Luis Manuel Aguana: Siguiente al bate, TSJ Legítimo

opinión

10 enero, 2019

No supe si reír o llorar al leer el Proyecto de “Ley del Estatuto que rige la transición a la Democracia y el establecimiento de la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana De Venezuela” que circuló por las redes el día 8 de enero.

Lamentablemente no se sabe si esta es una versión oficial o no porque los ciudadanos Diputados no lo publicaron en la página oficial de la Asamblea Nacional, lo que ciertamente considero un irrespeto a quienes los eligieron, habida cuenta que somos nosotros los venezolanos quienes terminaremos pagando los platos rotos de lo que ellos terminen decidiendo allí.

Digo reír por la ingenuidad (¿o malicia deliberada?) que supondría tienen los diputados al creer de verdad en la posibilidad de la aplicación de un instrumento como ese en el marco de una tiranía, presumiendo que el régimen conviviría con esos deseos democráticos en Venezuela solo comparables con una fantasía de Walt Disney. Y digo llorar porque de nuevo la Asamblea Nacional volvió a caer en el mismo error del 5 de enero de 2016 al decir que sacaría al régimen en seis meses, dándole chance al régimen para el otro día declararla en desacato, perdiendo la oportunidad inmejorable de tomar las decisiones inmediatas que necesitaban los venezolanos con la mayoría calificada que tenían ese día.

De nuevo el 5 de enero de 2019 volvió a pasar lo mismo.

Y luego esas emociones se transforman en rabia porque no sé si esto está pasando deliberadamente a causa de los factores que están operando bajo la nomina del régimen y de sus testaferros para neutralizar y/o retrasar los legítimos esfuerzos de venezolanos que desde adentro y fuera de esa Asamblea Nacional tienen para salir de inmediato de esta tiranía. El resultado neto es que lograron que la Asamblea se exponga con eso a una aplanadora que deberá llegar en el brevísimo plazo.

¿Por qué digo todo esto? Algunos dirán “qué mezquino es este tipo” que no acepta los esfuerzos de la Asamblea para sacarnos de esta crisis con el menor costo posible. No. Los Diputados les vendieron con ese Proyecto de Ley a los venezolanos un espejito de ilusiones. Primero al manipular “vacío de poder” con “usurpación” y luego con ese Consejo Nacional para la Transición Democrática, en lugar de asumir, como les correspondía el mismo día 8 de Enero, las riendas de la transición, designando a un Presidente como les ordenaba taxativamente el Articulo 233 constitucional, aduciendo que “esa norma fue diseñada para situaciones de normalidad institucional, en las cuales las decisiones de la Asamblea Nacional son respetadas y acatadas por quienes ejercen el poder de la fuerza bajo el imperio de la Ley: la Fuerza Armada Nacional y los órganos de seguridad del Estado”.

En otras palabras, como nosotros no tenemos la fuerza no nos corresponde aplicar la Constitución. ¿¡Qué vaina es esa!? Pues esa fue la salida. Y ya partir del 10 de enero la Asamblea Nacional pretende que con incentivos que se crearán lograrán que “los funcionarios civiles y militares desobedezcan a quien usurpa el ejercicio de la Presidencia desde el 10 de enero de 2019, y obedezcan las decisiones dictadas por la Asamblea Nacional en el marco del presente Estatuto”. ¿Sera que viven en Narnia los Diputados?

Y mientras los ciudadanos Diputados discuten ese país de fantasía donde ellos conviven sin problemas con una tiranía y se recuperan pacíficamente nuestros derechos secuestrados, el régimen ya está proponiendo en la ilegitima Constituyente disolver la Asamblea Nacional.

Pero eso no ocurrirá así como dice el Sr Márquez de la ANC, sino como dice el que está manejando realmente el cobre de lo que pasará con esa Constituyente, Hermann Escarrá: “El presidente de la Comisión Constitucional de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Hermann Escarrá, aseguró que el órgano chavista no tiene planteado disolver la Asamblea Nacional (AN) y adelantó que el proyecto de nueva Constitución estaría listo para finales de febrero”.

En otras palabras, no necesitan disolver la Asamblea Nacional con un Decreto de la ANC. Eso lo haría la nueva Constitución comunista de Escarrá, que estaría lista a más tardar en marzo. ¿Cómo? Con la renovación de todos los Poderes Públicos dejando únicamente a Maduro como ocurrió con Chávez en 1999 ¿Y ustedes creen que Guaidó y el resto de los Diputados logren con ese Estatuto parar eso antes de ese tiempo? Ese Estatuto sería historia junto con la Asamblea que lo aprobó tan rápido como espabila un loco con agua fría.

¿Qué hubiera pasado si los Diputados el 8 de enero, en lugar de meternos por ese camino de piedras que no nos conducirá a ningún lado, hubieran designado a Juan Guaidó como Presidente de la Republica? El régimen hubiera reaccionado inmediatamente poniéndolo preso. Sí, preso. Pero sería un Presidente Constitucional Legítimo preso que tendría que llamar al pueblo para que le acompañe a las calles desde el mismo Hemiciclo del Parlamento. ¿Y por cuánto tiempo creen ustedes que duraría esa situación nacional e internacionalmente? Aquí no estamos hablando de cualquier dirigente político, sería un Presidente preso. Veremos si Maduro lo hace y comprobaríamos de verdad-verdad la cosa dentro de las Fuerzas Armadas. Eso cambiaría en un instante todo el escenario político en Venezuela.

Y aún están a tiempo de hacerlo. Pero como decían los viejos, Juan Guaidó o cualquiera que hubieran puesto como Presidente de la Asamblea Nacional no se gobierna solo, lo gobiernan las fuerzas que lo pusieron allí. ¿Pero están López en VP, Borges en PJ y Ramos en AD dispuestos a hacer eso? Primero muertos antes que ese muchacho sea Presidente antes que ellos. Y por supuesto tampoco desean un desenlace rápido. Quieren “elecciones” para ellos, unas que el régimen nunca dará, agravando nuestra situación país hasta que caigamos en la desesperanza y el fracaso, y nos destroce la tiranía. ¿Los vamos a dejar?

Ese Estatuto secuestra el Art. 333 para la Asamblea Nacional quedándose ella como la única capaz de manejar la Transición: “…el Estatuto establece el régimen transitorio que, con base en el artículo 333 constitucional, regirá a los Poderes Públicos mientras se mantiene la usurpación de la Presidencia de la República. Asimismo, esta Asamblea Nacional, como único representante de la soberanía que reside en el pueblo conforme al artículo 5 de la Constitución, puede adoptar las decisiones orientadas a la aplicación del señalado artículo 333”. Rechazamos esa interpretación mediatizada. No es para la Asamblea Nacional ni para ningún órgano del Poder Público para quien fue escrito ese Artículo en la Constitución. Fue hecho para todos los venezolanos investidos o no de autoridad.

De una interpretación realizada por juristas independientes que aportan para la Alianza Nacional Constituyente-ANCO, se desprende la siguiente opinión jurídica que me permito hacer pública dada la gravedad de la situación planteada: “El procedimiento de restablecimiento (constitucional) es inevitablemente popular. Su activación no proviene de un órgano, sino de ciudadanos “investidos o no de autoridad”. Una interpretación en contrario, esto es, sostener que se requiera de un Decreto Ejecutivo, de un Acuerdo Legislativo o una sentencia para su activación, confiscaría la necesaria autonomía que requiere esta acción extrema y urgente confiada constitucionalmente al pueblo venezolano, haciéndola depender, para su materialización, de voluntades particulares, acuerdos políticos y/o formalidades paralizantes”.

Léase bien, de los ciudadanos. Somos todos nosotros los venezolanos, y ellos en la Asamblea Nacional. Pero también a los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia legitimo en el exilio, todos, a quienes corresponde ese restablecimiento constitucional y del Estado de Derecho en Venezuela. La Asamblea Nacional no puede regular ni secuestrar eso, ni meternos a todos por un solo callejón para seguir lo que ellos digan y aún mas para retrasar lo que inevitablemente tiene que pasar en Venezuela que no es otra cosa que la recuperación de la libertad.

Si la Asamblea Nacional por cualquier motivo que sea, por las ambiciones de los partidos, por el dinero de quienes sobornan Diputados, por los sapos encubiertos en las filas opositoras, o por lo que sea, conspira por la desaparición de esa Institución, aquellos que sabemos que lo hacen, debemos seguir trabajando por la restitución del orden constitucional porque estamos investidos por la Constitución para hacerlo. El siguiente al bate es el TSJ legítimo. Veamos si la saca de jonrón antes que nos lleven presos a todos…

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