Carlos Villagrán recordó su último encuentro con Ramón Valdés: “Lo abracé y empecé a llorar” – El Nacional

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Carlos Villagrán / Ramón Valdés

Mucho se ha hablado de las enemistades que hubo dentro del elenco de El Chavo del 8, pero también es importante resaltar que dentro del grupo de actores se formaron grandes amistades que perduraron con el pasar de los años. Tal es el caso de la estrecha relación que hubo entre Carlos Villagrán y Ramón Valdés, quienes siempre se mostraron muy unidos y hasta hicieron una serie juntos: Federrico.

Una amistad que Villagrán volvió a recordar en una reciente conversación que tuvo con Carmen Valdés a través de Instagram, un espacio que la hija de Ramón Valdés utiliza para rendir homenaje a su famoso padre.

En esta charla virtual, el recordado Quico en El Chavo del 8 narró cómo fue su último encuentro con Ramón Valdés cuando el actor mexicano se encontraba en el hospital y delicado de salud

“Lo fui a ver porque yo tenía un compromiso para ir a trabajar a Bolivia y Perú. Lógicamente, yo sabía que estaba muy enfermo y me fui a despedir de él en el Hospital Santa Elena. Entré y él siempre con sus bromas, a pesar de que estaba ya muy delgadito y todo… Yo lo vi muy delgado y ya vi que le faltaba muy poco tiempo. Así que lo abracé y empecé a llorar. A lo cual él me dijo: ‘Ya, no llores cachetón. Allá te espero’. Le digo: ‘¿Allá con el Señor?’. ‘No te hagas el tonto: allá abajo’, me respondió”, recordó Villagrán.

En otro momento, Carlos Villagrán también contó cuáles fueron sus sentimientos al enterarse de la muerte de su amigo, el 9 de agosto de 1988.

“Ese día estuve muy triste. Aunque la esperaba, cuando te llega la noticia ya sabes que es oficial. Entonces me llegó una foto suya. Estaba yo sentado, me la quedé viendo y me quedé sin palabras… Y recordando tantas y tantas, y tantas cosas que pasaron. Perder a Don Ramón fue muy doloroso para mí”, expresó.

Finalmente, Villagrán resaltó la calidad de persona que era Valdés y lo profesional que resultó ser en las grabaciones de El Chavo del 8. “El común denominador de todos los que trabajamos en esta hermosa vecindad fue hacer lo mejor que podíamos. Por eso nosotros mismos nos explotábamos para ver hasta dónde podíamos llegar… Y Don Ramón era el maestro del ‘timing’, lo traía a flor de piel. Todos hemos aprendido de él, fue nuestro maestro”, señaló.

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