Mérida celebró la edición 34 del Viacrucis de la Montaña

Foto: Prensa Arquidiósesis de Mérida

El Viacrucis de la Montaña de Mérida se ha convertido en una tradición de los vecinos que año tras año se congregan cada lunes Santo para meditar el camino de la Cruz del Señor.

Esta tradición tiene como origen la venida del Papa San Juan Pablo II a Mérida, es decir que son 34 años ininterrumpidos haciendo esta actividad religiosa que ya forma parte de las tradiciones del pueblo merideño en la semana mayor, a la cual acuden personas de todas las edades.

Este año, llevó el lema “Abrazados con Cristo, caminamos con esperanza, porque somos bautizados y enviados”; se comenzó a las afueras del Palacio Arzobispal donde el Cardenal Baltazar Porras animó a los presentes e hizo la oración de inicio con la cual se empezó el recorrido por las calles y avenidas del centro de la ciudad, luego se hicieron las diferentes estaciones representadas por los grupos Shalom de Belén, Jerusalén de Ejido y los grupos de pasion viviente de las parroquias San Miguel Febres Cordero y la Milagrosa. Cada estación fue propicia para pedir por las necesidades propias del pueblo, en especial de cada unos de los hermanos que han tenido que salir de nuestra nación a otros países.

Al llegar a la Plaza Las Heroínas, comenzó el descenso por la popular cuesta que marca la ruta para llegar hasta la posada Doña Rosa, donde los presentes tuvieron un encuentro de adoración con el Santísimo Sacramento. En simultáneo, los que deseaban confesarse pudieron realizar este Sacramento puesto que habian varios sacerdotes dispuestos para confesar a los presentes.

La eucaristía fue presidida por el Cardenal Baltazar Porras y concelebrada por Mons Luis Enrique Rojas acompañados de varios sacerdotes de la arquidiócesis. En su homilía el Cardenal Porras hizo mención de la historia del viacrucis, “estar aquí tiene un sentido para aumentar la esperanza y la esperanza más auténtica; tenemos que desterrar todo odio violencia y desánimo a pesar de las circunstancias que atravesamos, y preocuparnos los unos de los otros, que podamos caminar hacia la pascua en paz. Una oración por lo jóvenes para que permanezcan con nosotros y pidamos por los que se han ido, pidamos por toda la juventud y por todos los venezolanos tanto dentro como fuera para que el señor los bendiga y fortalezca en estos momentos”.

Finalizando la eucaristía se rezó la oración del Padre nuestro en varios idiomas como signo de la universalidad y misión de la Iglesia.

Duglas Briceño | Nota de prensa

Radio Fe y Alegria

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