Aló Comidista: «¿Cómo detecto el azúcar añadido?»

Aló Comidista vuelve puntual a su cita tras el merecido descanso de su autor en la Betty Ford. En este consultorio vale todo: dudas culinarias, enigmas gastronómicos, problemas psicológicos, cuestiones metafísicas y dramas de la vida contemporánea. Sólo tenéis que enviarme un mail a elcomidista[arroba]gmail.com. Responderé a vuestras chorradas preocupaciones el primer jueves de cada mes, salvo festivos, puentes, enfermedad grave o fallecimiento.

Alejandro: Habiendo visto tu vídeo sobre el etiquetado, me queda la duda de cuando un alimento se le añade azúcar o no. Por una crisis hemorroidal muy dolorosa, me he aficionado a la fibra diaria procedente de las ciruelas pasas, y dice que tiene hidratos de carbono, de los cuales azúcares 15 gramos. Si habla de azúcar es porque no es parte del alimento sino que es añadido, ¿verdad?

Querido Alejandro, gracias por informar al mundo de tu crisis hemorroidal. Ya he explicado 637 veces este asunto del azúcar en las etiquetas, pero dada mi especial sensibilidad hacia las personas que sufren del ano, te voy a contestar. Lo que pone en las etiquetas es la cantidad total de azúcares que tiene el producto, sean intrínsecos del alimento o añadidos.

La Unión Europea no obliga a informar al consumidor de la cantidad de azúcar añadido en los productos alimentarios, cosa que sí ocurrirá en Estados Unidos a partir del 2021. ¿Qué hacemos entonces? Muy sencillo: ir a la lista de ingredientes. Si en el paquete de tus ciruelas no pone “azúcar”, es que no se lo han añadido. Si lo pone y quieres calcular cuánto, saca la calculadora y resta a la cantidad de azúcares de la etiqueta el azúcar intrínseco del alimento, que puedes buscar fácilmente en internet.

Ejemplo: si en las ciruelas pasas ves «45 gramos de azúcares por cada 100 gramos», resta a esos 45 los 38 gramos de azúcar intrínseco de las propias ciruelas, y obtendrás los 7 de añadido. En los yogures, lo mismo: si te encuentras uno con 10 gramos de azúcares, resta a esa cantidad los 3 gramos que suele tener el yogur natural sin endulzar, y te saldrán los 7 de añadido.

Sonia: Encontré este libro en una casa antigua de Donosti.

Todo muy bien hasta aquí. Mi familia es de Donosti, de toda la vida de Dios. Abro el libro y me encuentro con unas recetas estupendas. Y otras no tanto….

Ufff. Me empezaron a entrar sudores fríos. Burro guisado. ¿En serio? El libro es del año 1979, no del año 1940…En fin. Supongo que sí siempre se ha comido carne de caballo, lo del burro podría tener un pase. Bueno. Sigo leyendo, y en la página 222 me encuentro con esto. Casi me muero.

A ver. Que yo no soy vegetariana, ni animalista ni nada de nada pero si lo del burro me parecía abominable, con lo del gato casi me desmayo. Se lo comento a mis hijos, y sólo se les ocurre decir que dos gatos para 10 personas les parece fatal, que alguien se queda con hambre seguro. Ya verde y al borde del vómito sigo leyendo y veo que también se comen a las mascotas:

BBBuuufffff. Menos mal que la siguiente receta, que ya pensaba yo que eran caníbales, viene una pequeña explicación:

Querida Sonia, gracias por esta maravillosa aportación. Los vascos hemos sido, históricamente, capaces de zamparnos cualquier cosa: con las estrecheces que se pasaban en los caseríos, no me extraña nada que se comieran los burros, los gatos y a la abuela si estaba muy quieta un día. En este bonito artículo Ana Vega Biscayenne habla de la costumbre, hasta cierto punto extendida en Álava, de usar los mininos como fuente de proteínas. “Lo del conejillo de indias no es usual y menos aquí”, añade la propia Ana, “igual es que alguno de la sociedad tenía un criadero o vete tú a saber. Lo del burro sí que se hacía, sobre todo con borriquitos pequeños (¡ay, pobres!) que se asaban enteros. También se comía a veces la carne de burros adultos en cecina, pero era de ínfima calidad porque después de haber trabajado su carne era muy dura”.

Añado que yo no tomaría ni gato, ni burro ni conejillo de indias por una cuestión cultural y de falta de necesidad, pero también te digo que no le veo ni más ni menos problemas morales que a comerse un conejo.

Elba: X favor enviarme recetas

Querida Elba, ya empezamos con los mails desde el Más Allá. ¿Por qué tenemos que mandarte recetas? ¿A dónde? ¿Qué te hace pensar que somos un servicio de envío de recetas? Si lo que quieres es suscribirte a nuestra newsletter y recibir por correo el menú semanal y un resumen quincenal de lo mejor que hemos publicado, puedes hacerlo aquí. Y si eres un espíritu maligno, ¡¡¡¡VETE!!!!.

Rocío: Tengo la tensión por las nubes y amo el ajo, lo cual creo que es una buena alianza, pero mi querido novio opina que se me queda un aliento para espantar hordas vampíricas. ¿Los ajos que venden en conserva con aceite y vinagre mantienen las mismas propiedades? No quiero renunciar a los ajos ni a mi novio.

Querida Rocío, lo milagroso es que todavía tengas novio. Apestas a regüeldo de alioli y encima crees que apiporrarte a ajo te va a bajar la tensión, lo cual indica que o no estás muy bien informada, o eres corta o -mi apuesta personal- ambas cosas. Antes de que ese ser de luz y de bondad que es tu chico te deje tirada, harto de aguantar el hedor que desprende tu boca, presta atención: el ajo mantiene sus propiedades aunque esté encurtido, pero eso no quiere decir que sean milagrosas.

Si quieres controlar tu tensión, mejor que atiendas a lo que te dice la dietista-nutricionista Azahara Nieto: “Antes que darte al ajo sin medida, te recomendaría hacer más ejercicio y ser lo menos sedentaria posible. En cuanto a la alimentación, prioriza fruta, verdura, legumbres, cereales integrales, semillas, frutos secos, pescados, huevos, carnes magras y proteína vegetal. Reduce la carne roja y embutidos. No uses sal para dar “alegría” a los platos y tira de especias. Evita los alimentos ultraprocesados y los procesados de mala calidad ya que tienen un alto contenido en sodio. Como norma general evita que contengan más de 1 g de sal por 100 g de producto. Si bebes alcohol, toca reducirlo o lo que es mejor eliminarlo, y lo mismo con los refrescos”.

Mariu: Mi nueva seguidora de Instagram me ha recordado al ganador de mejor aparición de Alo Comidista, Vartan.

Querida Mariu, gracias por recordarme a Vartan. Estoy contigo en que su historia del yogur con germanes y adictivos y su receta de gazpacho con cosas han sido de lo mejor que ha pasado por Aló Comidista en toda su historia. De pastelito12089 sólo puedo decirte que me enamorado de ella al instante. Qué verbo, qué claridad expositiva, qué lucidez… si yo fuera Ibán Yarza estaría preocupado, porque veo claramente una futura gurusa del pan.

Mat: Cuando veo vídeos de recetas en Youtube y es un hombre el que hace el trabajo y sus brazos están llenos de pelos me produce cierto rechazo… Bueno seamos claras me da asco directamente. Para grabar ese tipo de vídeos los hombres debían depilarse los brazos es muy desagradable ver cómo amasan con tantos pelos en las manos y en los brazos… ¿Soy una exagerada?

Querida Mat, me parece que sí, eres un poco exagerada, y me compadezco de tu novia por tener que aguantar tus asquitos y melindres. Llevando al extremo lo que pides, todos y todas los que hacemos vídeos de recetas deberíamos afeitarnos de pies a cabeza o envolvernos en plástico transparente antes de tocar la comida, porque el riesgo de que caiga algún pelo siempre está ahí. Además piensa que los platos que cocinamos no te los vas a comer tú: si estás como una cabra y quieres ponerte un traje antirradioactividad cada vez que vayas a freír un huevo, hazlo y no des la vara a los demás.

Clara: Queridísimos Dios Iturriaga y equipo, desde hace algún tiempo, en casa estamos intentando disminuir el uso del plástico lo más posible. No obstante, reconozco que, por ejemplo, sigo envolviendo los restos de cebolla cruda en film transparente. Me preguntaba si guardar los restos de verdura cruda u otros alimentos frescos en recipientes cerrados también evita algo su oxidación… ¿Tienes algún método mágico para evitar que conservar verdura signifique tirar plástico?

Querida Clara, contesto tu pregunta no porque me parezca interesante sino porque reconoces mi naturaleza divina, algo que ya va siendo hora de que hagan los lectores de El Comidista y, por extensión, toda la humanidad. Pero en fin, ya que estamos, te echaré la bronca por no leer nuestros artículos: Mònica Escudero publicó uno titulado Cómo transportar y conservar comida sin usar film o papel de aluminio, y no te enteraste.

Antonio: Soy de Palma de Mallorca y me gustaría poder venir al programa a participar como público tanto yo como mi hijo, cómo lo tengo que hacer gracias.

Querido Antonio, ¿de qué programa hablas? Porque El Comidista TV acabó hace un par de siglos y no tenía público, alma de cántaro. ¿O eres de esas personas que llama “programa” al canal de YouTube de El Comidista? También cabe la posibilidad de que me confundas con Ana Rosa por mi juventud y mi estilo, ante lo cual debería aclararte que, a diferencia de ella, no estoy en Telecinco, no hablo de sucesos y pertenezco a la especie humana.

¿Habláis de mí?. GIPHY

Luisa: ¿Sabes si hay alguna manera de hacer que la masa de la pizza quede bien con harina integral? Nunca me quedan bien si no es con harina normal, ni de sabor ni de textura. Nunca queda igual de crujiente. ¿Qué hago mal? ¿Me vas a mandar a la mierda por hacerte una pregunta sobre masas? ¿Te vas a reír de mí?

Querida Luisa, pues no, esta vez no te voy a mandar a la mierda ni me voy a reír de ti, pero sólo por fastidiar. Por principio, nada de lo que hagas con harina integral va a ser igual que lo que hagas con harina refinada. ¿Peor? ¿Mejor? No, simplemente diferente. Dicho esto, hay masas cuyos resultados se resienten especialmente con el cambio, y la de la pizza puede ser una de ellas. Desde uno de mis sitios favoritos de pizzas de Barcelona, Can Pizza, te recomiendan apostar por la mezcla: 50 o 60% de harina normal y 50 o 40% de integral. Pero avisan: no queda igual que la pizza convencional.

Ana: Cocinar pollo. Fácil y sin grasa.

Querida Ana, qué bien que después de los psicópatas, los politoxicómanos y los habitantes de otros planetas, ahora nos escribáis también los robots. No pillo muy bien lo que quieres, pero supongo que tu amo necesita una buena receta sencilla de pollo. Aquí la tienes: nuestra versión del pollo asado extratierno de Samin Nosrat (es la última de las tres recetas, que a veces las robots sois muy bobas y si no lo veis en el titular pensáis que me he equivocado).

Anonimus Baker: Te escribimos con el objetivo de que nos puedas ayudar en nuestros experimentos culinarios. Actualmente, tenemos 300g de cannamantequilla en el congelador. Nos gustaría que nos ayudases a encontrar una receta en la que el sabor del cannabis pueda disimularse. Hasta el momento hemos realizado brownies con chocolate, utilizando cacao para intentar disimular la potencia del sabor, pero no es suficiente. Necesitamos un ingrediente revolucionario para continuar con nuestros colocones. PD: ¿Es mejor descarboxidar el cannabis en el horno previamente antes de realizar la mantequilla o no?

Querido/a Anonimus Baker, no tengo ni idea de si hay que descarboxidar el cannabis porque no soy un drogadicto como tú. Tengo cara de lerdo por naturaleza, no por tomar sustancias prohibidas, y si carezco de memoria y de cerebro en general es porque le di al porro en el pasado, no en la actualidad. Así que poco puedo hacer por ti más allá de remitirte a un artículo que publicamos sobre la cocina cannábica allá por la primera glaciación: en él se habla de un libro llamado The Official High Times Cookbook que quizá te pueda servir para seguir destruyendo tus neuronas hasta quedarte definitivamente lelo.

Alexander: Arbol de navidad con cáscaras de centollo para decorar y un bogavante dorado para coronarlo. Visto en un restaurante en Bueu. Un saludiño!!!!!

Noa: Sé que eres buen conocedor de las maravillosas creaciones que los supermercados gallegos hacen durante la celebración del carnaval a base de cabezas de cerdo y otras partes de tan noble animal. Sin embargo, esta navidad, una nueva corriente, todavía más inquietante, ha entrado en escena: los papá noeles hechos con cabezas de coliflor, verdura que constituye una de las comidas típicas de las navidades gallegas.

Queridos Alexander y Noa, qué grato resulta siempre recibir noticias de esa tierra de prodigios que es Galicia. Felicidades, no defraudais nunca y se os quiere por ello.

Rafa: Me encantan las aceitunas. Estaba tranquilo pensando que tienen que ser muy sanas porque son un fruto y, además, de ellas se extrae algo tan sano como el aceite de oliva, pero he mirado los ingredientes y me he encontrado con esto: “Aceitunas verdes, agua, sal, acidulante (E-270). Se me han puesto los pelos de punta por lo de la sal y el acidulante. Dime, oh sabio, ¿puedo seguir comiendo aceitunas tranquilamente o debo eliminarlas de mi dieta?

Querido Rafa, por tu pánico parece que en vez de una etiqueta de un bote de aceitunas has visto a la niña de The Ring, a la bruja de Blair o a Aznar riéndose. Relájate que no es para tanto, y no morirás esta misma noche por haberle puesto una aceituna a la ensalada. Yo te diría que comer olivas con moderación no es necesariamente malo, pero como a mí me tomáis por el pito de un sereno no sin cierta razón, te pongo con una dietista-nutricionista.

“El acidulante E-270 tiene un nivel de toxicidad bajo, por lo que no debería preocuparte”, afirma Andrea Sorinas. “En cuanto a la sal, tomamos más cantidad de la recomendada por las autoridades sanitarias, por lo que debemos reducir su consumo. De todos los alimentos que la contienen, las aceitunas es uno de los más saludables. Por tanto, no debes eliminarlas de tu dieta pero sí controlar ese aporte de sal. Aquí van unos ejemplos de cómo hacerlo: reducir el consumo de sal proveniente de alimentos tipo panes, bollería, cárnicos y derivados, salsas, comida rápida, precocinados, aperitivos, etc. Comprar opciones de aceitunas con menos sal (existen deshuesadas y bajas en sal). Y en lugar de poner sal común a las ensaladas, usar aceitunas”.

Maria Pilar: Salsas. Maria Pilar.

Querida Maria Pilar, ¿quién eres, la jefa de la Sección Femenina o la última militante viva de las Juventudes Hitlerianas? Porque chica, qué autoritaria. Aquí tienes salsas para todos los gustos, a ver si cocinándolas te relajas.

JR: Vivo con mis padres, como la mayoría de la juventud de este país, y en casa somos de consumo diario de café. El caso es que la cafetera es una máquina expreso (y no una cafetera italiana) y siempre dejamos el café ahí metido después de usarse, hasta que alguien vaya a tomarse otro, que lo limpia y lo rellena. Yo ya me he rendido de ser el único que lo limpia nada mas usarlo. Confirmame: ¿Somos unos cerdos o en realidad no pasa nada? ¿Estamos jodiendo nuestra máquina? Y ya que estamos, ¿Hay mucha diferencia entre comprar café ya molido y conservarlo bien y comprar granos y molerlo en casa?

Querido JR, sois unos cerdos. La limpieza en cualquier cafetera no sólo es importante por una mera cuestión de higiene: el café desprende aceites que, si se quedan pegados a estos trastos, con el tiempo se enrancian y pueden dar sabores rarunos a la bebida. Respecto a tu otra pregunta, no hay que ser un Einstein del café para darse cuenta de que sus granos, al molerlos, desprenden un montón de aromas. Si lo haces al momento, muchos de ellos llegarán a tu café con leche. Si el café lleva tiempo molido, ya se habrán ido para siempre y no estarán en tu taza. Puedes encontrar más consejos útiles sobre el café en este vídeo de Kim Ossenblok.

La casa de JR. GIPHY

Esther: Acabo de regresar de pasar el puente con mis amigas, todas ellas (como yo) profesionales de la salud mental, en mi pueblo, en La Rioja. Comiendo unos caparrones, se me ocurre decirles que yo me llevo legumbres en táper al trabajo. En buena hora. Me han puesto la cabeza como un bombo dándome la chapa sobre el enorme riesgo que corro llevando la comida en táper de plástico. Que si se me puede caer el pelazo o incluso salirme un tercer brazo, quién sabe. Que si sólo debería llevar la comida en envases de vidrio. Que si ellas, en cuanto se enteraron de que el plástico es satán, se deshicieron de todos los que tenían de manera inmediata. Vamos, que me han metido el miedo en el cuerpo.

Querida Esther, ahora mismo mis pensamientos están con los pobres enfermos mentales que caigan en manos de tus amigas: si sus tratamientos tienen la misma base científica que su miedo magufo a los tápers de plástico, Dios les coja confesados. Coméntales de mi parte que, en vez de creerse la primera gilipollez alarmista que han visto en Facebook o han oído en clase de yoga, lean atentas lo que dice Beatriz Robles, tecnóloga de los alimentos y experta en seguridad alimentaria.

“Hace años circuló un bulo sobre la posibilidad de que calentar alimentos en un táper dentro del microondas tuviese relación con el desarrollo de cáncer, pero tanto la FDA como la American Cancer Society lo desmintieron. El World Cancer Reasearch Fund también indica que no hay evidencia de que los plásticos que cumplen la legislación incrementen el riesgo de cáncer. Lo primero que hay que decir es que el mundo plastiquil no es la ciudad sin ley: los materiales en contacto con los alimentos están controlados y sometidos a la normativa europea, que regula cuáles pueden usarse y en qué condiciones”.

“El miedo”, continúa Robles, “nace de la posibilidad de que parte de los compuestos que forman los envases plásticos puedan pasar a los alimentos y producir enfermedades. Pero este riesgo ya se contempla en la legislación y la EFSA evalúa los materiales en base a la evidencia científica disponible y haciendo una simulación de las peores condiciones posibles de uso (a altas temperaturas, con productos ácidos, durante largos periodos de tiempo…). Además, se establecen límites de migración (cantidad máxima de una sustancia permitida en los alimentos) para garantizar que los materiales no suponen un riesgo para la salud”.

Resumen: los tápers de plástico son seguros. ¿Quiere eso decir que todos los envases alimentarios sirven para todo? Pues no. “Los fabricantes están obligados a indicar las instrucciones para que podamos hacer un uso adecuado. Para empezar, debemos asegurarnos de que, efectivamente, el envase es adecuado para contener alimentos. Esto lo sabemos porque aparece la mención “para contacto con alimentos” o el símbolo de la copa y el tenedor. Partiendo de esto, puede haber más indicaciones como ‘apto para lavavajillas’, ‘apto para congelador’ o ‘apto para microondas’, que se incluyen mediante leyendas o símbolos. Si el envase no indica específicamente que es apto para microondas, no debemos usarlo para ello (podría deformarse o transferir compuestos al alimento). Tampoco debemos reutilizar las bandejas, barquetas, boles…de plástico que contienen alimentos envasados. Y, por supuesto, desechar los tápers cuando presenten roturas, grietas o manchas”.

María Claudia: He comprado sushi. El jenjibre de la cajita, ¿cómo, dónde, cuándo se come? Mi padre lo disuelve en la soja, yo creo que no. A veces si disuelvo el wasabi en la soja, ¿eso sí vale? Me dijo un amigo que el jenjibre era para comer entre dos sushis de distinto sabor, pero tampoco me convence.

Querida María Claudia, lo primero que tienes que hacer con el jengibre es aprender a escribirlo correctamente, que me sangran los ojos con esas dos jotas. Me fascina que tu padre lo “disuelva” en la soja. ¿Qué hace, lo mete todo en la thermomix a velocidad 8? Porque hasta donde yo sé, el jengibre no es soluble. También tiene delito que para una vez que el “amigo” de turno que siempre aparece en vuestras preguntas dicendo alguna chorrada da una recomendación correcta, tu vayas y la desprecies.

En efecto, el jengibre se toma entre piezas de sushi diferentes para limpiar el paladar. Lo de disolver el wasabi en la soja no es muy canónico que digamos: los japoneses prefieren poner un poco de la pasta picante en la pieza y luego mojarla ligeramente en salsa. Echa un ojo a este vídeo, en el que el sushi man y estrella Michelin Hideki Matsusiha te enseña a sacar el máximo partido a este plato.

Maribel: POR FAVOR ENVIENME UNA RECETA PARA HACER UN BUEN CONCENTRADO DE VERDURAS QUE MUCHAS VECES MANDA USAR EL COMIDISTA PERO YO NO LE HE VISTO NINGUNA. SIGO SUS RECETAS DE MANERA HABITUAL Y TIENE UNA DE COMO HACER UN CALDO PERFECTO PERO NO PONE CANTIDADES Y YO NOSE QUIERO PARA HACER 4,5 LITROS DE CONCENTRADO DE VERDURAS Y CONGELAR.. DIGANME LAS VERDURAS CANTIDADES Y TIEMPO DE COCCCION

Querida Maribel, comprendo tu urgencia con este tema tan grave del caldo, pero no hace falta que NOS GRITES. No tenemos ninguna receta de concentrado de verduras y nunca hemos mandado usarla, pero como está visto que la realidad este mes os importa tres prepinos, pasaré por alto ese pequeño detalle y te remitiré a este caldo de Clara P. Villalón que publicamos recientemente.

Carlos: Mis amigos y yo hemos desarrollado la teoría de que todas las personas tienen una fruta espiritual. Hay gente que tiene el alma de una manzana, otros de una sandía, de una chirimoya, de un plátano… Y así sucesivamente. Mis amigos dicen que yo soy un melocotón porque soy dulcecito, bonico y parezco joven. ¿Qué te parece esta teoría? ¿De qué fruta crees que tienes tú el alma? Sé que esta teoría suena estúpida, pero una vez te cruzas con dos personas con alma de piña en tu vida, empiezas a creer en ella.

Querido Carlos, no tengo el alma de ninguna fruta, sino de una planta: el cactus. Si te cruzaras conmigo las piñas espirituales te iban a parecer culito de bebé. Creo que tu alma de melocotón necesita ser empotrada por un alma de plátano, a ver si se le va de la cabeza tanta tontería.

El plátano es sensacional. GIFS.COM

Pepe: Con el propósito de mejorar nuestra alimentación, en casa seguimos los consejos comidistas a rajatabla: huimos del aceite de palma, del azúcar y los ultraprocesados como de la peste e intentamos reducir el consumo de carne. ¿Pero son el tofu o el seitán, como sustitutos de la carne, más sanos que, por ejemplo, una pechuga de pollo? Al fin y al cabo son alimentos procesados, ¿no? ¿Debo desterrar para siempre la carne de mi dieta o mejor estas moderneces asiáticas?

Querido Pepe, como me tenéis hasta el ídem de preguntas de nutrición, permíteme que me vaya a tomar el zumo detox de estramonio, belladona y amanita muscaria que necesito cada consultorio y te deje en manos de Lucía Martínez, dietista-nutricionista y autora del blog Dime Qué Comes. “El tofu y el seitán son productos procesados, pero eso no es sinónimo de insano. Dentro de esta categoría tenemos muchos alimentos saludables. De los que hay que huir como de la peste es de los ultraprocesados. La diferencia entre ambos, y cómo elegir procesados saludables la tienes en este artículo que escribí para Materia”.

“El tofu es un alimento saludable, que no es más que licuado de soja junto a un agente coagulante (sales de calcio o de magnesio). Otra cosa son los ultraprocesados a base de tofu, como muchas de las salchichas y hamburguesas veganas que encontramos ahora en los supermercados y que tienen muy a menudo una composición nutricional pésima. El seitán por su parte, es un producto mucho menos interesante nutricionalmente hablando que el tofu (peor perfil proteico, graso y menor aporte de calcio y hierro) pero que tampoco tiene mayor problema si digerimos bien el gluten. De nuevo hablo del seitán, no de las salchichas de seitán”.

“Desterrar o no la carne de tu dieta, es una decisión más política o ética que nutricional. Si hablamos de salud, puedes llevar una dieta perfectamente saludable tanto con carne como sin ella. Si decides prescindir, tampoco es obligatorio que consumas tofu o seitán, puedes tomar garbanzos y lentejas. Lo mismo que puedes comer pollo y alternarlo con tofu. Ninguna de las opciones es excluyente, ni imprescindible”.

Ricardo: Término de comer espaguitis con sardinas en escabeches, rosiquimas, gracias me ha encantado la receta.

Querido Ricardo, tras Elba la Ectoplasma, Ana la Robot, María Pilar la Nazi y Maribel la Cocccciones, me alegra que completes el circo escribiendo desde el Imperio Klingon. Gracias por apreciar nuestra rosíquimas recetas de espaguitis, y un besito desde la Federación.

Documentación: Rodrigo Casteleiro.

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El Comidista