Hojuelas de Semana Santa

Las hojuelas son un dulce tradicional que se prepara en muchas regiones en Semana Santa, con ese tipo de masa ubicuo que se emplea, según a uno le pete, para envueltos diversos, cañas o canutillos y conos rellenos, pestiños, orejas de Carnaval, etc. Todos dulces emparentados con ellas por su masa base y por la fritura con la que se elaboran.

La Real Academia nos dice que la hojuela es una fruta de sartén, muy extendida y delgada, sin especificar mucho más sobre la técnica ni ninguna forma concreta. Dulces fritos tan típicos de la península, a los que muchos ponen pegas por la gran cantidad de grasa que absorben… pero luego bien que se zampan cualquier brownie con una bola de helado, que es mucho más ligero, hombre.

Agua, leche, huevos o una combinación de todos ellos, harina floja; algo de grasa que puede ser aceite de oliva, manteca de cerdo o mantequilla; según las zonas aguardiente o vino, y algún que otro aromatizante como anís -o no-, para formar una masa lisa que estiras hasta dejarla muy fina y fríes en abundante aceite. La sencillez hecha dulce al alcance casi de cualquiera; por no tener, no lleva ni azúcar: se lo tienes que espolvorear una vez cocinada.

Para que no quede duda de su reputación, la expresión miel sobre hojuelas se usa cuando algo viene a mejorar otra cosa que ya estaba bien. Porque la miel, si te gusta, mejora las ya de por sí etéreas y riquísimas hojuelas. Vamos con ellas.

Dificultad

Nada que una persona capaz de seguir unas instrucciones con atención no pueda hacer.

Ingredientes

Para x personas

  • 1 huevo mediano
  • 250 g de harina corriente
  • 40 g de anís dulce
  • 75 g de aceite de oliva suave o girasol
  • Un pellizco de sal
  • Azúcar o miel para espolvorear
  • Aceite de oliva suave o de girasol para freír

Elaboración

  1. Cascar el huevo en un bol o en el vaso de una batidora. Añadir el anís, el aceite y la sal. Mezclar un poco.
  2. Tamizar la harina aparte y añadirla a los líquidos. Homogeneizar a mano o a máquina hasta obtener una masa blandita y adherente, pero no pegajosa (añadir la harina que sea necesaria hasta que la masa sea manejable). Envolver en un plástico y dejar reposar 30 minutos.
  3. Tomar una porción de masa y estirar con rodillo en la mesa enharinada hasta que quede muy finita (como de 1 mm de espesor). Cortar en la forma que se prefiera: como tiras largas, rombos o cuadrados, como en la foto.
  4. Freír por tandas en el aceite caliente a fuego medio-alto, hasta que estén doraditas. Sacar con una espumadera a una bandeja con papel de cocina y espolvorear con azúcar o bañar con miel templada aligerada con un poquito de agua.

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