algunos niños venezolanos.

A pesar de su espeluznante profesión, Paniz-Mondolfi es simpático y alegre. Se refiere a los virus con los que trabaja como si fueran sus camaradas; el dengue es “un viejo amigo” al que solía ver “todos los días”. El virus Mayaro, que causa fiebres elevadas y dolor en las articulaciones, en cambio era “un tipo bien desagradable”. Sin embargo, a pesar de los apodos informales, Paniz-Mondolfi se obsesiona con cada microorganismo y sus peculiaridades. No solo quiere domarlos para salvar a sus pacientes, sino que también quiere comprenderlos a profundidad para predecir sus próximos movimientos.

primero que describió la transmisión del zika a través de la leche materna.’ data-reactid=”40″>Sin embargo, Paniz-Mondolfi y los estudiantes que integran su laboratorio consiguieron publicar más de una decena de artículos durante el brote, entre ellos el primero que describió la transmisión del zika a través de la leche materna.

El doctor Peter Hotez, decano de la Facultad Nacional de Medicina Tropical de la Escuela de Medicina de Baylor, dijo: “Alberto ha sido una de mis ventanas clave para ver lo que sucede realmente en Venezuela. Él tiene un compromiso para mostrar el modo en que las enfermedades se convierten en un instrumento de la violación a los derechos humanos en Venezuela y eso ha sido de una gran importancia”.

Ambos virus se dirigen a las células endoteliales, que recubren los vasos sanguíneos. Con el dengue, la sangre puede filtrarse lentamente desde las venas de los pacientes, causando un shock y la muerte; el coronavirus también daña los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. Con el dengue, los informes de casos sugieren que este daño de los vasos sanguíneos desencadena una respuesta inflamatoria exagerada que posiblemente pueda convertirse en la enfermedad de Kawasaki. Paniz-Mondolfi se preguntó si sucedía lo mismo con algunos niños que tienen COVID-19, y presentan un peligroso síndrome inflamatorio posinfeccioso que es similar. Cuando los virus “llegan al endotelio, no son buenas noticias”, dijo. “No podía sacarme al Kawasaki de la mente”.’ data-reactid=”47″>Aunque el coronavirus y el dengue son diferentes en muchos aspectos, Paniz-Mondolfi notó varias similitudes. Ambos virus se dirigen a las células endoteliales, que recubren los vasos sanguíneos. Con el dengue, la sangre puede filtrarse lentamente desde las venas de los pacientes, causando un shock y la muerte; el coronavirus también daña los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. Con el dengue, los informes de casos sugieren que este daño de los vasos sanguíneos desencadena una respuesta inflamatoria exagerada que posiblemente pueda convertirse en la enfermedad de Kawasaki. Paniz-Mondolfi se preguntó si sucedía lo mismo con algunos niños que tienen COVID-19, y presentan un peligroso síndrome inflamatorio posinfeccioso que es similar. Cuando los virus “llegan al endotelio, no son buenas noticias”, dijo. “No podía sacarme al Kawasaki de la mente”.

recibido informes de 792 casos de MIS-C en los Estados Unidos y 16 muertes; hasta el 27 de agosto 20 niños habían sido tratados en Mount Sinai. De esos casi 800 casos, más del 70 por ciento han sido niños negros o latinos. Un estudio de los CDC, publicado en agosto, encontró que la tasa de hospitalización de niños negros con COVID-19 es cinco veces mayor que la de niños blancos, y la tasa de niños latinos es ocho veces mayor.’ data-reactid=”49″>Para el 3 de septiembre de 2020, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) habían recibido informes de 792 casos de MIS-C en los Estados Unidos y 16 muertes; hasta el 27 de agosto 20 niños habían sido tratados en Mount Sinai. De esos casi 800 casos, más del 70 por ciento han sido niños negros o latinos. Un estudio de los CDC, publicado en agosto, encontró que la tasa de hospitalización de niños negros con COVID-19 es cinco veces mayor que la de niños blancos, y la tasa de niños latinos es ocho veces mayor.

revisión sistemática publicada en agosto, los investigadores de los CDC señalaron que alrededor del 20 por ciento de todos los pacientes con COVID-19 de Nueva York son negros, según una encuesta de adultos, pero el 40 por ciento de los pacientes con MIS-C son de raza negra. Del mismo modo, un estudio nacional que analizó a 186 pacientes reveló que el 25 por ciento de los niños con MIS-C en los Estados Unidos son negros, sin embargo, datos de los CDC sugieren que solo el 19 por ciento de los pacientes con COVID-19 —de todas las edades— son de raza negra (aunque los datos de raza y etnia solo están disponibles para aproximadamente la mitad de los casos reportados a los CDC). Entre los niños latinos, los porcentajes coinciden de manera más cercana, pero siguen siendo más altos de lo esperado.’ data-reactid=”51″>Pero esos cálculos no cuadran completamente, al menos para los niños negros. En una revisión sistemática publicada en agosto, los investigadores de los CDC señalaron que alrededor del 20 por ciento de todos los pacientes con COVID-19 de Nueva York son negros, según una encuesta de adultos, pero el 40 por ciento de los pacientes con MIS-C son de raza negra. Del mismo modo, un estudio nacional que analizó a 186 pacientes reveló que el 25 por ciento de los niños con MIS-C en los Estados Unidos son negros, sin embargo, datos de los CDC sugieren que solo el 19 por ciento de los pacientes con COVID-19 —de todas las edades— son de raza negra (aunque los datos de raza y etnia solo están disponibles para aproximadamente la mitad de los casos reportados a los CDC). Entre los niños latinos, los porcentajes coinciden de manera más cercana, pero siguen siendo más altos de lo esperado.

Como el acceso a las pruebas es limitado en las comunidades minoritarias, es posible que los afroestadounidenses y los latinos estén contrayendo el coronavirus en tasas más altas de lo que sugieren estos porcentajes de pruebas. Si es así, los niños negros y latinos pueden estar desarrollando MIS-C a tasas que corresponderían con su exposición a la COVID-19.

Sin embargo, Paniz-Mondolfi y Riollano-Cruz se preguntaron: ¿podría existir algo que haga que estos niños corran un mayor riesgo de desarrollar MIS-C cuando contraigan el coronavirus? Ambos sospechan que el problema es multifacético y otros investigadores están de acuerdo con esa hipótesis. “Hay numerosos factores que impactan de manera desproporcionada a los grupos minoritarios desfavorecidos, como el acceso insuficiente a la atención médica, una mayor prevalencia de afecciones médicas subyacentes y una mayor exposición a contaminantes ambientales”, dijo el doctor Joseph Abrams, epidemiólogo y miembro de la unidad de investigaciones del síndrome MIS-C de los CDC. Se sabe que esas inequidades “están relacionadas con una mayor gravedad de otras afecciones de salud, y es plausible que esos factores también desempeñen un papel en el riesgo del MIS-C”.

The New York Times.’ data-reactid=”69″>This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company

También te pueden interesar