“Nunca fuimos millonarios, pero comíamos”: La ruleta de la vida cotidiana en Venezuela

Caracas.- El éxodo venezolano se convirtió, durante el 2018, en el más grande la historia en la región, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Estos aseguran que no se detendrá en el 2019 si no hay cambios políticos y económicos en Venezuela, desde donde han huido 3,000,000 de ciudadanos.

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Con la juramentación de Nicolás Maduro el pasado jueves, que mantendrá el poder hasta 2025, la situación se agravó. Despertar en Venezuela es, cada mañana, el paso previo a una pregunta vital. ¿Ha llegado el momento de irse?, reseña El País. El diario español afirma que dicha interrogante se la hacen los jóvenes, las familias, los que se quedan a la espera de las remesas, las clases populares que sobreviven a duras penas con las ayudas del Gobierno y los que nunca habían temido el fantasma de la miseria.

A eso se añade una emergencia económica que convierte la rutina de millones de venezolanos en un juego angustioso en el que hay que combinar contactos, ingenio y suerte. Aunque, al final, todo acaba pareciéndose a una ruleta. Tal es el caso de Mariana Silva, de 43 años, quien afronta esa carrera de obstáculos dentro de una familia de Caracas que en el pasado tuvo los recursos para pagar unas vacaciones sin lujos en España o en Roma. Tras estudiar Filosofía, trabajó en el Museo de Bellas Artes, en la Galería de Arte Nacional y en galerías privadas y ahora hace equilibrios cada vez que sale a comprar comida para sus hijos —de 23, 13 y 10 años— y un joven del que se hace cargo.

Nosotros nunca fuimos millonarios, pero comíamos. Cogías una arepa y poníamos jamón, queso (…) Hoy es una arepa con queso blanco rallado, que es el más económico. Voy por los supermercados cazando. Si, por ejemplo, consigo un pescado de esos congelados a precios viejos, ayer encontré unos filetes a 900 bolívares el kilo –menos de 50 céntimos de dólar—, entonces compro diez paquetes y pasamos 10 días comiendo pescado”, relata. “En esta casa comer hoy en día un sándwich de jamón y queso es un lujo y no me da pena decirlo. Si consigo pasta a precios regulados, comemos cinco días pasta. Lo más irónico es que a todo esto tengo que dar las gracias a Dios, gracias por un malvivir”, agregó.

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Desde su terraza, en la urbanización de Los Naranjos, se divisa una ciudad que, después de dos décadas de chavismo, sigue bajo el yugo de la brecha social. Pero ahora la inmensa mayoría de la sociedad, tras la desaparición casi absoluta de las clases medias, está más cerca de la pobreza o inmersa en las penurias. Puede permitirse vivir allí porque unos amigos que migraron le alquilaron una casa por 100 dólares mensuales. A ese gasto suma el colegio privado de sus dos hijas.

En noviembre pagábamos 3.000 bolívares por cada niña —algo más de un dólar—, en diciembre subió a 12.000 y ahora a 22.000 más una cuota 30 dólares por familia. Pero cuando tú ves lo que hace un profesor, que a lo mejor vive en Petare, que se agarra cinco autobuses para llegar a las siete de la mañana, para pasar tiempo con tus hijos… ¿Qué hace un profesor con 4.500 bolívares al mes, que es lo que vale un cartón de huevos?”. Esa cantidad equivale a un salario mínimo, lo que perciben alrededor del 70% de los trabajadores con empleo formal.

Este sábado precisamente en el barrio popular de Petare, José Florentino, conocido por los vecinos como El Portugués desde los años del estallido social del Caracazo, vendía el kilo de bistec a 4.600 bolívares y el jamón ahumado a 6.000. Todos esperan ahora de Maduro el anuncio de un paquete de medidas económicas, porque la colaboración comercial con China, Rusia y Turquía que exhibe el Gobierno aún no se ha notado en la calle.

¿De dónde sale el dinero para sobrevivir? En el caso de Mariana Silva, de la venta de algunas de las obras de arte de la familia –su padre fue crítico—, del apoyo de los allegados y de unas escenas con ópera en vivo que organiza en su terraza. “Nosotras somos felices cocinando, cuando las cantantes cantan Las bodas de Fígaro una dice vale la pena”, relata Mariana Silva, que en 2017 fue muy activa en el movimiento de resistencia a Maduro.

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