Leandro Rodríguez Linárez: La hora de los pantalones bien puestos

opinión

14 febrero, 2018

Hay quienes creen que no acudir a las “presidenciales” sería un error, tal como ocurrió en las parlamentarias de 2005, ello es ¡Falso! En primer lugar, Chávez nadaba en petrodólares, el populismo estaba en su máxima fosforescencia, aún acudiendo a esos comicios la oposición solo hubiese podido obtener a lo sumo 20 parlamentarios, el régimen no necesitaba consumar un fraude elaborado (más allá de la utilización los recursos del Estado sus actos de campaña, marca de fábrica del chavismo) la popularidad del expresidente en esos momentos permitía consumar procesos electorales, con vicios si, pero la voluntad del pueblo en mayoría se imponía.

Ahora, luego del burdo asesinato (jurídicamente hablando) del revocatorio en 2016, los procesos electorales venezolanos pasaron a la lupa internacional, bastó la consumación del fraude electoral más grave de nuestra historia (la constituyente) para despejar las dudas de la apocalíptica crisis de desinstitucionalización. Las regionales y municipales solo sirvieron para engrosar el expediente de este tipo de violaciones de derechos humanos.

De este modo, las venideras “presidenciales” están sitiadas por instituciones secuestradas por el Psuv, posee los aspirantes presidenciales con mayor intención de voto (opositores) bajo figura de presos o inhabilitados políticos. No se le permite votar a la inmensa mayoría de venezolanos en el exterior, cifra que es determinante. Tenemos centros de votación y votantes migrados a conveniencia del gobierno, una hegemonía comunicacional en campaña 24 horas a favor de Maduro, por sí fuera poco, se inhabilitan organizaciones políticas opositoras, mientras que el gobierno de la noche a la mañana sin mayores protocolos, con su característica opacidad, crea un partido nuevo con miras a sustituir al trágicamente afamado Psuv, entre un sinfín de penosas realidades que asesinan los remanentes de democracia.

En fin, la comunidad internacional se encuentra muy clara, las presidenciales convocadas para el 22 de abril no son un proceso electoral democrático, en tal sentido, no sería condenable que la oposición decida no asistir, muy al contrario, lo realmente cuestionable y muy sospechoso es que a pesar de lo arriba expuesto la oposición decida presentar candidaturas.

¿Qué hacer? Lo hemos dicho, ante el talante tiránico del chavismo en cualquier escenario la variable transversal es el sufrimiento del pueblo, hay que obrar para asegurar el escenario menos trágico; Seguirle el juego disque electoral al gobierno solo alargaría injustamente las penas a los venezolanos, las nefastas consecuencias del proyecto castrista son peores a cualquier sanción externa. No acudir a esta contienda ahondaría la presión internacional, la cual es indispensable para un pueblo prisionero de un régimen que ha institucionalizado la violencia, el chavismo se verá acorralado, escenario mucho más propicio a generar a corto plazo los cambios que anhelamos los venezolanos. A la oposición le llegó la hora de ponerse los pantalones bien puestos.

@leandrotango

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