Adiós al apretón de manos: los empresarios se plantean la opción del ‘contacto cero’

Durante décadas ha sido normal saludar a un compañero de trabajo con un apretón de manos. Cuando hay más confianza es normal dar una palmadita en la espalda o, incluso, abrazarse ante una mala noticia o cuando alguien de la oficina necesita un apoyo cercano. Pero ahora, todas esas prácticas podrían quedar prohibidas.

Un reportaje del diario británico Metro revela que muchos empresarios se estarían planteando la posibilidad de prohibir los apretones de manos en sus lugares de trabajo. Es más, el objetivo sería que no hubiera confusiones sobre qué tipo de contacto se puede aceptar y cuál no, por lo que podría prohibirse todo tipo de contacto físico para evitar denuncias por acoso sexual.

Hace algunos meses conocíamos el caso de una mujer sueca que denunció a una empresa que no quiso hacerle una entrevista de trabajo para un puesto de intérprete. La mujer, musulmana, no quiso dar la mano a su interlocutor por motivos religiosos y la entrevista terminó en ese momento: la empresa pedía un tratamiento por igual entre hombres y mujeres, pero los tribunales fallaron a favor de la mujer, que recibió una indemnización de 3.800 euros.

En busca del ‘contacto cero’

Una encuesta de Metro en el Reino Unido revela que tres de cada cuatro personas quieren que se prohíba completamente el contacto entre compañeros de trabajo. Para Kate Palmer, directora de una consultora de recursos humanos, se trata de algo que depende del contexto: “¿Estrechar la mano de alguien es ir demasiado lejos?”

Es habitual reunirse con los compañeros de trabajo después de salir de la oficina.
Es habitual reunirse con los compañeros de trabajo después de salir de la oficina.

Para los empresarios, la solución estaría en el contacto cero: prohibir todo tipo de contacto físico en la oficina para evitar males mayores. A juicio de Palmer, «es la decisión más simple, pero elimina el afecto, lo que es algo triste». La consultora cree que todo es producto del movimiento #MeToo y los empresarios quieren evitar verse afectados por posibles demandas.

La solución, para la consultora en recursos humanos, pasa porque los empresarios pongan en marcha una política específica sobre contacto físico y que el personal la cumpla y pone como ejemplo las típicas cenas de Navidad: “Recibimos muchas consultas sobre cómo controlar el comportamiento del personal en esos eventos y recomendamos a los empresarios enviar un mensaje al personal donde se recuerde su política al respecto, recomendándoles que sean sensatos y no crucen la línea».

La solución estaría en prohibir todo tipo de contacto físico en la oficina para evitar males mayores

Hasta ahora no hay constancia de que ninguna empresa británica haya prohibido el contacto físico entre sus empleados, aunque Kate Palmer no lo ve lejano. Sería la fórmula para aclarar cualquier confusión sobre qué contacto es aceptable y cuál no lo es y evitar males mayores en forma de demandas judiciales a la empresa.