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Estado fallido de Venezuela experimentando"Auge económico" en Caracas

El New York Times publicó un informe el domingo declarando que Caracas, Venezuela, está experimentando un “auge económico”, a pesar de que el país se encuentra todavía en medio de una emergencia humanitaria que ha llevado a una de las crisis migratorias más apremiantes del mundo.

El informe, escrito por Anatoly Kurmanaev e Isayen Herrera, explica que las élites socialistas de Venezuela, muchas de las cuales tienen estrechos vínculos con la dictadura socialista de Nicolás Maduro, se están beneficiando repentinamente de un “llamativo auge económico”.

Según el Times, el auge es el resultado de las supuestas políticas económicas liberales impuestas al régimen como respuesta a las sanciones de los Estados Unidos, en una forma que recuerda a otros Estados comunistas como Cuba y Nicaragua, que anteriormente han permitido algunas inversiones “privadas” en medio de una recesión económica, pero sólo por parte de miembros individuales de la dictadura y familiares de confianza.

“Los centros comerciales que fueron abandonados hace seis meses están llenos de actividad, y los vehículos todoterreno importados recorren las calles”, señala el informe. “Nuevos restaurantes y bares aparecen semanalmente en las partes más ricas de la ciudad, sus mesas están llenas de hombres de negocios extranjeros, locales de moda y personas del gobierno”.

El informe admite que los beneficios de dicha inversión se limitan en gran medida a los partidarios de Maduro que “viven generosamente de los negocios y los alijos de divisas”. Un ejemplo de estos beneficiarios son los clientes del Lounge de 1956, donde “los adolescentes y sus padres bebían champán y discutían sobre los próximos viajes en yate”.

A continuación se describe el “impacto marcadamente desigual” de las reformas de Maduro, que incluyen la reducción de la burocracia y la escasa aplicación de los impuestos, lo que alimenta un auge de las exportaciones y la inversión privadas. Resulta que sólo “los funcionarios y militares bien conectados [que] se han beneficiado de una plétora de nuevas oportunidades de negocio y concesiones del gobierno en todo, desde la minería de oro hasta los hoteles de playa”.

Otro factor detrás de este auge podría ser que muchos venezolanos ricos que viven en Miami y que tienen vínculos con el régimen de Maduro han regresado a casa, trayendo consecuentemente su dinero de vuelta al país. Esto es probablemente un intento de evitar las sanciones económicas impuestas por los EE.UU. a aquellos con vínculos oficiales con el régimen que congelaron sus activos en los EE.UU. Los aliados de Maduro también han enfrentado una creciente hostilidad de los compatriotas antisocialistas que buscan refugio en Florida.

A pesar de esta economía supuestamente “en auge”, se observa que se prevé que el PIB de Venezuela caiga un diez por ciento más este año, habiendo disminuido ya en la asombrosa cifra de dos tercios desde que Maduro tomó el poder tras la muerte del fallecido revolucionario socialista Hugo Chávez en 2013. El colapso ha provocado una crisis económica y humanitaria tan grave que millones de venezolanos han huido del país desde 2015, y la Organización de Estados Americanos prevé que esa cifra podría llegar a 10 millones a finales de 2022.

El informe termina concluyendo que para la gran mayoría de los venezolanos, las reformas de Maduro sólo han proporcionado “un alivio marginal de la devastación económica de los últimos años”, a pesar de que alrededor del 80 por ciento de los venezolanos también se sienten peor de lo que estaban hace un año.

El New York Times tiene una historia dudosa en cuanto a su acercamiento a Venezuela. En 2017, el periódico publicó un anuncio de 200.000 dólares del régimen de Maduro en el que se acusaba al presidente Donald Trump de intentar “fabricar una crisis política” en el país después de que éste impusiera múltiples sanciones económicas contra su economía por las atroces violaciones de los derechos humanos.

Ese mismo año, el Times también publicó una carta abierta a toda página del ex Vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, conocido por sus presuntos vínculos estrechos con el terrorista iraní apoderado de Hezbolá, en la que condenaba al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por haberlo sancionado como “Narcotraficante especialmente designado” por su participación en organizaciones de drogas.

El propio Maduro es un colaborador del Times, y el periódico publicará una columna en 2014 culpando de las grandes manifestaciones antigubernamentales a la élite del país y al “uno por ciento”.

El Times ha defendido anteriormente su política publicitaria ante Breitbart News, sosteniendo que la empresa acepta anuncios en los que grupos o individuos comentan un “asunto público o controvertido” pero se niega a comentar si los anuncios del gobierno venezolano alguna vez cruzaron algún límite ético.


Ben Kew
Breitbart