Covid, confinamiento, ‘fluir’ y ejercicio físico | Por: Ernesto Rodríguez – Diario de Los Andes

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Esta pandemia va para largo y en muchos países el confinamiento ha ocasionado una serie de trastornos: depresión, ansiedad, riñas intrafamiliares, sedentarismo, etc.

El encierro por confinamiento empobrece la variedad de las experiencias y hay evidencias científicas de que eso disminuye la riqueza de conexiones entre neuronas en el cerebro. El  neurocientífico estadounidense David J. Linden (nac. 1961), refiere lo que se conoce como ‘plasticidad neuronal’, es decir, la capacidad del cerebro para ser modificado según sean las experiencias que se tengan. Hasta principios de los años 1960 se creía que las conexiones entre neuronas en el cerebro no cambian. Pero la neurocientífica estadounidense Marian Diamond (1926-2017) y sus colaboradores, hicieron experimentos con ratas adultas y encontraron que cuando las sacaban de su ambiente monótono en su jaula individual y eran colocadas en un ‘ambiente enriquecido’ con juguetes, lugares para explorar y otras ratas, entonces al cabo de unas semanas, desarrollaban dendritas neuronales más grandes y mucho más ramificadas en la corteza cerebral y el hipocampo. No obstante, el proceso era reversible porque cuando esas ratas eran colocadas de nuevo en su jaula individual (‘ambiente empobrecido’), entonces su cerebro volvía a ser igual que el de las ratas que nunca habían sido sacadas de sus jaulas. Es decir, para mantener el cerebro más desarrollado hay que estar continuamente en un ambiente enriquecido y estimulante (1). En neurociencia se sabe que los resultados en roedores se pueden extrapolar al humano. El confinamiento en muchos casos empobrece el ambiente de las personas y empobrece el cerebro. Por eso en el encierro hay que buscar ‘ambientes enriquecidos’.

Por otra parte, en nuestro país ahora muchas personas están alegres porque se restituye el servicio de ‘DirecTV’ (escribo el 15/08/20) ya que pasan su tiempo viendo televisión. Pero el sedentarismo y ver mucha televisión no es recomendable. En tal sentido es pertinente referir los estudios del psicólogo húngaro-estadounidense Mihaly Csikszentmihalyi (nac. 1934) sobre las actividades relacionadas con ‘Fluir’, cuyos componentes esenciales son: 1) La actividad representa un reto y requiere habilidad 2) Nosotros nos concentramos al realizarla 3) La actividad tiene objetivos muy claros 4) Al realizar la actividad obtenemos efectos satisfactorios inmediatos derivados de esa actividad, es decir, hay ‘retroalimentación’ inmediata 5) Nos involucramos profundamente en la actividad y sin esfuerzo. 6) Mientras realizamos la actividad mantenemos una sensación de control 7) Mientras realizamos la actividad nuestra sensación del ‘Yo’ desaparece 8) Mientras realizamos la actividad, no sentimos que el tiempo transcurre.

Csikszentmihalyi  y sus colegas estudiaron la frecuencia de ‘Flujo’ en jóvenes haciendo un seguimiento de 250 jóvenes de ‘Flujo elevado’ y 250 jóvenes de ‘Flujo bajo’. Encontraron que los jóvenes de ‘bajo flujo’ pasan mucho tiempo en los centros comerciales, y ven mucha televisión. En contraste, los jóvenes de ‘flujo elevado’ se dedican más a ‘hobbies’, deportes y actividades en el hogar. Asimismo, encontraron que los jóvenes de ‘Flujo elevado’ tienen más éxito en sus estudios y su vida posterior (2). Por otro lado, se ha encontrado que el estado de ánimo de las personas cuando ven televisión es ‘ligeramente’ depresivo (3). El encierro puede ser aprovechado más bien para sumergirse en la lectura de buenas obras.

Estas investigaciones  reivindican los planteamientos de Aristóteles sobre una ‘vida feliz’ (‘eudaimonia’). El psicólogo estadounidense Martin Seligman (nac. 1942) señala que para una vida feliz los placeres son importantes. Pero lo que denomina ‘satisfacciones’ son más importantes aún, y para experimentarlas hay que ejercer las fortalezas psicológicas y las virtudes, porque son las que  permiten ‘fluir’. Finalmente, el sedentarismo es muy malo para la salud y en lo posible hay que hacer ejercicio físico que libera opiáceos en el cerebro como las endorfinas, y combate la depresión. NOTAS: (1) Pags 75-79 en David J. Linden (2007) ‘The Accidental Mind’. Harvard Univ. Press (2) Pags. 115-116 en Martin Seligman (2002) ‘Authentic Happiness’. The free Press (3) Pag. 176 en Seligman, Op.Cit.

 


Ernesto Rodríguez

ernestorodri49@gmail.com

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