Hezbollah en la Triple Frontera: cocaína para la revolución

Por Gustavo Sierra / Infobae.com

La Triple Frontera se convirtió en el campo de batalla de los carteles de la droga brasileños y del paso de los cargamentos hacia Europa y Medio Oriente. Los miembros del Hezbollah participan del narcotráfico para financiar el terrorismo. Tercera y última nota de la serie

(Especial – Infobae en la Triple Frontera) – Es el epicentro exacto. Al norte, las regiones proveedoras de la cocaína de máxima pureza. Al sur y al este los puertos para sacarla hacia los mercados de consumo más rentables. La Triple Frontera es el paso obligado de los grandes cargamentos. Vienen de Colombia y la sierra central de Perú hacia las “cocinas” donde se depura la pasta base ubicadas alrededor de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Desde allí pasan a Paraguay. Llegan fácilmente a Ciudad del Este, cruzan el Puente de la Amistad hacia Foz do Iguaçu con destino a San Pablo, en Brasil, y el puente Tancredo Neves hacia Puerto Iguazú en Argentina. Desde la ciudad misionera, el Paraná hace el resto. La cocaína baja en lanchones hasta los puertos de los alrededores de Rosario o va directamente a Buenos Aires donde esperan los buques repletos de soja para camuflar la carga que les dará las mayores ganancias. Un kilo de cocaína sube al barco por unos 8.000 dólares. Al desembarcar en los puertos europeos, el precio ya se infló al menos diez veces. Una vez que esté en las calles de Berlín o Londres, tiene otro adicional del 100%. Después de las armas, el negocio más rentable en la Tierra.

Una plaza tan lucrativa como la de la Triple Frontera tiene muchos interesados. En este momento se la disputan los dos grandes carteles brasileños el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV). Pero también hay otros actores que participan del negocio, desde grupos bolivianos y paraguayos hasta agentes del Hezbollah libanés que envían cargamentos a sus propias organizaciones en EuropaMedio Oriente y Asia. El jefe de la Policía Federal de FozFabianoBordignon, admite que “hay una gran preocupación por las organizaciones criminales que existen en Brasil y que están creando bases muy firmes en toda la frontera y dentro de Paraguay y Argentina“. Y el ex jefe de la oficina que controla el lavado de dinero en Argentina, Juan Félix Marteau cree que el narcotráfico penetra en varios estamentos de la sociedad y el comercio de la zona: “está demostrado que hay alianzas entre familias libanesas que manejan buena parte del comercio ilícito y que obviamente han comenzado a participar del cuidado y del resguardo del dinero que proviene del narcotráfico“. Play

El periodista Galeb Moussa asegura que nada de todo eso tiene que ver con las actividades del Hezbollah. “De solo pensar que ellos pueden aceptar un dinero que viene de lo ilícito, como también los han acusado con el tema del tráfico de drogas y todo ese tipo de cuestiones, yo me doy cuenta al instante que es mentira, porque ellos cuidan al extremo lo que es lo lícito en todo sentido, desde la comida lícita hasta el dinero lícito hasta las acciones lícitas. Tienen una ética moral, tanto en lo militar como en lo personal, impecable“, dice Moussa mientras charlamos en su estudio del barrio porteño de Flores desde donde emite sus informes para la cadena iraní HispanTv.

Apenas se pisa este territorio de casi un millón de habitantes de tres países atravesados por los ríos Paraná y Iguazú se siente el peligro de una frontera caliente. Los diarios Gazeta de Foz y Vanguardia de Ciudad del Este describen este clima en sus titulares. Las fotos que los acompañan, invariablemente, están teñidas de rojo sangre. El caso más grave en estos días es el protagonizado por Marcelo Pinheiro Veiga, más conocido como Marcelo Piloto, capo del Comando Vermelho. En la madrugada del 19 de noviembre fue extraditado a Brasil por orden directa del presidente paraguayo Mario Abdo Benítez. También, destituyó a toda la cúpula de la policía. El día anterior, Piloto había asesinado con un cuchillo de postre a una chica de 18 años que le habían llevado a la cárcel. De esa manera, con un crimen en tierra paraguaya, creía que ya no podría ser llevado a una prisión brasileña donde lo esperan los enemigos del PCC para torturarlo hasta la muerte.

Estaba encarcelado en Asunción desde diciembre de 2017, tras una década prófugo. Pilotocomandaba la distribución de drogas desde la favela de Manguinhos en Río de Janeiro y después pasó a dirigir la expansión de la organización criminal en Paraguay. Hombres de su entorno intentaron rescatarlo de la prisión seis veces. La última fue con un coche bomba con 84 kilos de dinamita en gel que planeaban hacerlo explotar en la puerta del penal. Los detectaron antes en la ciudad de Presidente Franco y mataron a tres de los comandos narcos. Tenían armas poderosas como los fusiles AK-47 y los AR15.

Marcelo Pinheiro Veiga, el líder narco del Comando Vermelho que asesinó a una chica en una cárcel paraguaya y fue extraditado a Brasil (Foto: Policía Nacional de Paraguay)
Marcelo Pinheiro Veiga, el líder narco del Comando Vermelho que asesinó a una chica en una cárcel paraguaya y fue extraditado a Brasil (Foto: Policía Nacional de Paraguay)

Apenas cuatro días antes de la expulsión intempestiva del narcotraficante, fue asesinada la abogada argentina Laura Caruso, de 54 años, que representaba a Piloto y a otros dos poderosos capos, Jarvis Chimenes Pavao y Elton Rumich. Le dispararon unos sicarios que la hicieron salir de una reunión por una supuesta llamada importante. Ocurrió en la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero, en la frontera seca con Brasil. Todos pasaron en los días previos por la Triple Frontera. El 6 de noviembre, Piloto había dado una insólita conferencia de prensa dentro del penal. Algunos canales paraguayos y brasileños transmitieron en vivo y sin ninguna censura sus palabras. Se vanaglorió de ser un traficante de drogas y armas del CV y se encargó de dejar muy en claro que él era un criminal común y no un terrorista. Lo decía porque la fiscalía paraguaya estaba tratando de probar su vinculación con el coche bomba y con miembros del Hezbollah de la Triple Frontera. Con esa acusación lo podían extraditar directamente a Estados Unidos.

El Hezbollah estuvo desde siempre conectado con el negocio de las drogas. Su feudo, el Valle de Bekaa, en Líbano, es una de las mayores regiones productores de opio y hachis del mundo. Un negocio muy lucrativo que tiene a su más acérrimo enemigo, Israel, como el mejor mercado. También aprovechan las antiguas rutas de traficantes hacia Europa para obtener buenas ganancias para la causa. La DEA, la agencia antidrogas estadounidense, identificó en 2016 una estructura jerárquica dentro de Hezbollah que está a cargo de sus operaciones ilícitas, al menos, desde el 2007. Se denomina Oficina de Asuntos de Negocios de la Organización de Seguridad Externa(BAC), que fue fundada por el entonces líder del HezbollahImad Mughniyah, y actualmente funciona bajo el control de Abdallah Safieddine y de Adham Tabaja. Los cárteles como el colombiano de La Oficina de Envigado, el mexicano de Los Zetas y el venezolano de Los Solesles proveen de cocaína.

En diciembre de 2017, Ali Issa Chamas, un paraguayo de ascendencia libanesa vinculados a Hezbollah, fue sentenciado a tres años y medio de prisión efectiva por una corte de Miami. Se lo acusó de ser uno de los traficantes de drogas al servicio de la organización libanesa. Ante el juez, admitió que trató de enviar una carga “de prueba” con tres kilos de cocaína a un comerciante en Houston, apodado Kuku, y que planeaba expandir su negocio de narcotráfico a Europa y MedioOriente. La leve sentencia indica que hubo algún tipo de arreglo con la fiscalía a cambio de información. No fue apenas “un envío de prueba“. Chamas había sido arrestado en Ciudad del Este en agosto de 2016 cuando intentaba embarcar un cargamento de cocaína de 39 kilos a Turquía. De acuerdo a la fiscal federal del caso Aimée Jiménez, Chamas admitió en ese momento ante los agentes de la DEA estadounidense que era un “facilitador global de los narcotraficantes libaneses” y que “algunos de sus familiares eran de Hezbollah“. También aclaró que “el clan Chamas es muy poderoso y se alió con Hezbollah hace ya mucho tiempo“. La fiscal informó al juez que el acusado confesó que fue el responsable de una entrega de 31 kilos de cocaína incautada en el aeropuerto de Beirut en abril de 2016 y que debía entregar a un agente del Hezbollah.

Ali Issa Chamas, paraguayo de ascendencia libanesa, fue arrestado en Ciudad del Este en 2016 y condenado en 2017 en Estados Unidos por traficar droga y derivar parte de su usufructo monetario a Hezbollah.
Ali Issa Chamas, paraguayo de ascendencia libanesa, fue arrestado en Ciudad del Este en 2016 y condenado en 2017 en Estados Unidos por traficar droga y derivar parte de su usufructo monetario a Hezbollah.

El arresto de Chamas también llevó a la detención de tres de sus asociados. El 4 de febrero de 2017, la policía paraguaya apresó a dos ciudadanos turcos en un departamento de Ciudad del Este.Allí encontraron varios kilos de cocaína que estaban preparando para transportar camuflada en envases de plástico simulando que era shampoo. En sus celulares, los turcos tenían fotos de varios cargamentos que ya habían enviado a su país a través de barcos que partieron del puerto de Rosario, en Argentina. Un cuarto implicado, otro libanés, fue detenido el 6 de abril de ese año, también en Ciudad del Este. Se cree que estaban conectados con Rafaat Jorge Toumani, alias Saddam, un brasileño de ascendencia siria que fue asesinado en la ciudad de Pedro Juan Caballero en junio de 2016. Toumani, estaba construyendo un gran centro comercial en Ciudad del Este junto a un grupo de financistas libaneses.

El negocio de entre 10 y 20 millones de dólares servía como tapadera para el lavado de dinero. Toumani era considerado el heredero de Fahd Jamil-Georges, un narcotraficante libanés brasileño que controló por una década las rutas de la entrada de marihuana y cigarrillos en toda la TripleFrontera y que compartía negocios con el Hezbollah en el Valle de Bekaa.

Kassim Tajideen, fue arrestado en Marruecos y está siendo juzgado en Estados Unidos. Se lo acusa de comercializar droga en Europa para Hezbollah.
Kassim Tajideen, fue arrestado en Marruecos y está siendo juzgado en Estados Unidos. Se lo acusa de comercializar droga en Europa para Hezbollah.

Uno de los operadores más importantes de la red de narcotráfico que beneficia al Hezbollah, de acuerdo al Departamento del Tesoro estadounidense y los servicios de inteligencia europeos, fue hasta el año pasado Kassem Tajideen, arrestado en marzo de 2017 en Marruecos y extraditado a Estados Unidos, donde está siendo juzgado. Se lo acusa de haber transferido 27 millones de dólares -eso es apenas lo que está probado- al grupo terrorista luego de comercializar la droga que Hezbollah le proporcionaba para distribuir en Europa. Uno de sus asociados sería Ayman Junior Joumaa, un colombiano-libanés que vivió muchos años en Medellín desde donde enviaba cocaína al cartel mexicano de Los Zetas y triangulaba cargamentos a través de la Triple FronteraJoumma es actualmente, según Interpol, el dueño del hotel Caesars Park de Beirut. Su conexión de negocios con el Hezbollah es Abu Abdallah, quien se cree que es el encargado de las operaciones de narcotráfico dentro de la organización y del mismo clan que el señalado como líder espiritual y máximo contacto del Hezbollah en Ciudad del EsteMohammad Yousef Abdallah.

Las operaciones se esconden, de acuerdo a un informe de la agencia de inteligencia Stratfor, detrás de un enorme negocio de venta de autos usados comprados en Estados Unidos y vendidos en varios países africanos.
Otro de los involucrados en esta red es Chekri Mahmoud Harb, más conocido en Medellín como El Talibán. Compraba grandes cantidades de cocaína de primera calidad al cartel de La Oficina de Envigado y la enviaba en containers al puerto jordano de Aqaba. De allí la pasaba a Siria y LíbanoHarb se jactó ante un agente encubierto de la DEA de que podía hacer llegar a las costas libanesas del Mediterráneo “la cantidad de cocaína que quiera“. Y agregó: “tenemos la protección total del Hezbollah“. El dinero de todas estas operaciones se lavaba a través del Lebanese Canadian Bank, que había sido una subsidiaria del Royal Bank of Canada Middle East. Las pruebas se encontraron cuando Societe Generale de Banque au Liban (SGBL) ejecutó una opción que tenía para comprar las acciones del Canadian. Allí comenzó una auditoría que intentó ser manipulada por funcionarios ligados al Hezbollah pero que finalmente reveló la existencia de más de 200 cuentas relacionadas de una u otra manera con la organización extremista.

La intensa vida comerciar de Ciudad del Este incluye el contrabando de todo tipo de mercadería, incluida cigarrillos, armas y droga. (Lihue Althabe)
La intensa vida comerciar de Ciudad del Este incluye el contrabando de todo tipo de mercadería, incluida cigarrillos, armas y droga. (Lihue Althabe)

En julio de 2016, la policía brasileña también arrestó a Fadi Hassan Nabha, un ex miembro de las Fuerzas Especiales de Hezbollah. Para entonces, ya tenía una larga historia de tráfico de drogas: había sido atrapado por primera vez en 2003, en San Pablo, en una operación donde se incautaron 42 kilos de cocaína. En ese momento ya movía entre 400 kilos y una tonelada de cocaína por mes que compraba del lado paraguayo de la Triple Frontera por 2.000 dólares el kilo y vendía una parte en Brasil a 4.500 dólares y la otra en Líbano a 60.000 dólares.

El profesor Luciano Stremel Barros del centro de estudios IDESF de Foz, cree que los libaneses de la zona conectados con el Hezbollah “se valen del crimen organizado para hacer plata para sus las causas. Por ejemplo, sabemos que hay un acercamiento entre los contrabandistas de cigarrillos de Paraguay con grupos terroristas utilizando la misma logística de dinero y también como fuente de financiamiento. Esto se extiende, seguramente, a las drogas o las armas”. El periodista de la comunidad libanesa brasileña Alí Farhat está convencido de que las pruebas de narcotráfico son todas inventadas. “Acá en la Triple Frontera dicen que hay muchas actividades de contrabando y siempre ponen a los libaneses como los responsables ¿Puede ser que solo los libaneses estemos envueltos en esto? No hay ninguna relación como dicen entre el Hezbollah y el cartel brasileño del PCC. No hay acá una relación entre Hezbollah y el crimen organizado. Nunca presentaron una sola prueba de todo esto“, asegura Farhat en una entrevista en la terraza del hotel Wyndham de Foz.

Los noticieros de televisión y los sitios de Internet de la Triple Frontera están infectados de información de narcotraficantes, arrestos y conexiones. El protagonismo de esas noticias, en estos días, está a cargo de los narcos brasileños. Pero la estadística oficial indica que por cada diez casos de narcotráfico o lavado de dinero que salen a la luz, al menos en dos está implicado algún inmigrante de origen libanés. Y durante la investigación siempre aparece que tienen alguna relación con el Hezbollah. Afirmar esto acá en la Triple Frontera es una afrenta contra la comunidad libanesa. Pero cuando se apagan los micrófonos y seguimos charlando mientras tomamos un tecito en la oficina de una de las mezquitas de la zona, uno de los integrantes más prominentes de la colectividad admite que “hay manzanas podridas” y que nadie se puede despegar del todo del Hezbollah porque sus familias en el Líbano están ligadas de una u otra manera con esa organización.

Hezbollah en la Triple Frontera: el bazar de la mentira

El grupo terrorista libanés mantiene sus conexiones en el límite argentino-brasileño-paraguayo. Desde allí, sus agentes lavan dinero, trafican cocaína y envían remesas a las organizaciones de apoyo. Un encuentro con el hombre considerado el máximo agente de Hezbollah en América Latina en Ciudad del Este. El entrecruzamiento con el narcotráfico. Las maniobras a través de los casinos. Primera de una serie de tres notas

¡Entre! ¡Vea! ¡Aquí no tenemos nada que ocultar!“, grita nervioso Mohammad Youssef Abdallah, mientras sube las escaleras de la Mezquita Verde de los chiítas de Ciudad del Este. Se mueve como el dueño del lugar que es. También como el “líder espiritual y comandante regional del Hezbollah“, la calificación que le da la justicia estadounidense. Y, de acuerdo a la acusación del asesinado fiscal Alberto Nisman, uno de los involucrados en el atentado contra la AMIA.

¡Venga, venga!“, insiste mientras camina dando vueltas, acomoda las pastillas de Turbah -las cerámicas redondas que los chiítas usan para rezar y colocan en el suelo donde tocan con la frente al postrarse-, cierra un Corán y mira alrededor buscando ayuda. Llama a uno de los hombres que acaba de terminar su rezo y le dice algo en árabe. Trata de convencerlo de que hable con nosotros. El hombre, impertérrito, le repite “no, no, no, no” y se va. “Bueno“, se resigna Abdallah, “yo voy a responderle a usted“. Me saca el micrófono de la mano y no espera ninguna pregunta. Comienza a recitar en voz alta y con un fuerte acento de Medio Oriente en su portuñol básico. “¿Qué ve aquí? ¿Ve algún terrorista? ¡Nosotros no somos terroristas! ¡Acá no ocultamos nada!“, dice mirando hacia todos lados como si temiera que alguien se acercara para golpearlo. “¡Pregunte, pregunte, pregunte!“, repite sin esperar ninguna pregunta. Play

Dicen que somos así o no sé cómo. Pero usted puede ver: somos gente de paz. Venimos aquí a rezar. Esta mezquita la hice yo. ¿Qué? ¿Financiamos el Hezbollah? Aquí no hacemos política. ¡Pregunte, pregunte, pregunte! ¿Acusados por la justicia de Estados Unidos? ¿Qué justicia es esa? ¡Inventan todo! Nosotros estamos acá desde hace 40 años. Yo construí esta mezquita. Hezbollah está en Medio Oriente. No acá. ¿Qué? ¿Lavamos dinero para Hezbollah? Todas acusaciones falsas. ¡Sí, hay varios integrantes de nuestra comunidad presos! Pero son todas acusaciones falsas. Sí, lo mismo que eso del atentado de la AMIA. Otra mentira… Ahora, me voy. ¡Filme lo que quiera!“.

Abdallah desaparece. Es pequeño y a pesar de sus 66 años se mueve con agilidad. Se lo escucha bajar las escaleras “chancleteando” a velocidad. Nos deja en el silencio de esta sencilla mezquita ubicada dentro de un edificio de 19 pisos en la calle Boquerón, en el lado paraguayo de la TripleFrontera.

Mohammad Youssef Abdallah, líder de la mezquita verde de Ciudad del Este. Según la justicia estadounidense, también es comandante regional de Hezbollah y jefe recaudador del grupo terrorista en la región (Lihueel Althabe)
Mohammad Youssef Abdallah, líder de la mezquita verde de Ciudad del Este. Según la justicia estadounidense, también es comandante regional de Hezbollah y jefe recaudador del grupo terrorista en la región (Lihueel Althabe)

Hay tres hombres rezando que miran extrañados pero parece no preocuparles que los filmemos. La bandeja de arriba, la de las mujeres, está vacía. Descendiendo por la escalera está el sector de la ablución, donde los feligreses se lavan antes de rezar. Más allá los zapatos, todos acomodados como en una zapatería vintage. Nadie puede pisar la alfombra de la mezquita si no está descalzo. La salida es por una galería que transporta de inmediato al clima de una callecita de la ciudad antigua de JerusalénBagdad o Beirut. Una peluquería de hombres con dos grandes televisores en los que cantan y bailan artistas libanesas, un local de vidrieras tapadas que parecería una “cueva” de transacciones financieras y el restaurante “Mezquita“, considerado como el más auténtico de los de comida árabe de ésta la segunda ciudad paraguaya. Comemos un keppe cocido de carne picada y trigo burgol mientras a nuestro alrededor varios hombres toman café con rollitos dulces de baklava y lanzan humo de los narguile. Las mujeres sólo pasan con sus hijos para tomar el ascensor que las suben hasta sus departamentos. De todos modos, ya se termina el día. Son apenas las cuatro de la tarde, pero en este increíble y sofisticado “mercado persa” de Ciudad del Este se trabaja desde el amanecer y a la media tarde las calles quedan desiertas, tapadas de cartones y basura.

Mientras avanzábamos entre este entramado de vendedores, aparatos de altísima tecnología, la más grande variedad imaginable de termos para mate o tereré y carteles LED a la Times Square, preguntar por las actividades de Abdallah y su mezquita es inútil. Todos ponen cara de nada, sonríen y preguntan si nos gusta la comida árabe.

El informe del Departamento del Tesoro estadounidense –Acta de Prevención del Financiamiento Internacional del Hezbollah, 2016- dice que Abdallah es el principal recaudador del grupo terrorista en la región. Posee decenas de propiedades y comercios en Ciudad del Este. Su domicilio legal está en la avenida Presidente Kubistcheck de Foz do Iguacu, cruzando el Puente de la Amistad sobre el río Paraná. Nació en junio de 1952 en el pueblo de Khalia del Líbano. Tiene doble nacionalidad paraguayo-libanesa. Está casado y tiene dos hijos y una hija que viven en Foz y trabajan, como él, en Ciudad del Este. Es un contribuyente permanente de fondos para las asociaciones de beneficencia que opera el Hezbollah para mantener a las familias de menores recursos del sur del Líbano y el Valle de Bekaa. A través de la agencia Piloto Turismohabría facilitado pasaportes falsos y una base de comunicaciones para los agentes libaneses que en 1994 colocaron la bomba en la AMIA. También, de acuerdo al Departamento del Tesoro, fue el organizador de una reunión de alto nivel que se realizó en 2004 en Foz con recaudadores del grupo terrorista libanés de toda América Latina. Viaja frecuentemente a Beirut donde se registraron varios encuentros con los líderes más importantes del Hezbollah.

Abdallah es también el dueño de la Galería Uniamérica (ex Page) señalada como el epicentro de las actividades de los agentes del Partido de Dios libanés por veinte años. Hoy, el lugar es uno más de los recovecos de éste enorme mercado al aire libre integrado por shoppings de primera calidad, como las tiendas ParisMona Lisa y China, hasta los miles de puestos armados en las veredas con lonas y parantes de caña. El nombre en la entrada está bastante descascarado. Y si se mira para arriba sólo se ven cuatro pisos de chapas oxidadas y ventanas destartaladas. Varios locales venden tabaco aromático para fumar con la pipa de agua. No faltan los comercios de celulares y otros electrónicos de dudosa procedencia. Los dueños de los locales son todos libaneses que hablan español con un fuerte acento. Algunos son muy amables y hasta invitan al cliente con un café. El edificio es una construcción muy elemental de tres plantas. Al final del segundo piso hay otra salida a la calle. Ese es el camino que recorren, al menos una vez al día, miles de estos comerciantes musulmanes chiítas para llegar hasta la mezquita del Profeta Mohammed, dos cuadras más allá. En general, los otros cuatro rezos los cumplen en sus propios negocios. Los sunitas van a otra mezquita ubicada a unas quince cuadras, la de Alkhaulafa Al-Rashdeen, en la avenida Alejo García. Un domo blanco imponente de 18 metros de altura y dos minaretes. El sheik Mohamed Khalid está en su otro trabajo. Atiende su local en el Shebai Center. Es uno más de l

La mezquita sunita es la más imponente de Ciudad de Ciudad del Este. Allí se esfuerzan por subrayar que no tienen nada que ver con los chiítas y el terrorismo
La mezquita sunita es la más imponente de Ciudad de Ciudad del Este. Allí se esfuerzan por subrayar que no tienen nada que ver con los chiítas y el terrorismo

os miles de negocios de venta de celulares. Cuando logramos sortear a los turistas brasileños y argentinos en busca de ofertas, preguntamos por el sheik a una de las vendedoras. Khalid sale enojado de su diminuta oficina para decirnos que no nos podría atender por falta de tiempo y lo único que quiere dejar en claro es que “somos sunitas, no shiítas, y no tenemos nada que ver con el terrorismo“. La división de la comunidad está clara.

Nadie quiere quedar pegado a los personajes que en los últimos meses fueron arrestados en la Triple Frontera conectados con el financiamiento del Hezbollah, el lavado de dinero, el contrabando y el narcotráfico. Assad Ahmad Barakat, considerado el mayor recaudador del grupo terrorista en América Latina, estuvo prófugo por casi una década hasta que la policía de Foz lo detuvo el 21 de septiembre de 2018 por un pedido de la justicia paraguaya. Formalmente, se lo acusa de falsificación de pasaporte. Pero hay mucho más. En 2004, el Departamento del Tesoro lo incluyó en la lista de financistas del terrorismo. “Es capaz de poner en práctica todas las maniobras de los crímenes financieros que alguna vez hayamos podido detectar“, fue la conclusión en ese entonces de uno de los funcionarios del edificio vecino a la Casa Blanca, en Washington. En la única entrevista que dio Assad Barakat admitió ante un reportero de la Associated Press en 2001 que era un “simpatizante y contribuyente” del HezbollahEmanuele Ottolenghi de la Fundación para la Defensa de las Democracias, uno de los máximos expertos internacionales en las actividades de la organización libanesa, asegura que Barakat “es el líder del clan que incluye a decenas de familiares con los que operó durante años a nivel internacional triangulando remesas desde la Triple Frontera hacia El Líbano a pesar de las sanciones que pesaban en su contra“.

Assad Ahmad Barakat fue arrestado el 21 de septiembre de 2018. Es investigado por lavado de dinero, contrabando, narcotráfico y un sinfín de maniobras financieras para financiar a Hezbollah.
Assad Ahmad Barakat fue arrestado el 21 de septiembre de 2018. Es investigado por lavado de dinero, contrabando, narcotráfico y un sinfín de maniobras financieras para financiar a Hezbollah.

El prestigioso Centro Simon Wiesenthal se alegró por la detención de Barakat. “Venimos monitoreando las actividades terroristas en la Triple Frontera desde hace 20 años. Este arresto es un signo de que los tres países comenzaron a trabajar para erradicar al Hezbollah de América Latina“. Assad Barakat está encarcelado en Brasil esperando la extradición a Paraguay o directamente a Nueva York donde se le abrieron varios casos por lavado de dinero. Assad nació en 1967 en el sur del Líbano. Después de perder a un hermano y varios otros parientes en la guerra civil en ese país emigró a Paraguay en 1985. Pronto apareció al frente de varias compañías de importación y exportación –ApolloMondial Constructions– junto a sus hermanos Hatem y Hamzi que operaban en la Triple Frontera y en la zona franca de Arica, en Chile. Para entonces viajaba con regularidad a Beirut y Teherán para llevar dinero y mantener reuniones con Hassan Nasrrallah, el máximo líder del Hezbollah. En esos viajes habría pasado información vital para los comandos que luego atentaron contra la AMIA. En 2001 fue acusado en Paraguay por evasión de impuestos y asociación criminal. En junio 2002 lo arrestaron en Foz y extraditaron a Asunción donde cumplió una sentencia de seis años y medio. En 2009 regresó a Brasil desde donde continuó operando en las sombras hasta su nueva detención.

Uno de sus socios es Sobhi Mahmoud Fayad, que llegó a Ciudad del Este desde Líbano a mediados de la década del 90. La policía paraguaya lo arrestó en 1999 cuando estaba haciendo una tarea de vigilancia frente a la embajada de Estados Unidos en Asunción. Era parte de una red que planificaba un atentado. Cooperó en la investigación y dio datos sustanciales en los interrogatorios de los agentes de la CIA. Lo liberaron un año más tarde. Después se descubrió que Fayad envió al menos 3,5 millones de dólares a la Organización de Mártires de Hezbollah (al-Shahid), por lo que recibió una carta de agradecimiento del comandante supremo Sayyed Hassan Nasrallah.

El Departamento Antiterrorista de la Policía Nacional paraguaya (DAT) cree que Sobhi FayadAssad Barakat y Ali Hassan Abdallah fueron los tres principales recaudadores de fondos de Hezbollah asignados a la región. El Comité contra el Terrorismo de las Naciones Unidas dio a conocer un informe en el que indica que el clan recauda más de 200 millones de dólares al año para enviarlos a Beirut.

Otro personaje importante del clan es Ali Khalil Mehri, un libanés naturalizado paraguayo, residente en Ciudad del EsteMehri fue acusado por la policía paraguaya de vender millones de dólares en software falsificado y canalizar las ganancias al Hezbollah y sus organizaciones paralelas al-Muqawama y al-Shahid. También produjo varias películas de propaganda para el Partido de DiosMehri se fugó en el 2000 y se cree que murió 15 años más tarde en la guerra civil siria mientras comandaba un grupo de asalto del Hezbollah.

Otro BarakatMahmoud Alí, fue extraditado por la justicia paraguaya a Estados Unidos en noviembre de 2018. Está acusado de lavado de dinero del narcotráfico. Y de transferir parte de esos fondos a cuentas en un paraíso fiscal del Caribe relacionadas con el Hezbollah. Fue detenido el 25 de junio en su casa del segundo piso del edificio Líder 4, en la calle Estrella casi O’Leary de Asunción. En el marco del mismo operativo cayó también Nader Mohamad Farhat, socio de éste Barakat, que manejaba las transferencias a través de las sucursales en Ciudad del Este de la casa de cambio Unique S. A. de la que era dueño junto a su esposa taiwanesa Wu Pei Yu. El fiscal Marcelo Pecci, de la Unidad de Lucha contra el Crimen Organizado paraguaya, cree que estos hombre formaban parte de una red más amplia por la que hacían envíos de drogas y activos ilícitos a Europa y Oriente Medio. Habrían realizado operaciones por más de 1.300 millones de dólares. De acuerdo a una fuente judicial paraguaya, su extradición a Miami –donde es buscado por narcotráfico- está siendo resistida con mucha fuerza por la embajada libanesa en Asunción. “Evidentemente, es un hombre con contactos poderosos en el Líbano“, comenta.

Mahmoud Ali Barakat, extraditado en noviembre pasado a Estados Unidos donde se lo juzgará por lavar dinero del narcotráfico y transferir el dinero a una cuenta del Caribe relacionada con Hezbollah (Ministerio Público de Paraguay)
Mahmoud Ali Barakat, extraditado en noviembre pasado a Estados Unidos donde se lo juzgará por lavar dinero del narcotráfico y transferir el dinero a una cuenta del Caribe relacionada con Hezbollah (Ministerio Público de Paraguay)

En agosto de 2018, se descubrió otra maniobra del Clan Barakat y su colaboración con Hezbollah: el lavado de dinero a través de los casinos de Puerto Iguazú, en el lado argentino. Esta vez era Hassan Ali Barakat, sobrino de Assad, quien intercambió fichas por 3.750.000 dólares y las introdujo en el sistema bancario brasileño sin declarar. Cruzó las fronteras 620 veces entre el 1 de enero de 2015 y el 19 de octubre de 2017, incluyendo 332 entradas a la Argentina. Hubo ocasiones en los que viajaba hasta tres veces en un día a Puerto Iguazú. En general, lo acompañaba su hermano Hussein. Al detectar la maniobra, la Unidad de Inteligencia Financiera de Argentina(UFI) emitió un alerta a 50 bancos, casas de cambio, casinos y financieras de todo el mundo donde habrían circulado “activos relacionados con el crimen organizado o el financiamiento del terrorismo” de este grupo. Fueron arrestadas 14 personas, todas de origen libanés. Tres con doble nacionalidad paraguaya y el resto brasileños.

Dos meses antes, en junio de 2018, se desbarató otra gran operación de los Barakat por la que pretendían quedarse con el estratégico aeropuerto municipal de Capitán Bado, en territorio paraguayo y muy cerca de la frontera con Brasil. En una maniobra fraudulenta, el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) de Paraguay adjudicó el predio por apenas 5 millones de guaraníes (menos de 1.000 dólares) a Alí Hatem Barakat, un joven de 24 años, sobrino de Assad Barakat. En la maniobra estuvo implicado el entonces presidente del IndertLuis Ortigoza, que entregó las nueve hectáreas donde se encuentra la pista ripiada de 1.100 metros en la que pueden aterrizar avionetas como las que diariamente transportan cocaína desde Bolivia hacia Argentina y Brasil. El predio está ubicado a metros de la frontera seca paraguayo-brasileña y sobre la ruta que une Capitán Bado con la ciudad de Pedro Juan Caballero. Según los datos de la causa, Alí Hatem Barakat nació en Ciudad del Este el 13 de enero de 1990. En la solicitud de compra del lote CH-92 se declaró “agricultor con cinco años de ocupación del inmueble“. Pero en su perfil de Facebook asegura que reside en Santiago de Chile y viaja permanentemente a Foz de Iguazú. Por las fotos se puede ver que Alí Hatem lleva una vida mucho más acomodada que la de un pequeño agricultor. Es hijo de Hatem Barakat, hermano de Assad, quien vive actualmente en IquiqueChile, donde se dedica al comercio en la zona franca de esa ciudad. Según el portal de la embajada estadounidense en AsunciónHatem fue investigado por la Interpol de Buenos Airespor su vinculación con células del Hezbollah. Un tercer hermano, Hamze Ahmad Barakat, también comerciante que integraba la sociedad que se iba a quedar con el aeropuerto, fue detenido en mayo pasado en CuritibaBrasil, acusado de perpetrar una millonaria estafa.

A pesar de las evidencias, la comunidad chiíta asegura que es todo una maniobra para desprestigiarlos. “Eso es lo que se hace habitualmente con la gente de la Triple Frontera para vincularla a Hezbollah y montar la imagen de que hay tráfico de drogas, de que hay lavado de dinero y que se asiste a Hezbollah con las finanzas. Eso es irreal y falso“, dice Galeb Moussa, un periodista de origen libanés corresponsal del servicio en español de la cadena iraní HispanTV y vinculado con la mezquita chiíta del barrio de Flores en Buenos Aires. La experta en seguridad e inteligencia venezolano-estadounidense, Vanessa Newmann, lo pone en contexto: “En la Triple Frontera todo está mezclado. La mayoría de la comunidad libanesa en los tres países hace negocios, algunos lícitos y otros no tanto. Pero entre ellos hay otros comerciantes que mantienen sus conexiones con el Hezbollah y están comprometidos muy fuertemente a través de sus familias. Hacen negocios un poco para ellos y otro poco para el Partido de Dios que protege a sus parientes en El Líbano. Y a esto hay que sumarle algunos agentes operativos directamente relacionados con el grupo terrorista“.

La mezquita chiíta Husseiniyya Iman Al-Khomeini de Foz de Iguazú permanece cerrada en la semana que estuvimos en la zona. El sheik Khalid está de viaje, me informa su hijo Mortadha. Fue a visitar a sus colegas de Curitiba y San Pablo. Allí hay una comunidad árabe chiíta muy extendida. En todo Brasil hay unos ocho millones de libaneses y sus descendientes. Como en el resto del mundo, el 80% son sunitas y un 15% chiítas. Nadie quiere hablar de los Barakat o de Hezbollah. “Para nosotros es un tema con el que no tenemos nada que ver“, dice una persona que me responde del otro lado del contestador y que no quiere darme su nombre. En la otra mezquita sunita de Omar Ibn Al-Khattab, en la calle Meca de Foz, nos recibe Mohamed Beha Rahal, el presidente del Centro de Beneficencia Musulmana. “Somos más o menos 20.000 los libaneses acá en Foz, casi el 10% del total de la población. Y somos brasileños. Estamos acá desde 1949 cuando todo esto era una enorme selva“, explica con voz amable en su mejor portuñol. “Yo respondo por mi comunidad sunita. Y tengo la certeza de que ninguno de nosotros está involucrado con nada que tenga que ver con el terrorismo…Ellos que respondan por sí mismos. Yo no puedo responder por ellos“, agrega. Aquí también se siente la grieta y la bronca por los que operan para el Hezbollah. Y el periodista Ali Farhat, llega a culpar de esta mala imagen al presidente electo JairBolsonaro que ganó aquí en Foz por el 56% de los votos. “Se aprovechó del asunto. Lo usó como propaganda. Dijo que estaba amenazado por el Hezbollah. Y todo el mundo sabe que eso es mentira“, dice con voz firme y actitud de fastidio.

El sol va cayendo y el Paraná se ve dorado desde el hito que marca esta endeble frontera. Un barquito recorre de una orilla a la otra en apenas cinco minutos. El Puente de la Amistad adquiere una calma momentánea que se romperá en apenas unas horas. Será cuando decenas de miles de personas vuelvan a cruzar desde Foz hasta Ciudad del Este antes del amanecer y en sentido contrario a la media tarde. Y entre ellos, camuflados, agazapados, disfrazados entre la marea de comerciantes, changarines, compradores y curiosos, los agentes del Hezbollah dispuestos a encontrar algún nuevo resquicio para lavar dinero, enviarlos a los combatientes de Beirut o preparar toda la infraestructura para el momento que se decida atacar.

Hezbollah en la Triple Frontera: los predicadores que llegan en el vuelo de “Aeroterror”

La penetración de Irán -protector del grupo terrorista- en América Latina. Venezuela como punto de entrada. La hermandad entre Chávez y Ahmadineyad. Los vuelos entre Caracas y Teherán. Las conexiones con los carteles de la droga de México, Colombia y Venezuela. Las entregas a través de la Triple Frontera. El laberinto de negocios turbios entre los poderosos comerciantes libaneses de Ciudad del Este. Segunda nota de tres.

(Infobae en la Triple Frontera) – Un colador. Agujeros por todos lados. Así es la frontera entre Paraguay y Brasil. Lo ratifican todos los que la conocen y cruzan a diario. También, es muy visible en este Puente de la Amistad. Los 522 metros se recorren a pie en apenas unos minutos y nadie pide un solo papel, ni del lado paraguayo ni el brasileño. Unos kilómetros más arriba, en la “frontera seca”, donde ya no está ahí el Paraná, aseguran que los camiones con cigarrillos de contrabando circulan como en una pista de scalextric. Aquí son televisores, celulares o computadoras. Armas, que se venden a la vista de todos en Ciudad del EsteNarcotráfico creciente. Y, por supuesto, personas. Cualquiera que conozca los movimientos de la frontera puede pasar de un país al otro sin mayores problemas. Y si no es por el puente, un simple bote cruza antes de que pueda ser detectado. Por el río, incluso, se puede ingresar fácilmente a Argentina –pasar por la aduana tiene un control de pasaportes un poco más estricto-. Las fronteras aquí son apenas una cuestión administrativa.

Comandos de una organización como el Hezbollah libanés o agentes tan bien entrenados como los iraníes pueden penetrar y salir de la Triple Frontera como un gato paseándose por el vecindario. Sobre todo, si tienen otro país de la región como puente. Y para eso está la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. El régimen chavista y el de los ayatollahs encontraron una causa en común, la lucha contra “el demonio estadounidense”. Forjaron una amistad casi inseparable desde que el caudillo venezolano conoció a Mahmoud Ahmadineyad, entonces alcalde de Teherány luego de 2005 presidente iraní. Chávez viajó una docena de veces para visitar el país centro-asiático. El iraní estuvo seis veces en Caracas.

Irán y Venezuela tenían una relación fluida desde los años sesenta. Ambas naciones participaban de la OPEP, la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Ya en el nuevo siglo, Chávezhizo una desafiante gira por LibiaIrán e Irak -de Bagdad, hay una famosa foto de SaddamHussein manejando su Mercedes Benz con el comandante venezolano en el asiento del acompañante-. Play

La teocracia iraní, ahogada por las sanciones internacionales que castigaban su desarrollo nuclear, tenía un aliado en “el patio trasero” americano. Muy pronto, las empresas iraníes comenzaron a hacer grandes negocios en la casa de su “pana” caribeño. Sobre todo, con el desdoblamiento cambiario. Por ejemplo, ganaban una licitación para construir viviendas. Llegaban con 80 millones de dólares y los cambiaban en el mercado negro por 400 millones de bolívares. Luego, se presentaban ante el Banco Central venezolano donde lo volvían a cambiar a la cotización oficial y recibían 180 millones de dólares. Gracias al convenio de “relación especial” lo repatriaban de inmediato para que la “revolución” pudiera abastecerse en el mercado negro y burlar las sanciones. Para el traslado del dinero en efectivo, así como drogas y armas, tenían un vuelo semanal entre Caracas y Teherán con escala en Damasco compartido entre las aerolíneas estatales Conviasa e Iran Air.Operaba bajo el código VO-3006. Los venezolanos lo conocían popularmente como el “aeroterror“. De acuerdo a los informes oficiales del Ministerio de Industria venezolano, entre 2007 y 2009 se invirtieron 45,3 millones de dólares en mantener este vuelo y se obtuvieron apenas 15 millones de dólares por pasajes y carga. A la vista, un negocio muy deficitario. Pero tenía otros beneficios: era un medio fantástico para que agentes iraníes, sirios y libaneses viajaran hacia América sin ser detectados. Muchos de estos hombres pasaban por tierra a Brasil y recorrían miles de kilómetros hasta la Triple Frontera para desaparecer entre la comunidad libanesa. Y lo siguen haciendo a pesar de que ese vuelo ya se canceló.

El experto en terrorismo y ex profesor asociado de la Universidad de OxfordEmmanueleOttolengui, explica esta situación de esta manera: “Irán no es un país, es una causa, es una revolución, entonces como todas las revoluciones busca difundir su palabra en muchos otros lugares, no solamente en su país. Y muy temprano en la historia de la República Islámica sus líderes identificaron a Latinoamérica como un lugar muy propicio para difundir su mensaje. Aquí encontraron el apoyo de la red de sus protegidos del Hezbollah. Porque el mensaje de la revolución iraní es una mezcla de divino y del revolucionario subversivo“. El periodista argentino proiraní Galeb Moussa lo justifica así: “El triunfo de la Revolución Islámica supone un despertar de los musulmanes, por lo tanto Irán empieza a moverse y a trabajar en ese sentido sobre todo en la parte cultural, desembarca en Argentina, reabre su embajada. Y construye puentes con toda Latinoamérica. Con los países ‘bolivarianos’ (Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador), obviamente, encontró mayor afinidad”.

El hombre que organizó el esquema de vuelos, entrega de pasaportes, intercambio de armas, envío de cocaína y transporte ilícito de divisas es Ghazi Nasseraddine, un libanés con doble nacionalidad y encargado de negocios de la embajada venezolana en Damasco. Su socio y protector en este “emprendimiento” era Tareck el Aissami, ex ministro, ex gobernador, ex vicepresidente y hombre fuerte del régimen de Nicolás Maduro. De acuerdo al relato de Emili J. Blasco en su libro Bumerán Chávez. Los fraudes que llevaron al colapso de Venezuela, las actividades de Ghazi lograron ser detectadas a través de los movimientos de su hermano Oday Nassereddine. La DEA, la agencia estadounidense antidrogas, lo seguía desde hacía tiempo por sus compras de cocaína a narcos colombianos. Una imprudente llamada por un teléfono satelital, permitió a los agentes estadounidenses detectar que residía en la ciudad venezolana de Barquisimeto, a solo veintiséis kilómetros del campo de entrenamiento que Hezbollah tenía en Yaritagua, estado de Yaracuy. El lugar era una finca expropiada al diputado de la oposición Eduardo Gómez SigalaOday era quien supervisaba allí todas las actividades después de recibir instrucciones de su hermano Ghazi.

Hugo Chávez y Mahmoud Ahmadinejad forjaron una alianza económica y política entre Venezuela e Irán que continúa hasta hoy (Reuters)
Hugo Chávez y Mahmoud Ahmadinejad forjaron una alianza económica y política entre Venezuela e Irán que continúa hasta hoy (Reuters)

A principios de 2013, los hermanos hicieron juntos un viaje a Cancún, en México. No fueron a tomar sol a la playa. Se encontraron allí con miembros del cartel de Los Zetas para negociar un apoyo logístico mutuo. Los narcos iban a ayudar a agentes iraníes y del Hezbollah a traspasar la frontera estadounidense y los venezolanos les facilitarían el envío de cocaína a Medio Oriente. También tendrían acceso a las rutas por donde sacar la droga desde Colombia. Un tercer hermano, Abdalá, proveía otro elemento clave: el territorio libre de la venezolana Isla Margarita. Allí lavaba dinero que repartía por todas las otras islas caribeñas y paraísos fiscales. Con parte de las ganancias financió el ascenso de Hugo Chávez al poder y fue elegido diputado en la Asamblea Constituyente. Inmediatamente, Abdalá recomendó a su hermano Ghazi en la cancillería venezolana. “Saber árabe y farsi (la lengua iraní), entre otros idiomas, ayudaba a abrir puertas a las que ahora el chavismo deseaba llamar“, cuenta la periodista Emili Blasco.

Ghazi ya era un agente del Hezbollah. Había sido reclutado por la organización en el sur del Líbanocuando era apenas un adolescente. Pronto, tomó control de las embajadas venezolanas en BeirutDamasco y Teherán. Los diplomáticos protestaban ante la injerencia pero no fueron escuchados. Recibían una lista de personas a quienes debían darle una visa o extenderles un pasaporte y no había objeción posible.

La isla Margarita, a apenas 23 kilómetros del resto del territorio venezolano y con unos 700.000 habitantes, se convirtió en una especie de zona liberada para los hermanos Nassereddine. Principal destino turístico nacional y territorio libre de impuestos, un paraíso para el lavado de dinero y el narcotráfico. Allí había originalmente una colonia de “turcos“, palestinos y libaneses tanto cristianos como musulmanes sunitas; casi todos pequeños comerciantes. Pero a partir del chavismo, llegaron decenas de miles de musulmanes shiítas del Líbano y Siria. Y el envío de divisas a Medio Oriente se multiplicó por cientos de millones de dólares. De acuerdo a documentos presentados por la Fiscalía de Nueva YorkGhazi Nassereddine se encargó de armar una red de envío de cocaína que luego era comercializada por células del Hezbollah en Europa. El Departamento del Tesoro lo incluyó en 2008 en su lista de “facilitadores” del terrorismo internacional y en 2015 el FBI lo tenía entre “los más buscados“.

Ghazi Nasseraddine, con doble nacionalidad libanesa-venezolana, fue un funcionario clave en la embajada en Teherán para concertar los negocios entre el chavismo y los ayatollahs.
Ghazi Nasseraddine, con doble nacionalidad libanesa-venezolana, fue un funcionario clave en la embajada en Teherán para concertar los negocios entre el chavismo y los ayatollahs.

La relación de los Nassereddine con el cartel de Los Zetas salió a la luz cuando en octubre de 2011 el Procurador General de Justicia (equivalente al cargo de ministro) de Estados UnidosEricHolder y el entonces director del FBIRobert Mueller, informaron que se había desbaratado un sofisticado plan para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington. La operación estaba a cargo de un grupo de Guardias Revolucionarios (IRGC) iraníes y los sicarios eran narcos de LosZetas que operaban en la frontera mexicana.

Mientras tanto, Caracas y Teherán continuaban su cooperación. Firmaron varios convenios por los que los guardias iraníes entrenaron a guardaespaldas de Chávez y Maduro, así como a oficiales del ejército venezolano. El comercio entre ambos países pasó de ser casi inexistente a 20.000 millones de dólares al año. Todos estos esfuerzos necesitaban un instrumento de propaganda. Desde Teherán se lanzó el canal de televisión en español HispanTV con una central de emisión en España. Y, obviamente, en el centro de la escena el uranio que tanto necesita Irán para su programa nuclear. Técnicos iraníes están trabajando en la mina de Roraima, cerca de la frontera venezolana con Guyana, y varios otros centros de extracción en Bolivia y Ecuador. En el altiplano boliviano, también participan en la explotación de un campo de litio.

Claro que no son sólo intereses económicos. En las afueras de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, se inauguró en mayo de 2011 un cuartel de entrenamiento de oficiales de las fuerzas armadas del bloque bolivariano donde hay, al menos, cien instructores del cuerpo de elite Quds de la Guardia Revolucionaria iraní. En la ceremonia estuvo presente el entonces canciller Ahmad Vahidi. Y está el adoctrinamiento político y religioso. En los últimos años se abrieron 36 centros culturales asociados con el régimen de los ayatollah en América Latina. La mayoría están conectados directamente con las embajadas. El comandante Javad Mansouri, ex jefe de las IRGC, dijo en un discurso reciente que cada embajada iraní en el mundo “debe ser un centro de inteligencia y una base para exportar la revolución“. Eso es exactamente lo que hizo Mohsen Rabbani, el sheik iraní que cumple desde 1983 un rol clave en la penetración del extremismo iraní y de Hezbollah en América Latina. Llegó por primera vez a Buenos Aires en 1983. Venía, según él mismo dijo en una rara entrevista en 2015, como enviado especial del ayatollah Khomeini. Cuatro años más tarde se convirtió en el imán a cargo de la mezquita Al Tauhid del barrio porteño de Flores. Desde allí comenzó a tejer una red de agentes en todo el continente. De acuerdo al informe del asesinado fiscal Alberto Nisman “representa la línea más dura dentro del régimen iraní y urge a sus alumnos a exportar la revolución y ser todos Hezbollah“. Se lo considera el cerebro detrás de los atentados a la embajada israelí en Buenos Aires de 1992, con 29 muertos y 292 heridos, y contra la mutual AMIA, dos años más tarde, que dejó 85 muertos y más de 200 heridos. Desde entonces, Rabannidirige las operaciones latinoamericanas desde la ciudad santa de Qom. Allí funcionan varios seminarios chiítas y la universidad internacional Al Mustafa, donde el clérigo es profesor y director del Instituto Cultural Americano Islámico. Más de 40.000 estudiantes están enrolados en Al Mustafa, que es considerada la más radical de las casas de estudio iraníes. Fue establecida en 2007 por el Líder Supremo Alí Khamenei con un presupuesto de 74 millones de dólares. El rector es el poderoso ayatollah Alí Reza A´arafi. Entre los 30.000 graduados hasta el momento, al menos un 10% son latinoamericanos tutelados por Rabbani. Se los atrae con becas muy generosas. Cubren los gastos de estudios, casa, comida de los estudiantes y de sus familiares directos. Luego, tienen la obligación de regresar a sus países y “predicar” el khomeinismo. También varios de los latinoamericanos se unieron a las milicias que luchan junto a Hezbollah en la guerra SiriaRabbanitambién atiende un seminario más corto dedicado a jóvenes latinoamericanos recientemente convertidos al islamismo.

De acuerdo al testimonio del especialista en inteligencia Douglas Farah, los alumnos permanecen en Qom entre 30 y 120 días donde se los instruye en “contrainteligencia y teología“. Un ejemplo del tipo de gente que reclutan es el líder indígena peruano Edward Quiroga Vargas. Después de graduarse en Al Mustafá, regresó a Perú para crear el centro cultural Inkarri Islam en el que mezcla conceptos aymara con los chiítas. Ya tiene cinco sucursales en todo el país. También creó el Partido de Dios, a semejanza del Hezbollah libanés. Y se encarga de reclutar más estudiantes para Rabbani.

Los comercios de Ciudad del Este son una vía para el blanqueo del dinero del narcotráfico, parte del cual es derivado luego a la financiación de Hezbollah.
Los comercios de Ciudad del Este son una vía para el blanqueo del dinero del narcotráfico, parte del cual es derivado luego a la financiación de Hezbollah.

Varios chicos que pasaron por las escuelas y los grupos scout de la comunidad libanesa de Foz de Iguazú y Ciudad del Este fueron o son alumnos de la universidad Al Mustafá. “Es preocupante. Vuelven muy convencidos. Hay que seguir muy de cerca sus pasos“, dice una fuente de inteligencia brasileña. Pero el gobierno de Brasilia persiste en su posición de que el Hezbollah no tiene nada que ver con el terrorismo y que es apenas un partido político libanés. “Hay países que no perciben como un problema directo al Hezbollah. Dicen que es un problema de Israel o de Estados Unidos y no de América Latina. No tienen en cuenta que Hezbollah es el responsable de la trágica historia reciente de Argentina, por ejemplo. Y que es un problema cultural con impacto directo en toda la región“, comenta Juan Félix Marteau, especialista en lavado de dinero de las organizaciones criminales internacionales.

Por su parte, el periodista Ali Farhat pide que se despegue a la comunidad libanesa de la Triple Frontera de cualquier conexión con el terrorismo. “Irán es un país rico y puede ayudar al Hezbollah sin necesidad de que el partido tenga que esperar una ayuda de Paraguay o de Brasil. Y lo mismo es con la cuestión ideológica. Estamos muy lejos y nosotros somos de origen libanés pero desde hace ya muchos años brasileños, paraguayos o argentinos. No vamos a ser tan idiotas de querer hacer daño a nuestros países“, dice con absoluta convicción.

Pero hay una conexión muy directa. Al menos 200 millones de dólares salen cada año desde la Triple Frontera hacia las arcas del Hezbollah. Y esa es la cifra más conservadora manejada por los investigadores de varios países. Como contrapartida, llegan hasta las orillas del Paraná agentes entrenados por el ala dura khomeinista iraní para expandir “la palabra” del chiísmo radicalizado. Traspasan la frontera de los tres países sin mayores dificultades y tienen siempre a Venezuela como refugio y plataforma para ir y venir desde Medio Oriente. Se camuflan entre sus compatriotas y cambian el manual de supervivencia del desierto al de la selva.

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