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Mujeres del caos venezolano

En diciembre, la Organización de Estados Americanos (OEA) organizó una proyección del documental de 2017 de la directora, productora y guionista venezolano-francesa, Margarita Cadenas, “Mujeres del caos venezolano”. La película producida por MC2 Productions ilustra las historias de cinco mujeres venezolanas de diversas procedencias que, en conjunto, nos ayudan a comprender el sufrimiento que resulta de la peor crisis económica, social, política y humanitaria de la historia del país. La extrema escasez de alimentos y medicinas, el miedo generalizado y un sistema de justicia quebrado son algunos de los temas que se abordan.

Con la intención deliberada de mostrar el impacto de la crisis venezolana en las mujeres, y presentando imágenes de la realidad (tanto fea como hermosa) de la nación, Margarita Cadenas es capaz de retratar lo que es para estas mujeres y sus familias vivir en el caos. El documental muestra su sufrimiento, pero también su ingenio.

La película también trae a la mente una conversación pendiente para los venezolanos: ¿cómo se ven afectadas las mujeres por la crisis? ¿Cómo entendemos el género y el papel de la mujer en Venezuela? ¿Somos una sociedad evolucionada que entiende que las mujeres y los hombres sufren la crisis de manera diferente y que tenemos los mismos derechos tanto en el papel como en el día a día?

Y lo que es más importante, ¿cómo pueden las mujeres ayudar a allanar el camino para salir de la crisis?

La crisis humanitaria de Venezuela es un hecho, y la escasez de alimentos y medicinas, el acceso limitado a los servicios médicos, la pobreza y la desigualdad, el crimen, la inflación y la migración forzada son obstáculos comunes, y todo ello afecta a las mujeres de diferentes maneras. Entender esto es tener una perspectiva de género; creer esto, cómo las mujeres deben disfrutar de las mismas oportunidades y beneficios para sobrevivir en medio de la entropía, es lo que nos hace feministas.

Considere a la madre que tiene que hacer cola, fíjese en el plural, para conseguir comida para su familia. O la mujer que necesita pañales para sus hijos y, como se muestra en el documental, tiene que recurrir al “trueque de pañales”, sólo para que su bebé esté bien abastecido. Piense en una adolescente que quiere ir a la escuela pero no puede sin toallas sanitarias para su período, y en la madre que teme que sus hijos sean robados o asesinados cuando camina por las calles. La película presenta a una madre que sufre y cuyo hijo ha sido detenido arbitrariamente. Considere a esas madres en Venezuela que temen que sus hijos puedan ser detenidos por el régimen sin el debido proceso. Piense en una mujer embarazada sin acceso a la atención prenatal o en una mujer que da a luz a su bebé en la insalubre sala de un hospital (una víctima de la violencia obstétrica).

También ocurre en el extranjero: Las mujeres migrantes venezolanas son traficadas como trozos de carne, o sufren acoso laboral (o de género) sólo por ser mujeres, y migrantes.

Un problema mucho más amplio en nuestra sociedad es el de los feminicidios. No estamos ni siquiera a un mes del 2020 y ya tenemos más de seis mujeres asesinadas que conocemos. Están desaparecidas o asesinadas por el simple hecho de ser mujeres; la Subcomisión de la Mujer y la Igualdad de Género de la Asamblea Nacional ha hecho público este tema, señalando algunas medidas urgentes que pueden ayudar a frenar la tendencia, y una manifestación en las calles de Caracas acaba de recordar a las que murieron. Todas estas acciones ayudan a arrojar luz sobre el tema, pero hay mucho más por hacer.


Clifton Ross
Caracas Chronicles