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La lucha contra la malaria y un sistema de salud que falla en Bolívar Venezuela

El oro probablemente no es lo primero que viene a la mente cuando se piensa en una nación que está pasando por una severa crisis política y económica. Pero en Bolívar, el estado más grande de Venezuela, la minería ilegal de oro ha estado en auge durante años y el metal amarillo se ha convertido en una motivación para que muchos venezolanos se dirijan al sur del país, como última oportunidad para ganarse la vida antes de potencialmente regresar a casa o huir a Brasil.

Luis Henrique Ripa, por ejemplo, viene de Caracas, la capital venezolana. Dejó atrás a su familia para venir a trabajar como minero en Las Claritas, un pequeño pueblo ubicado en el municipio de Sifontes, en el estado Bolívar, al este de Venezuela.

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Esta es la segunda vez que vengo aquí”, dice cuando se le pregunta si ha visitado la zona anteriormente. Para ser honesto, no me gusta mucho, pero la oportunidad es demasiado tentadora. El primer día que llegué, encontré oro. Algunas personas buscan durante meses antes de encontrar algo. Pero me llevó un día y lo tomé como una señal. Estar aquí es una aventura, y lo que obtienes vale la pena”.

El hecho de que Luis esté ahora postrado en la cama, con un gran yeso cubriendo la mayor parte de su pierna derecha no parece hacerle cambiar de opinión sobre su viaje. Sigue sonriendo y trata de olvidar su dolor.

A principios de esa semana, se rompió la pierna después de una caída libre de 11 metros dentro de una mina de oro. Luis le pregunta a un médico local cuándo vendrá una ambulancia a recogerlo. Sus heridas son demasiado graves para ser tratadas en la clínica local en la que está ahora; tendrá que ser trasladado a un hospital para ser tratado adecuadamente.

Resurge la malaria en el estado Bolívar

En la cama junto a él está Yordan Pentoja. Yordan no se cayó; se enfermó. El joven de 27 años también está siendo atendido en la clínica por una forma severa de malaria. Dice que le han diagnosticado la enfermedad unas doce veces desde que empezó a trabajar en la mina, hace más de un año y medio.

La malaria es como una plaga por aquí. Tengo tantos amigos y colegas que la han padecido que he dejado de contar”, suspira. Cierra los ojos y añade: “Vine a la clínica esta mañana porque empecé a sentirme fatal”. Me dolían mucho la cabeza y el estómago”.

Hace cincuenta años, Venezuela se presentaba a menudo como uno de los países líderes de Sudamérica en la lucha contra la malaria. Aunque la enfermedad no había sido completamente erradicada para entonces, se habían hecho esfuerzos para disminuir drásticamente el número de casos en el país.

Pero en años recientes, la malaria ha hecho un gran regreso en Venezuela. En el 2019, se clasificó como la nación más afectada en América Latina, con más de 320.000 casos diagnosticados.

Verán, este lugar es donde todo comenzó. O donde todo terminó, todo depende de cómo se mire”, explica Yorvis Ascarnio, inspector de salud pública que trabaja para el Programa Nacional de Malaria en Bolívar. Allí, en el municipio de Sifontes, el paludismo se ha vuelto endémico.

Cuando la crisis económica golpeó a Venezuela, también afectó mucho a la gente de Sifontes. Al principio, comenzamos a tener cada vez menos medicamentos en nuestro stock, dice Ascarnio. Pronto tuvimos que elegir a quién dar las pocas medicinas que teníamos, sólo podíamos centrarnos en los casos más graves”. Y lo mismo ocurría en otras clínicas y puntos de diagnóstico… He estado trabajando en esta área durante los últimos 12 años. He visto los altibajos de este lugar. Pero este período fue extremadamente duro para nosotros”.

MSF toma medidas para mejorar el diagnóstico y tratamiento de la malaria

En 2016, Médicos Sin Fronteras (MSF) empezó a trabajar en bolívar para dar apoyo al programa nacional de malaria, en colaboración con el Ministerio de Salud. Desde entonces, hemos apoyado a varios puntos de diagnóstico en Bolívar y hemos asistido en la provisión de un tratamiento adecuado para pacientes con malaria.

Hace un año, también trabajamos con el Instituto de la Malaria en Carúpano, en el estado de Sucre, incrementando su capacidad para abordar la malaria en el país.
En Bolívar también ayudamos en lo que llamamos control de vectores: fumigamos casas y distribuimos mosquiteras a la población para disminuir el riesgo de infección”, explica Josué Nonato, promotor de salud de MSF.

Y mi trabajo, como promotor de salud, es explicar a la gente cómo identificar los síntomas de la malaria y qué hacer cuando empiezan a sentirse enfermos, para asegurarnos de que pueden ser tratados antes de que la enfermedad se agrave demasiado”.

En 2019, MSF ofreció información a más de 55.000 personas a través de sesiones de promoción de la salud en la zona. También tratamos a más de 85.000 personas con malaria, distribuimos más de 65.000 mosquiteras, rociamos 530 hogares y ayudamos a realizar más de 250.000 pruebas diagnósticas de malaria.

Desde entonces, el número de casos de paludismo ha disminuido aproximadamente en un 40% en el municipio de Sifontes. Para alcanzar estos objetivos, nuestra estrategia ha sido acercarnos lo más posible a las personas que podrían verse afectadas por el paludismo.

Por eso, la mayoría de los puntos de diagnóstico y tratamiento que supervisamos en colaboración con el programa nacional de lucha contra el paludismo se encuentran directamente dentro de las minas.

Pasamos de tener hasta 200 personas haciendo cola delante de los puntos de diagnóstico y muchas personas infectadas con malaria a una situación un poco más manejable ahora”, dice Monserrat Barrios, bioanalista de MSF encargada de formar a nuevos técnicos de microscopios en los puntos de diagnóstico.

La explosión en el número de habitantes genera más necesidades

Este año, MSF también apoya a Santo Domingo, la clínica local de Las Claritas. Construida inicialmente para una población de 20.000 personas, ahora tiene que atender las necesidades de más de 75.000 personas que han venido a vivir a la zona en los últimos años. Hemos estado proporcionando prevención, diagnóstico y tratamiento de la malaria allí, pero estamos aumentando nuestro apoyo para cubrir otras enfermedades y necesidades de salud.

Sabemos que otros departamentos también necesitan ayuda para hacer frente al número de pacientes, incluidos los que sufren enfermedades no transmisibles o en caso de que necesiten atender urgencias y referencias a un hospital”, explica Fanny A. Castro, responsable de actividades médicas de MSF.

Nos estamos centrando más en la salud sexual y reproductiva, por ejemplo, con servicios como la planificación familiar y los partos”, dice Castro. Queremos marcar la diferencia y aumentar las posibilidades de que la gente acceda a los servicios de salud”. También hemos instalado un sistema funcional de abastecimiento de agua y de gestión de desechos en torno al establecimiento, lo cual mejora considerablemente la calidad de la atención prestada”.

El impacto de un sistema de salud en crisis se siente en todas partes

Sin embargo, las necesidades de salud van mucho más allá de Las Claritas y del municipio de Sifontes. La crisis económica de Venezuela ha impactado profundamente el sistema de salud en general y se siente en casi todas partes. MSF intenta dar respuesta a las necesidades más urgentes en diferentes estados de Venezuela. En bolívar, pronto empezaremos a dar apoyo a uno de los hospitales regionales de la ciudad de Tumeremo, que hoy en día apenas funciona.

En uno de los pasillos abandonados de este hospital se escucha el llanto de un recién nacido. Alicia Jiménez, una mujer indígena de Bolívar, acaba de dar a luz a su décimo hijo con la ayuda de una de las parteras restantes del centro.

Tuvo que viajar en barco y en coche para llegar al hospital, pero dice que a pesar de la dificultad del viaje y las malas condiciones actuales del edificio, sigue siendo bendecida con esta nueva adición a su familia.

Este año, intensificaremos nuestros esfuerzos para combatir la malaria en Venezuela, pero también para mejorar el acceso de la gente a los servicios de salud, en Tumeremo y en otros lugares del país.

MSF trabaja en Venezuela desde 2015. Actualmente, los equipos trabajan en la capital, Caracas, y en los estados de Bolívar, Sucre, Amazonas y Anzoátegui. Entre 2016 y principios de 2018 también proporcionamos atención médica en Maracaibo, al noroeste del país. MSF es una organización médico-humanitaria internacional e independiente. Nuestro trabajo en Venezuela se financia exclusivamente con donaciones privadas de particulares de todo el mundo.