Este hombre ganó 11 millones en la lotería y ahora se rompe la espalda a 10 euros la hora

En 2002, Michael Carroll tenía 19 años y ganó 9.736.131 libras a la lotería, el equivalente a unos 11 millones de euros. Hoy, 17 años después, se levanta a las 6 de la mañana para trabajar en turnos de 12 horas transportando carbón y cortando leña por un salario mucho más modesto: 10 libras la hora, apenas 11,5 euros.

Michael vive en Moray, en el norte de Escocia, y su modo de vida actual dista mucho del que siguió después de que la fortuna le sonriera. En menos de una década se fundió sus millones en llevar un estilo de vida en el que no faltaba el lujo: casas, coches, joyas… pero también fiestas y orgías en las que no faltaban drogas.

Hasta se construyó una pista de carreras en los enormes terrenos de su casa nueva. Pero en 2010, sólo ocho años después de ganar 11 millones de euros, tuvo que pedir su antiguo puesto de trabajo en una empresa de basuras para pasar poco después a una fábrica de galletas. Ahora, a los 35 años, ha encontrado un nuevo destino: una empresa de combustibles donde gana 10 libras la hora.

Lo que viene fácil, se va fácil

Carroll ha contado a The Sun que no le queda nada del premio que ganó: “Mis 10 millones de libras se desvanecieron en solo diez años y no tengo una casa o un automóvil que pueda decir que es mío. Pero no estoy amargado”. Para lo que muchas personas podría ser el mayor sueño de su vida, para este británico es hoy un recuerdo difuso.

A veces me dan una propina de unas pocas libras, lo cual es bastante divertido

Aunque sus 12 horas de trabajo físico puedan parecer agotadoras, lo cierto es que este exmillonario no tiene ninguna queja: “Podría entregar 150 sacos de carbón al día. A veces me dan una propina de unas pocas libras, lo cual es bastante divertido”. Incluso asegura que ahora es mucho más feliz de lo que lo fue cuando le tocó la lotería.

Ha adelgazado más de 30 kilos y ahora está a gusto consigo mismo: “En la vida no todo es dinero. Suena a una locura, pero nunca he sido más feliz que desde que regresé al trabajo”, asegura Michael, que resume toda su experiencia en una frase: “Ir a la bancarrota es lo mejor que me ha pasado y, créeme, me lo pasé muy bien haciéndolo”.

Carroll asegura que ahora es una persona feliz (Efe Epa/Larry W. Smith)
Carroll asegura que ahora es una persona feliz (Efe Epa/Larry W. Smith)

Cuando a Michael Carroll le tocó la lotería ya había tenido problemas con la justicia. Llevaba una pulsera electrónica para estar controlado por la justicia por antecedentes de alcoholismo y desorden público. Por eso tampoco sorprende que en los años siguientes al premio tuviera que visitar los tribunales en más de 30 ocasiones.

Un rostro conocido

Carroll se hizo famoso y era conocido en todo el país. Cada vez que tenía que ir al juzgado lo hacía en un descapotable, con una cerveza en la mano y lleno de oro y joyas. Su desprecio por el resto de los mortales era notable y hasta llegó a ser condenado por lanzar hamburguesas y trozos de pollo a las personas desde sus coches.

Incluso pintó una furgoneta Mercedes con el letrero “King of Chavs”, que se podría traducir como “el rey de los macarras”. Concedió decenas de entrevistas, en las que afirmaba sin pudor que se había acostado con más de 4.000 mujeres y que se podía gastar 10.000 libras cada día, por eso cuando se le acabó el dinero, a nadie le sorprendió.

En 2012 le habían vetado la entrada a todos los pubs de su ciudad, Norfolk, por lo que decidió cambiar de aires. Ahora vive en Escocia y casi nadie le reconoce en parte por haber perdido peso y también porque el hollín que se le pega en el trabajo le oculta casi todo el rostro. Pero asegura que es una persona feliz y eso es lo que a él le importa.

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