Así se vive la desesperanza en una cola por gasolina en Carabobo – El Carabobeño

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José Rángel es comerciante y transportista y tiene ya una semana sin producir. Simplemente le ha tocado vivir la desesperanza en una cola esperando gasolina. No puede moverse de ahí, en las cercanías de la estación de servicio Paramacay, en Naguanagua, porque no tiene ni una gota de combustible, pero lo que sí tiene es impotencia y frustración.

Él camina de un lado a otro durante el día. Se quita el tapaboca para descansar de el mientras se aleja de los grupos de personas que se hacen entre las más de 150 que siguen en el sitio. Algunos ya cuentan dos semanas en la cola y han visto llegar solo en un par de oportunidades la gandola de Pdvsa, con una carga que no alcanza para todos.

“Me siento molesto y bravo”, expresó antes de decir que toda esta situación de la gasolina es responsabilidad de unos cuantos. “Votaron por Chávez  10 veces y después por Maduro, por eso estamos así”.

Pero para él no se trata solo del tema del combustible, sino de una crisis micho más estructural. “No es solo la gasolina, es el gas, ya vamos a ver a la gente peleando por leña para poder comer, porque no habrá candela para cocinar ni electricidad. El problema no es la gasolina, es todo. El dinero no alcanza para nada. El pobre bolívar ya se murió”.

Viveza militar por gasolina

En las noches, José duerme en su carro. No se atreve a dejarlo solo y prefiere cuidar el de otros que se turnan para descansar en sus casas, si es que viven cerca. Como él, todos están a más de un kilómetro de la estación de servicio, y están seguros que es una táctica del personal militar para poder controlar lo poco que llega de gasolina.

Jesús González es de quienes tienen 12 días en el lugar. Y está indignado por todo lo que ha visto. “Es evidente la falta de honestidad de los militares. Nos paran a un kilómetro de la bomba para que no nos demos cuenta de la cantidad de gente favorecida que está cerca de la estación de servicio, vemos que pasan militares, familiares y otras personas que hacen negocio”.

Para Madeline Andrade, quien tiene dos semanas en el sitio y le ha tocado dejar a sus hijos adolescentes solos, se trata de una cola VIP. “Aquí aguantamos lluvia, sol, mosquitos, hay una quebrada y tenemos que limpiar y poner palos para evitar que pase por los carros, estamos aquí pasando precariedades, nos tienen alejados de la bomba para que no veamos las colas VIP que se forman, cantidad de carros y camionetas que surten sin esperar nada como nosotros”.

Marginados

Ellos se sienten marginados. Desde donde están pueden ver cómo a menos de 200 metros hay otra cola que se forma a diario para una estación de servicio que cobra en divisas. Ahí sí llega todos los días una gandola y el proceso fluye mejor. Pero no todos pueden pagar gasolina en dólares.

Olouasy Rivero es una de ellas. Es enfermera de la alcaldía de Naguanagua, está de periodo vacacional en este momento y lo ha pasado entre la desesperanza que le provoca estar en la cola que hace para poder llevar a su tía a diálisis.

Son dos veces a la semana que tiene que ir al centro de pacientes renales, y las últimas oportunidades lo ha tenido que hacer en taxi, gastando dinero que no tiene porque su sueldo no supera el millón 300 mil bolívares, que es menos de cuatro dólares al mes. “Por eso estoy aquí, porque no puedo pagar gasolina dolarizada”.

Poca gasolina

El problema ha sido claro. Las dos gandolas con gasolina que han llegado a la estación de servicio Paramacay, en los últimos 15 días, llegan con poco combustible. “Apenas tienen entre cinco y siete mil litros de gasolina de una capacidad de 37 mil”, aseguró Pedro Robles, quien padece de una discapacidad y, aún así, ya tiene 12 días en la cola.

Sobre su camioneta los militares colocaron un cono que dice “último de la cola”, porque, en teoría, era el vehículo número 50 que surtiría gasolina ese día, con el despacho recibido la noche del miércoles, pero no fue así. Solo alcanzó para 20, y se quedaron con más desesperanza y la promesa que entre sábado y domingo llegaba otro cargamento.

Cuando él llegó a la cola se hacían listas de 100 personas para surtir en el momento impreciso que llegue una gandola. Ese número bajó a 80, luego a 70, después a 50 y ahora a tan solo 20.

La crisis de gasolina es cada vez más severa. Desde hace más de un mes las colas comenzaron a agudizarse mucho más en Carabobo, frente a la inoperatividad de las refinerías por diversos factores, y este viernes desde el gobierno de Maduro se admitió el problema y se anunció un nuevo plan de racionamiento del que no se dieron detalles.

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