Conoce el camino más corto al bienestar – MVS Noticias

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Hacer lo que nos hace sentir bien, lo que nos haga más felices. Parece “una verdad de perogrullo”, algo notoriamente evidente y sabido, como para decirlo.

Pero no lo aplicamos. ¿Por qué?. Para el psicólogo clínico Jesús Matos, este contrasentido tiene que ver con nuestra capacidad para gestionar el tiempo: “Creemos que el ocio, el ejercicio físico y el contacto social son cuestiones importantes pero no urgentes, y dedicamos nuestro tiempo libre a otro tipo de actividades que no influyen en nuestra salud mental”, afirma.

Matos, licenciado en Psicología con máster en Psicología Clínica y en Psicología Legal y Forense, tiene más de quince años de experiencia en la profesión, y su web ‘En Equilibrio Mental’ está considerada como una página de referencia en la especialidad.

En su libro ‘Un curso de emociones’ señala que todos aspiramos a ser felices y nos agrada experimentar alegría, “pero para alcanzar un estado de alegría y serenidad, necesitamos hacerle espacio a todas las emociones, incluidas la tristeza, la ansiedad, el enfado o el miedo, ya que sentirlas es normal y saludable, y la evolución diseñó el cerebro para sobrevivir, no para ser feliz”, afirma.

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Este psicólogo describe en su libro un entrenamiento emocional en el que recomienda una serie de actividades que fomentan un estado de ánimo alto y que, si nos esforzamos en aplicarlas día a día, nos colocan en una posición muy ventajosa para regular nuestras emociones y aumentar nuestra felicidad, según asegura.

CLAVES PARA SENTIRNOS MEJOR.

Según las investigaciones de Sonja Liubomirsky, una psicóloga muy reputada de la Universidad de California, Riverside, el 50 % de nuestro bienestar viene dado por nuestra genética, por ejemplo debido a los genes implicado en la síntesis de la serotonina, un neurotrasmisor (sustancia que trasmite los impulsos nerviosos) implicado en las reacciones emocionales.

Por otro lado, nuestras circunstancias vitales, es decir el lugar dónde vivimos, la persona con la que convivimos, la casa que tenemos, el trabajo que realizamos o incluso el de teléfono móvil que utilizamos, solo representan un 10 % del bienestar total, según Liubomirsky. “Lamentablemente, todos dirigimos nuestros esfuerzos a modificar estas circunstancias, a pesar del escaso peso que tienen en el conjunto de nuestro bienestar”, indica Matos.

Añade que Liubomirsky también desvela una buena noticia, y es que “un 40 % del total de nuestro bienestar depende de aquello que hagamos activamente para sentirnos mejor con nosotros mismos, lo cual está en nuestras manos, y sobre todo en nuestras mentes, incorporando actividades agradables a nuestra vida cotidiana”.

“Otra buena noticia es que las dos actividades agradables más eficaces para mejorar nuestro bienestar son relativamente sencillas y están al alcance de la mayoría de nosotros: el ejercicio físico y el contacto social”, según Matos.

“Son buenas noticias puesto que significan que, con un poco de esfuerzo, podemos mejorar nuestro estado de ánimo y por ende nuestra felicidad”, apunta, lamentando que “pocos dedican un rato al día a sentirse mejor con ellos mismos.

Es algo que siempre dejamos en segundo plano”. Señala que en muchas ocasiones esperamos al fin de semana para concentrar todas las actividades de ocio, pero a la hora de mejorar nuestro estado de ánimo “es mucho más efectivo programar actividades agradables para cada día”.

Para matos, hay casi una relación directa entre el número de actividades agradables que realizamos día a día y nuestro estado de ánimo: “cuantos más momentos de ocio y placenteros disfrutemos en nuestra rutina, mayores emociones agradables y niveles de bienestar tendremos”, destaca.

DESCUBRIENDO LO QUE MÁS NOS GUSTA.

¿Qué actividades agradables podemos programar?. “En general son todas aquellas que nos hacen experimentar placer o bienestar, pero hay muchas personas que, al intentar hacer la lista de lo que les gusta, se quedan en blanco”, señala el psicólogo.

Para obtener ideas sobre qué hacer para aumentar nuestro bienestar, Matos recomienda hacer el ejercicio de repasar las actividades agradables pasadas, centrándonos en aquellas etapas de nuestra vida en que nos encontrábamos felices; y presentes, repasando el último mes de nuestra vida, durante el cual seguramente hicimos algo que nos hizo sentir bien.

Por último, aconseja imaginar actividades agradables futuras, para lo cual es útil hacer un repaso de aquellos intereses o temas que nos llaman la atención y que no hemos podido poner en práctica en muchos casos por falta de tiempo o debido a dificultades a la hora de llevarlos a cabo.

Una vez que dispongamos de varias ideas sobre aquellas actividades que nos agradan, llega la hora de programarlas, teniendo en cuenta tres recomendaciones: necesitamos al menos una actividad diaria para comenzar a sentirnos bien.“Cuantas más actividades hagamos será mejor, y debemos dedicarles un tiempo y espacio concretos en nuestra agenda diaria y semanal”, señala.

“Hay dos tipos de actividades especialmente eficaces para mejorar nuestro bienestar: el ejercicio físico y el contacto social, ya que los seres humanos estamos adaptados biológica y genéticamente para llevar una vida activa y somos animales sociales”, según el especialista.

Matos propone dedicar “a partir de hoy” un tiempo al día para realizar actividades agradables, y que de éstas, tres o cuatro veces a la semana tengan que ver con el ejercicio físico, y dos veces, como mínimo, impliquen el contacto social. Respecto de la actividad física, “no hace falta que nos convirtamos en adictos al gimnasio; puede servir el salir a pasear de vez en cuando.

Las opciones elegidas dependerán muchísimo de la persona, de sus gustos, de su estado físico, edad y circunstancias”, asegura. En relación al contacto social, señala que la clave es fomentar “la calidad por encima de la cantidad, buscando siempre personas que sean significativas para nosotros.

Para aumenta nuestras relaciones podemos comenzar a proponer planes a diestra y siniestra a nuestros amigos u organizar un encuentro en el trabajo o en cualquier grupo al que pertenezcamos”, concluye.

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