(Opinión) De legitimidades y transiciones. Por Enrique Ochoa Antich

Caracas, 14 de enero de 2019

Por: Enrique Ochoa Antich *

@eochoa_antich

JUNTOS La Venezuela que viene, el grupo de
opinión política al cual pertenezco, expresó en reciente documento dirigido y
circulado al liderazgo político de la oposición que aprovecho de explayar en
esta tribuna, su respaldo pleno a la institucionalidad democrática, Asamblea
Nacional incluida. La crisis económica y social que agobia la vida de los
venezolanos, tiene en la crisis política una de sus causas, componente principal
de la cual es la confrontación Poder Ejecutivo/Poder Legislativo. Más allá de
los desacuerdos y las críticas frente a muchas de las decisiones adoptadas por
la AN en particular durante los últimos dos años, se trata de una institución legítima electa por el pueblo venezolano en
comicios libres que en tanto que tal, merece nuestra solidaridad
.

Alertamos sin embargo a esta nueva legislatura acerca del
peligro de dejarse arrastrar por los cantos de sirena del discurso extremista
que nos propone una radicalización de la crisis en vez de su superación. Desde JUNTOS, rechazamos cualquier
aventurerismo extremista irresponsable que no conduciría sino a un nuevo
desencanto, a una mayor desmoralización y a más desmovilización. Expresamos nuestra repulsa a la tesis del paralelismo (designación de un
presidente paralelo, por ejemplo) que, dada la correlación de fuerzas
existente, sólo fortalecería al régimen autoritario que de inmediato apelaría a
mayores prácticas dictatorialistas. El extremismo oposicionista no ha
conseguido en estos 20 años de hegemonía chavista sino derrota, cárcel,
inhabilitaciones, exilios y muerte: no queremos repetir ese ciclo infernal. La superación del drama nacional no puede
permitirse otra postergación
. Sólo una intervención militar extranjera
otorgaría a una propuesta como ésa del paralelismo,
la fuerza necesaria para hacerse viable, y se trata de una posibilidad que
nosotros rechazamos con toda nuestra pasión venezolanista. Y la opción de un
improbable pronunciamiento militar interno, dada la realidad actual de la
institución armada, conduciría a una conflagración violenta entre hermanos al
costo de un elevado número de vidas y con el riesgoso saldo de una guerra civil
sin vencedor asegurado: eso tampoco lo queremos.

Rechazamos el Estatuto
de transición propuesto
por PJ y VP. Ese texto se basa en la equivocada
visión según la cual una transición democrática puede imponérsele al otro.
Nuestra propuesta es diferente: procuramos
una transición democrática, sí, del autoritarismo dictatorialista a una
democracia plena, pero pactada y negociada, como todas las transiciones
exitosas que en el mundo han sido, incluyendo y no excluyendo de ella a quienes
deben dejar el poder
. Así se hizo en Chile con Pinochet, en Sudáfrica con
De Klerk, en España con Fraga y los franquistas, en Europa oriental con los
comunistas, y los ejemplos son muchos más.

Proponemos a esta
nueva legislatura convertir al diálogo y a la negociación en el centro de su
quehacer político
. Estamos convencidos de que, como la experiencia mundial
demuestra incluso en situaciones de mayor gravedad que la nuestra, sólo la ruta democrática ofrece una
estrategia factible para la construcción entre todos de una transición en paz a
una democracia plena
: voto, siempre; diálogo, siempre; protesta, sólo
pacífica; cooperación internacional pero no injerencia ni tutelajes;
reconciliación nacional.

El más reciente acuerdo aprobado por la Asamblea propone el
concepto de “solución política” que desde JUNTOS respaldamos con entusiasmo. Decir “solución
política” equivale a decir diálogo y negociación. Pero ese acuerdo comete
el error de remitir casi exclusivamente esa solución política a la acción de la
comunidad internacional. No. Debemos, con la cooperación internacional, por
supuesto, pero sin injerencia ni tutelaje, asumir nosotros, los venezolanos, la
conducción e implementación de esa solución política, y hacerlo a plenitud, con
todos los riesgos, con todas sus potencialidades. Con el rostro descubierto y a
la luz del día, convirtamos al diálogo y
a la negociación en una política pública de la Asamblea y de toda la oposición
democrática
. Vemos con interés la propuesta de Maduro de invitar a la ONU
como facilitadora del diálogo, lo que JUNTOS
y la Concertación por el Cambio  han propuesto por meses, y proponemos a la oposición tomarle la
palabra
.

Así mismo, expresamos que si Maduro quiere diálogo en serio,
el gobierno debería dar señales
unilaterales como testimonio de buena voluntad, como la libertad de todos los
presos políticos  y la rehabilitación de
políticos y partidos
.

Excusarnos en el argumento de la ilegitimidad del presidente
de la república cuando la crisis de legitimidad en realidad afecta a todo el
régimen político venezolano no hace menos de 15 años, cuando violando la
Constitución se puso todo el Estado (Poderes Públicos, Fuerza Armada,
presupuesto, etc.) al servicio de una sola parcialidad política, constituye una
coartada para no encarar a plenitud nuestras responsabilidad como sociedad democrática.
Dentro de ese marco de crisis de legitimidad creciente, hemos participado en
comicios varios, incluyendo los que eligieron a los diputados que conforman
esta AN, y en varias tentativas de diálogo y negociación con el actual
gobierno. Experiencias exitosas de
transiciones democráticas en el mundo han comenzado por relacionar a los
demócratas con regímenes y gobiernos ilegítimos a los que nunca se les
reconoció legitimidad alguna, y no obstante no sólo fueron parte activa de esas
transiciones sino que incluso terminaron integrando los nuevos gobiernos que
fueron su resulta
.

En contraste con el Consejo de Transición que el proyecto de
Estatuto contiene, JUNTOS propone la
designación sin eufemismos innecesarios e inconvenientes de una comisión
negociadora de diputados, que pueda apelar a la asistencia de otros
compatriotas más allá de la AN, que de inmediato se disponga a establecer los
contactos necesarios para entablar conversaciones con el Ejecutivo en procura
de impulsar un nuevo proceso de diálogo y negociación
que, asumido con
seriedad y sin apremios, permita abrirle los caminos al cambio en paz que la
inmensa mayoría de venezolanos desea. A esa comisión deben ser integrados los diputados del PSUV.

Venezuela espera expectante que el liderazgo político democrático proponga de nuevo una ruta clara de lucha con perspectivas de éxito. Sólo así volverá a movilizar sus fuerzas, electorales, sociales y de calle. Esta Asamblea tiene la palabra.

*  Político y escritor. Miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS). Miembro de la Concertación por el Cambio.

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