Once presidentes y puras pérdidas: el fraude del chavismo con el Banco Industrial de Venezuela

Caracas.- El 11 de febrero de 2016 la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) dio a conocer la disolución del Banco Industrial de Venezuela (BIV), decisión que fue tomada por parte de la junta directiva de la entidad bancaria que desde 2015 había acordado su liquidación.

Lea también: Leonardo González Dellán, el exfuncionario chavista que ahora disfruta de su fortuna en Inglaterra

Los activos y pasivos del BIV pasaron al Banco del Tesoro, mientras que las obras de arte de la institución, algunas de Carlos Cruz-Diez, fueron donadas a la Fundación de Museos Nacionales adscrita al Ministerio de Cultura. Fue así como la historia del banco, creado en 1937 y con sedes en Miami, Nueva York, Curazao y La Habana, llegó a su fin.

Ya en la década de los 90, analistas financieros y expertos en banca, estimaban el cierre del Banco Industrial, debido principalmente al historial de morosidad que llevaba a cuestas la entidad, el cual creció de forma alarmante durante los primeros años del Gobierno de Hugo Chávez.

Un banco por conveniencia

En 1991, una comisión designada por el expresidente Carlos Andrés Pérez para estudiar la situación del BIV, concluyó que la institución financiera debía cesar sus operaciones, puesto que no cumplía la función por la que fue creada, impulsar el desarrollo industrial del país.

Así lo dijo el economista Francisco Faraco, uno de los miembros de la comisión, quien dijo a Finanzas Digital que el banco nunca cumplió su papel y además representaba un enorme gasto para el Estado que, constantemente, debía reponer su capital.

Sin embargo, el Banco Industrial continuó operativo por 25 años más. De acuerdo con un artículo publicado por la periodista especializada en el área económica Blanca Vera Azaf en El Nacional, esto se debió a que los Gobiernos que que le sucedieron a Pérez tenían razones políticas o conveniencias financieras.

“Siempre ha servido como caja chica de muchos y financista de pocos. Expedientes en la Contraloría General e informes en la Asamblea Nacional así lo confirman”. 

Blanca Vera Azaf, 2007.

De pérdida en pérdida

En el Gobierno de Chávez, las razones para mantener el BIV activo, habrían sido exclusivamente por conveniencia financiera y que esta entidad fue una de las utilizadas por los funcionarios que pasaron por esta, para enriquecerse a través de la designación de multimillonarios créditos a empresas que eran de su propiedad o la venta de títulos del Estado de forma irregular.

Le puede interesar: El escándalo de corrupción del año que salpicó a exfuncionarios chavistas y a la familia presidencial

Únicamente entre 1999 y 2007, fueron designados ocho presidentes para dirigir la institución y todos fueron removidos del cargo por las irregularidades presentadas en cada gestión. El banco presentó pérdidas por el orden de 786,3 millardos de bolívares, solamente entre las gestiones de Jorge Castillo, Luis Orozco y Leonardo González Dellán que fueron entre 2002 y 2004.

Presidentes del BIV entre 1999 y 2016

Fernando Álvarez Paz 1999/2002.

Jorge Castillo 2002.

Luis Orozco 2002.

Leonardo González Dellán 2002/2004.

Arné Chacón 2004/2005.

Carlos Montes Estrada 2005.

Luis Quiaro 2005/2007.

William Garrido 2007/2009.

Rodolfo Porro Aletti 2011/2013.

Juan Carlos Luján Tovar 2013/2014.

José de Freitas Jardim 2014/2016.

En ese mismo periodo, fue capitalizado con 80 millardos de bolívares. La primera inyección de capital, por 50 millardos de bolívares, fue aprobada por la Asamblea Nacional en 2001, mientras que la segunda, por 30 millardos de bolívares, fue autorizada por el Banco Nacional de Desarrollo (Bandes) en 2006.

Sumado a esto, en 2005, bajo la gestión Luis Quiaro se abrió la primera sede del BIV en La Habana, Cuba, para la que el Ejecutivo destinó USD 50 millones y otros USD 25 millones fueron otorgados a través del Bandes para la compra de las acciones de un banco en La Paz, Bolivia, que nunca se concretó.

Las primera irregularidades en la sede cubana salieron a la luz al año siguiente de su creación, en 2006, cuando Quiaro admitió, según reseñó entonces América Económica, que la entidad tenía un déficit de 17 millardos de bolívares esto de acuerdo con el límite de capital mínimo impuesto por el Banco Central de Cuba.

Lea además: Pietro Micale, el vendedor de lotería y dueño de un burdel que amasó una fortuna con Pdvsa

En ese mismo año, el Ministerio Público abrió una investigación a la gestión de Quiaro por el canje de notas
estructuradas por USD 11,4 millones y USD 16 millones por un título valor denominado “U.S. Treasury Strip” que generó pérdidas al BIV por 31,2 millardos de bolívares.

“Es falso que el canje produjera pérdidas al banco. Estoy dispuesto a defender la operación”, dijo Quiaro en una entrevista ofrecida a Vera Azaf en 2007, en la que justificó el canje de las notas por bonos del Tesoro estadounidense para evitar la caída del valor de las mismas.

La transacción, aclaró, no fue aprobada a tiempo por la Sudeban, por lo que la directiva del BIV procedió y luego fue multado por 99 millones de bolívaes, sin embargo, esta no fue la razón por la que el MP decidió investigar la negociación.

Lea también: Fidel, el hermano de Rafael Ramírez y médico de Chávez involucrado en caso de lavado de dinero en EE. UU.

“Esa investigación se hizo por una denuncia del excontralor del BIV, Rafael Pinto, quien fue removido de su cargo por órdenes de la Contraloría General cuando se detectó que el concurso a través del que había sido nombrado estaba viciado”, sostuvo al respecto Quiaro.

No obstante, el MP determinó que en su gestión se “extraviaron” USD 130 millones como parte de la trama de los bonos cero cupón, por lo que fue imputado en 2009 por el delito de peculado doloso propio. Una semana antes, la entidad había sido intervenida por la Sudeban  mientras que William Garrido, sucesor de Quiaro, lo señalaba de tener el banco como una “taquilla grandota”.

Según Garrido, los organismos del Estado efectuaron operaciones o convenios sin que el BIV les cobrara por sus servicios, lo que generaba grandes pérdidas a la institución. Durante la intervención, las actividades del banco se paralizaron de forma parcial y fue en 2011 que la Sudeban dio por terminado el proceso, debido a que, a su juicio, la entidad había logrado superar las medidas por las que inicialmente fue intervenida.

Le puede interesar: Simeón García: De dueño de Aserca Airlines y beneficiado con Cadivi a solicitado por corrupción

Entre estas, destacaban la descapitalización del banco y la morosidad de 15% de la cartera de crédito. Solo entre 2007 y el primer trimestre de 2009, el BIV reflejó pérdidas por USD 30 millones, lo que motivó a órgano fiscal a intervenir la institución.

Poco antes de que la Sudeban culminara la intervención, la Contraloría General de la República emitió un informe detallado en el que dio cuenta de la magnitud del problema financiero del Banco Industrial y pidió la liquidación del mismo, pero esta no se efectuó hasta 2016, cuando el Gobierno, ante los escándalos de cuentas de funcionarios en bancos extranjeros entre 2014 y 2015, se apresuró al cierre.

De acuerdo con Cuentas Claras, los casos de la Banca Privada de Andorra, el Banco de Madrid y el HSBC investigados por Estados Unidos, fueron los detonantes para que el Ejecutivo pusiera fin a la historia del BIV, y es que en 2015, uno de sus expresidentes salió salpicado por la corruptela.

En la mira de EE.UU.

Juan Carlos Luján Tovar, cabeza del Banco Industrial entre mayo de 2013 y noviembre de 2015, habría sido uno de los vinculados al chavismo que saltó en las pesquisas de EE.UU. cuando las autoridades financieras investigaban un esquema fraudulento realizado a través del BIV.

Lea además: José Zambrano, el vendedor de ropa que hizo una fortuna con el chavismo

El mismo se ejecutó mediante la compraventa de bonos de Pdvsa a bancos privados que luego fueron vendidos en el mercado internacional a tasa paralela. Dichas transacciones se habría hecho a través del BIV, el cual también manipulaba el diferencial cambiario, generando enormes ganancias para los operadores de la trama.

La gestión de Luján Tovar fue duramente criticada por los empleados del Banco Industrial, quienes acusaron al general de brigada de despilfarrar los recursos de la entidad, enchufar a familiares y amigos, y viajar injustificadamente a las cuatro oficinas internacionales con funcionarios reincorporados que habían sido despedidos por “falta de probidad”.

Pero el militar no es el único exfuncionario del la institución financiera que ha relucido en las investigaciones de las autoridades estadounidenses. Leonardo González Dellán, presidente del BIV entre 2002 y 2004, fue sancionado este martes por el Departamento del Tesoro de EE.UU. y fue in incluido en la lista de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés).

Le puede interesar: Raquel Bernal, la socialité venezolana que tuvo “amoríos” con Chávez y el Tuerto Andrade

Aunque no se especifica la razón por la que González Dellán fue penalizado por el país norteamericano, la lista “nacionales especialmente designados” (SDN por sus siglas en inglés) en la que también fue incluido, sanciona específicamente a “individuos y empresas, propiedad o controladas por, o que actúan para o en nombre de, países destinatarios”.

Al ahora empresario residenciado en Londres, se le prohíbe entablar negociaciones con ciudadanos estadounidenses y todos sus bienes en el país norteamericanos fueron bloqueados. Sin embargo, no es la primera vez que González Dellán es vinculado con un escándalo financiero.

En 2016 su nombre salió en la filtración de datos de los Panama Papers. La información reveló el entramado empresarial en el que, desde el año 2003 cuando el Gobierno impuso el control cambiario, González Dellán participó para amasar su multimillonaria fortuna.

Lea también: ¿Con qué dinero? La vida de ricachones que disfrutan los Andrade en Palm Beach

Los frutos de las transacciones ilícitas le permitieron, entre muchos otros negocios, establecer un exclusivo restaurante ubicado en Los Palos Grandes, municipio Chacao del estado Miranda. ‘Alto’ estuvo por cuatro años consecutivos en la lista de los mejores 50 restaurantes de América Latina y en 2016 fue el único local venezolano que figuró en el prestigioso ranking.

.

.

Seguir leyendo en el medio que originalmente publicó esta noticia

Deja un comentario