El ‘cazador de virus’ venezolano que investiga el misterio del covid en los niños – The New York Times (Español)

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Aunque el coronavirus y el dengue son diferentes en muchos aspectos, Paniz-Mondolfi notó varias similitudes. Ambos virus se dirigen a las células endoteliales, que recubren los vasos sanguíneos. Con el dengue, la sangre puede filtrarse lentamente desde las venas de los pacientes, causando un shock y la muerte; el coronavirus también daña los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. Con el dengue, los informes de casos sugieren que este daño de los vasos sanguíneos desencadena una respuesta inflamatoria exagerada que posiblemente pueda convertirse en la enfermedad de Kawasaki. Paniz-Mondolfi se preguntó si sucedía lo mismo con algunos niños que tienen COVID-19, y presentan un peligroso síndrome inflamatorio posinfeccioso que es similar. Cuando los virus “llegan al endotelio, no son buenas noticias”, dijo. “No podía sacarme al Kawasaki de la mente”.

La mayoría de los niños que contraen el coronavirus solo experimentan síntomas leves. Pero unos meses después de que el coronavirus azotara a Nueva York, el hospital de Paniz-Mondolfi comenzó a tratar a una pequeña cantidad de niños gravemente enfermos, la mayoría de los cuales se habían infectado con COVID-19 en las semanas previas. La afección recibió el nombre de síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C, por su sigla en inglés). Los niños con MIS-C generalmente presentan dolor abdominal intenso, fiebre alta, vómitos, diarrea y, a veces, erupciones cutáneas u ojos inyectados en sangre. A menudo, tienen que ser hospitalizados y pueden sufrir daños en múltiples órganos, características que se reconocen inmediatamente como similares a la enfermedad de Kawasaki.

Para el 3 de septiembre de 2020, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) habían recibido informes de 792 casos de MIS-C en los Estados Unidos y 16 muertes; hasta el 27 de agosto 20 niños habían sido tratados en Mount Sinai. De esos casi 800 casos, más del 70 por ciento han sido niños negros o latinos. Un estudio de los CDC, publicado en agosto, encontró que la tasa de hospitalización de niños negros con COVID-19 es cinco veces mayor que la de niños blancos, y la tasa de niños latinos es ocho veces mayor.

Frente a la avalancha de casos de MIS-C que llegaron Mount Sinai entre mayo y junio de 2020, Paniz-Mondolfi y su colega Mariawy Riollano-Cruz, médica pediátrica de enfermedades infecciosas que también trabaja en Mount Sinai, notaron inmediatamente las discrepancias raciales y las reportaron en un estudio publicado en junio. Se preguntaban por qué estaba sucediendo eso. Quizás la tendencia podría explicarse porque las comunidades de color tienen tasas más altas de COVID-19 que las comunidades blancas y más casos de COVID-19 se traducen en más casos de MIS-C.

Pero esos cálculos no cuadran completamente, al menos para los niños negros. En una revisión sistemática publicada en agosto, los investigadores de los CDC señalaron que alrededor del 20 por ciento de todos los pacientes con COVID-19 de Nueva York son negros, según una encuesta de adultos, pero el 40 por ciento de los pacientes con MIS-C son de raza negra. Del mismo modo, un estudio nacional que analizó a 186 pacientes reveló que el 25 por ciento de los niños con MIS-C en los Estados Unidos son negros, sin embargo, datos de los CDC sugieren que solo el 19 por ciento de los pacientes con COVID-19 —de todas las edades— son de raza negra (aunque los datos de raza y etnia solo están disponibles para aproximadamente la mitad de los casos reportados a los CDC). Entre los niños latinos, los porcentajes coinciden de manera más cercana, pero siguen siendo más altos de lo esperado.

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