EEUU busca forzar el apoyo de la derecha hacia su pupilo Guaidó – Últimas Noticias

0 Shares
0
0
0

La propuesta de «Pacto Unitario» hecha por Juan Guaidó ha recibido el rechazo de la mayor parte de los sectores que componen la derecha venezolana, siendo los episodios más recientes, las manifestadas por Henrique Capriles y María Corina Machado.

Para el exgobernador de Miranda y dos veces candidato presidencial derrotado, la propuesta es la continuidad de una agenda fracasada por lo que instó a Guaidó a «poner los pies sobre la tierra» y se sumó a la propuesta de participación en las elecciones parlamentarias hecha por la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV).

Por su parte la extremista Maria Corina Machado, pese a no apoyar la realización de elecciones a la Asamblea Nacional tal como planeta Guaidó, manifestó su rechazo la «ruta» propuesta por el autoproclamado al que acusó de no cumplir con la tarea de un cambio pollítico en el país.

“Tenía la expectativa de escuchar una propuesta distinta, por el bien del país y por el bien de cada uno de nosotros, los venezolanos. Ante la pregunta de si logramos una articulación, la respuesta es no (…). Le quedan 120 días para hacer lo que no se hizo en 17 meses», dijo.

Estos recientes hechos que dejan al relieve la debacle que sufre la opción de Juan Guaidó dentro de la derecha venezolana, ha provocado la intervención directa de los Estados Unidos que ha buscado a través de su enviado especial Elliott Abrams y su embajador plenipotenciario James Story forzar el apoyo hacia la figura del autoproclamado.

Pero esta no sería la primera vez que la administración Trump utiliza su poder para intentar forzar la posición política dentro de los sectores que conforman a la oposición venezolana que ha visto su mayor auge desde 2018.

Descalificaciones, sabotajes y «sanciones»

Uno de los primeros episodios de la era Trump fue durante los diálogos desarrollados entre el Gobierno y la opisición en República Dominicana en 2017, cuando luego de varios meses de negociación y la redacción de un documento final, la delegación de la derecha encabezada por Julio Borges se negó a firmar el acuerdo en febrero de 2018, decisión que tomó por sorpresa a los delegados del Gobierno venezolano, así como al entonces presidente dominicano Danilo Medina y al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quienes fungían como facilitadores del proceso.

Al respecto, el delegado por el Gobierno venezolano, Jorge Rodríguez informó sobre una llamada realizada por el entonces secretario de Estado, Rex Tillerson a Julio Borges un día antes de la firma del acuerdo donde le instó a no rubricarlo.

Tras este episodio se inició la operación de desconocimiento de la elección presidencial de de Venezuela en mayo de 2018, para lo cual señalaron como «colaboracionistas del régimen» al sector de la derecha venezolana que decidió participar en esta proceso electoral, al que sin pruebas calificaron de «fraudulento».

A este le siguió lo ocurrido en 2019 cuando este mismo sector de la derecha venezolana decidió iniciar junto al Ejecutivo una Mesa de Diálogo Nacional, concretando la firma de un conjunto de acuerdos el 17 de septiembre, acción que fue valorada por EEUU como «farsa» y a la cual decidió responder solicitando a sus aliados europeos «mayor presión» contra y la aprobación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca a sus aliados en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Posteriormente en enero de 2020, con motivo de suscitarse la elección de la nueva junta directiva en el parlamento venezolano, la administración de Donald Trump emprendió una serie de medidas de medidas coercitivas y unilaterales contra la mayoría de los parlamentarios de la derecha venezolana que decidieron romper con la fórmula Guaidó y apartarlo de la presidencia de la Asamblea Nacional. Es así como la junta directiva electa terminó «sancionada» por el Departamento del Tesoro.

Adiós a la diplomacia

Todas estas acciones anteriores han tenido su ápice en las últimas dos semanas, cuando Elliott Abrams y James Story decidieron deslastrarse de su posición de diplomáticos de una nación extranjera para adentrarse en la discusión política interna de la derecha con acusaciones y descalificaciones hacia la dirigencia disidente del proyecto Guaidó.

El primer en saltar al ruedo James Story quien, en una entrevista a un medio el pasado 30 de agosto, al ser consultado sobre la posición de acudir a las parlamentarias señalada por Capriles, aseguró que esto sería «venderse barato».

Pero la mayor demostración de la marcada intromisión de la administración Trump en la diatriba interna de la derecha venezolana, han sido las declaraciones ofrecidas por Elliott Abrams, quien enfiló sus ataques contra Maria Corina Machado a la que señaló de «vivir en el realismo mágico».

“María Corina es libre de decir lo que quiera. Vive en un realismo mágico y está haciendo un llamado a un plan B, no creo que eso sea una respuesta sensata a lo que la gente necesita», dijo Abrams, quien luego de dos años de amenazas, campañas de desprestigio, sanciones y ahora ataques directos contra dirigentes opositores que no se apegan al libreto de Washington, aseguró que «no estamos tratando de imponer una fórmula”.

La realidad es que a pesar de estas acciones por parte del gobierno gringo, aunque en la derecha una mayoría apuesta por elecciones y una minoría por una opción militar extranjera, todos han decidido rechazar la continuidad del guión marcado por la administración Trump, que en dos años de ejecución solo ostenta como logro el saqueo de recursos venezolanos en el exterior y la derecha dividida en incontables fracciones.

También te pueden interesar