New York Times: Los científicos llevan el experimento escolar a otro nivel: fabrican su propia lava

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Universidad de Buffalo

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Cuando la lava se junta con el agua, los resultados a menudo son explosivos.

El año pasado, la lava del volcán Kilauea en Hawái fluyó hacia el océano y creó bombas de roca fundida que salieron disparadas hacia el cielo, luego cayeron sobre una embarcación turística y dejaron veintitrés personas lesionadas.

The Science of Exploding Lava

Científicos de la Universidad de Búfalo estudian la reacción explosiva entre agua y lava.


Photo by The New York Times.

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En 2010, un volcán cubierto por un glaciar en Islandia, llamado Eyjafjallajökull, hizo erupción y arrojó una columna de ceniza de 9 kilómetros, que causó la suspensión de cientos de vuelos en Europa.

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Los científicos buscan entender mejor estas reacciones violentas para ayudar a que las comunidades cercanas a volcanes y cuerpos de agua o mantos acuíferos subterráneos se preparen, pero hacerlo en lugares con actividad volcánica puede resultar poco práctico. Por eso, hace poco un equipo de investigadores preparó su propia lava casera.

“No somos gente loca haciendo mezclas para ver qué sucede”, afirmó Ingo Sonder, vulcanólogo de la Universidad de Búfalo. “Somos científicos que queremos hacer un cálculo y sí tenemos una idea de lo que estamos haciendo”.

En primer lugar, Sonder y sus colegas consiguieron en una cantera de Texas fragmentos negros de lava solidificada antigua, llamada basalto. Vertieron aproximadamente 54 kilogramos de basalto en un crisol dentro de un horno. Durante cuatro horas, removiendo ocasionalmente, el horno calentó las rocas aproximadamente a 1300 grados Celsius, hasta que el basalto se convirtió en una mezcla fundida y burbujeante.

Con ayuda de trajes térmicos plateados para protegerse del calor extremo y su irradiación, los investigadores procedieron a verter 37 litros de emplasto ardiendo en una serie de cajas de acero con aislamiento térmico. Los contenedores tenían tamaños diferentes: algunos eran largos y planos, mientras que otros eran altos y estrechos, como una chimenea, con la finalidad de replicar los tipos de columnas de magma que se encuentran en la naturaleza.

Las paredes de los contenedores de acero tenían inyectores diseñados para rociar agua a presión en la lava hirviendo. Después de mover cada recipiente a una distancia segura del cobertizo donde se encontraba el horno, los científicos iniciaron la cuenta regresiva en sus computadoras.

A menudo, en cuanto el agua tocaba la lava, explotaba, lanzando una burbuja ardiente a 2 metros de altura, aunque algunas bombas de lava llegaban hasta los 5 metros; sin embargo, en otras ocasiones no sucedía nada, así que los investigadores usaron un mazo operado a control remoto para golpear el contenedor y detonar la explosión.

El equipo usó cámaras de alta velocidad para registrar en video las explosiones y publicó el primero de sus resultados, aún preliminar, el mes pasado en la revista JGR-Solid Earth. Planean seguir fabricando su propia lava y experimentando con contenedores de diferentes formas y distintas cantidades de agua.

“Si comprendemos mejor las condiciones que provocan estas explosiones violentas de lava y agua”, explicó Greg Valentine, vulcanólogo de la Universidad de Búfalo y uno de los autores del artículo, “entonces podremos hacer un mejor trabajo para prevenir a las personas y reducir los daños”.

NYT en español

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