Lo que suele hacer la gente cuando gana (o le toca) una gran cantidad de dinero

Para muchos ganar dinero cuando no se lo esperan no es necesariamente un momento que altere su vida diaria, pero para otros se convierte en todo un evento que celebrar. A menudo es más silencioso que ganar la Primitiva o el Gordo de Navidad (que en la mayoría de los casos los beneficiarios suelen acabar en quiebra), pero puede ser que lo ganes en un bingo con los amigos, que hayas heredado algo, vendido un terreno o un recibido un bonus en el trabajo.

Muchos gestores advierten que muchos de los que ingresan dinero sin esperarlo y se encuentran en una situación más o menos precaria son propensos a administrar mal sus finanzas y se acaban sintiendo paralizados por su repentina riqueza.

Pero esta inyección económica no tiene por qué cambiar tu vida para peor o solo sostenerte los próximos años, lo puedes aprovechar. ‘Fast Company‘ ha preguntado a tres personas sobre cómo afectó a su vida financiera y a su familia el haber ganado dinero inesperadamente.

Más es más

Imagina que tu salario es normal, pero consigues una venta que te reporta una comisión de casi 400.000 euros. No es una megacantidad (bueno, lo cierto es que un pico es), pero es lo suficiente para vivir un poco mejor. Es lo que le pasó a Neil cuando tuvo su primer hijo mientras descubría que a la vez que ingresas más, los gastos aumentan en consecuencia. «Cuanto más ganas, más gastas», asegura.

Cuando inviertes en ti mismo todo vuelve con más fuerza. Crea un plan y ten claras cuáles son tus prioridades para poder construirlo

Se mudó a una ciudad más grande, pidió una hipoteca, compró un segundo coche y contrató a una niñera. «Cambiar de estilo de vida es genial, antes me asfixiaba a un nivel más pequeño, ahora sigo igual pero a uno más alto», explica. Nunca tuvieron mucho, pero sí lo suficiente. Desde pequeño le inculcaron que siempre era posible ganar más y es idea ocupó su cabeza.

«La gente puede verlo de dos manera diferentes: ‘No tengo suficiente’ o ‘Solo necesito hacer algo más«, asegura. Él siempre optó por el segundo enfoque. De lo que más se arrepiente es de no ahorrar nunca. «Eso es lo que más estrés y arrepentimiento me causa porque me extendí demasiado», concluye.

Nada a corto plazo

El caso de Alexander Lowry, profesor de finanzas, es diferente. Siempre ha gozado de una buena situación para gastar e invertir de manera responsable, pero le cayó una herencia. «Fue realmente una bendición», asegura. Pero como experto en la materia, consideró que invertir era lo correcto. «Siempre a largo plazo. Otros comprarán coches o casas, pero yo dividí el dinero en cuatro: dando un impulso al fondo universitario de mi hija, otra para emergencias de la familia, pagué parte de la hipoteca y renové algunas zonas de la casa que eran necesarias», comenta.

Cuanto más dinero ganas, más gastas. Ahorra e invierte para no llevarte sorpresas. Sé comedido porque el dinero es efímero

Las cosas a corto plazo no le interesan. Además, quiere hacer feliz a su familia y asegura que es uno de los valores más importantes. «Muchos habrían dejado algo para la jubilación porque las pensiones van a ir a peor, pero prefiero pagar lo que sé que me ahoga ahora mismo e invertir en el futuro de mis hijos. Hay que saber cuáles son las prioridades y hacia dónde quieres ir. Construir un plan«, asegura.

Invertir en uno mismo

Cuando Danielle Turcotte fue despedido tras caerse por unas escaleras entró en depresión. No ganaba mucho, por lo que tampoco ahorraba demasiado cuando sucedió aquello. Pasó un año sin tener ningún ingreso cuando recibió la compensación por su lesión. De repente se juntó con una suma que no esperaba, casi lo ganaba en un año de una sola vez.

Pagó unas deudas que tenía e invirtió el dinero en abrir un negocio y en sí mismo. Alquiló una oficina y tomó el control de su vida. «Cuando metes dinero a tu propia vida, lo recuperas con más fuerza», asegura. Cuango ganó más ayudó a sus abuelos a mudarse a una nueva casa. «Hay que saber lo que tienes y, si es posible, ayudar a los que menos tienen«, concluye.