SE TRANCÓ EL JUEGO, por Eugenio Montoro

Así dicen los jugadores de dominó cuando nadie puede jugar más fichas. El juego se detiene, se “tranca” como si fuera un motor al que alguien con una palanca obliga a que se detenga. Así está Venezuela, trancada por todas partes.

Si vamos a un hospital público veremos algunos médicos y enfermeras haciendo lo que pueden para aliviar a una población raquítica y enferma, pero sin equipos, ni materiales, ni medicinas. Tragando duro en la rutina diaria de decirle a los familiares del paciente que compren una lista de cosas para poder realizarle la operación. ¿Que impide que esto funcione bien? Pues que no hay presupuesto ¿y por qué no hay presupuesto?.

Si hacemos algún recorrido en carro por cualquier carretera del país veremos huecos a montón, algunos enormes, sin iluminación, sin rayas de orientación ni señales. Una lotería tomar carretera. En muchos sitios es peligroso por los malandros, los asaltantes y la ausencia de vigilancia. Miles de improvisados reductores de velocidad colocados sin señales que causan accidentes a diario. ¿Por qué tanto mal en las carreteras? Pues porque no hay presupuesto ¿y por qué no hay presupuesto?

El agua potable es otro problema recurrente. En muchos lugares el racionamiento es diario. Bañarse con “totuma”, es decir sin agua corriente ayudado con alguna cacerola o envase pequeño que sirve para mojarnos, se ha convertido en cosa común hasta en las grandes ciudades. Por su parte, la electricidad ha roto todos los récords mundiales al mal servicio. Vivir en penumbras se ha convertido en rutina. Ni hablar de las escuelas y liceos. Rotos, sucios, con poca asistencia y recursos. ¿Por qué todo esto esta tan mal? Pues porque no hay presupuesto ¿y por qué no hay presupuesto?

Ya no se trata de echarle solo la culpa al funcionario de turno responsable por algún servicio. Aunque pusiéramos directores de hospitales, gerentes de hidrológicas o gerentes de electricidad de mucha competencia, y aunque ellos quisieran arreglar el asunto, no lo podrían hacer por falta de presupuesto.

Todo el aparataje de servicio público está en una situación precaria y sin que se pueda revertir, pues se requiere un dinero que no existe. Esa es la razón que se encuentra después de cualquier análisis simple y explica la paralización del país. Lo brutal del asunto es que esta paralización pública es producto de otra paralización creada por el mismo régimen, por una parte, por el mal uso del dinero y, por la otra, por su ineficiencia gerencial.

El mal uso del dinero está desplegado en muchas facetas, regalos a otros países, inicio de proyectos que no se terminan, comisiones por compras y contratos, robo, contrabando de extracción, sobrefacturaciones y otros muchos actos propios de delincuentes.

En cuanto a la ineficiencia gerencial es principalmente creada al colocar en puestos de empresas públicas y empresas expropiadas a personas leales, pero sin experiencia ni competencia para la posición. Este grupo debería ser parte de los grandes generadores de dinero, pero, en la práctica, se convierten en empresas que solo dan cuantiosas pérdidas.

Allí está la combinación mortal que causa la parálisis. No se genera riqueza ni dinero real que la represente y lo poco que entra se malgasta. El régimen actúa como un padre borracho que no produce un carajo y además le quita el sueldo a la hija para comprar caña. Así no hay forma de echar adelante una familia y mucho menos un país.

Hay que salir de estos malandros y todos debemos contribuir a que suceda. Ya no se trata de algo que les pasa a los otros, esta calamidad nos toca a la puerta y está tan cerca que es inevitable reaccionar.

El proceso de salir del régimen es irreversible y va muy bien. Dicen que el quiebre está ya cercano. Es la hora del remate.

Eugenio Montoro
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