El arte de la fama: los más reconocidos no son necesariamente los más talentosos (ESTUDIO)

Durante muchos años, circularon dos grandes mitos en torno a la figura del artista:

1. Que se trataba de un ser atormentado y solitario

2. Que su creatividad y talento eran directamente proporcionales a su fama o reconocimiento.

Ambos mitos son falsos.

Un estudio publicado por la Universidad de Columbia, titulado The Art of Fame (El arte de la fama), demuestra que el verdadero factor determinante para la popularidad de la obra de un artista radica, invariablemente, en su propia popularidad dentro de las esferas sociales correctas.

El trabajo mapeó las conexiones sociales de varios artistas consagrados como Pablo Picasso, Paul Klee o Wassily Kandinsky al mismo tiempo que analizó, por medio de un software especializado y consultas con historiadores del arte, factores como originalidad e innovación en sus obras.

Los resultados arrojados demuestran que no existe ninguna relación entre la creatividad u originalidad de los artistas con la fama que lograron alcanzar.

Sin embargo, si existe una relación directa y fácilmente trazable entre sus conexiones sociales en diversas élites del mundo y el reconocimiento de sus obras.

Para muestra basta un Van Gogh.

Y si bien las categorías como “creatividad” o “innovación” son difíciles de medir cuando hablamos de arte, no resulta demasiado sorprendente que mientras más conocida sea una obra, más gente se sume a alabarla, especialmente si quienes la recomiendan son los dueños de galerías de arte, productores musicales influyentes, o los artistas están bien parados en los círculos sociales adecuados.

Pero, a la vez, muchas veces un artista puede perderlo todo debido a malas decisiones políticas, o simplemente al contexto en que vive.

Un buen ejemplo de esto es Stanislaw Szukalski, un escultor polaco que terminó viviendo en una pequeña casa en un suburbio de Estados Unidos a raíz de la invasión nazi a su país durante la 2a Guerra Mundial. A pesar de su evidente creatividad, su obra se perdió en el olvido de las historias del arte debido en gran parte a los conflictos bélicos de la época, aunque también por sus extraños coqueteos con la eugenesia.

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