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MADURO, ABRAZADO AL ISLAM


Hablando kazajo

Quien no sabe bailar le echa la culpa al piso”. Orson Welles (1915-1985), actor, director, guionista y productor norteamericano de radio y cine.
Si Estados Unidos no hubiese impuesto sanciones económicas al gobierno venezolano, seguramente jamás nos interesaríamos en saber dónde queda Kazajistán. Por esos mundos remotos, ignotos, totalmente ajenos a este país latinoamericano caribeño que es Venezuela, transita una agónica revolución, buscando a quién contarle su mentira para que le eche un salvavidas que le saque la nariz del agua.
Cuando el hombre estaba en Maiquetía fue que el país se enteró que iba a Kazajistán. Ni Telesur estaba clara en el objetivo del viaje, el cintillo de la pantalla durante la despedida en el aeropuerto decía que iba a una cumbre petrolera… en un país que el 95% de los habitantes de este país petrolero no sabía que existía.
Wikipedia nos ilustró. Resulta que Kazajistan queda en el otro lado del planeta, geográfica y culturalmente hablando. En el mero centro de Asia, antes habitado por tribus nómadas hasta que una dominante, los kazajos, decidió asentarse en esas solitarias estepas. Formó parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas hasta que esta se desintegró. En 1991 Kazajistán fue la última república soviética en independizarse. Pese a ser el noveno país con más territorio en el mundo, es también uno de los más despoblados: apenas 18 millones de habitantes.
Quien presidía el país en la era comunista, Nursultán Nazarbáyev, se convirtió en el nuevo presidente en 1991 y se ha mantenido en el poder de forma continua e ininterrumpida hasta ahora. Hay elecciones, donde el gobierno siempre gana en forma aplastante, elecciones que son una farsa según sus críticos y que no cumplen los protocolos internacionales para calificarlas como libres. Al presidente se le termina el período en 2019 y nada indica que no se volverá a lanzar y a ganar nuevamente.
El 75% de la población es islámica y el kazajo es el idioma oficial. El presidente Maduro iba a ese tremendo viaje para asistir no a una cumbre petrolera sino a una de Ciencia y Tecnología de la Organización de las Comunidades Islámicas, la segunda organización intergubernamental más grande del mundo después de la ONU, con 57 Estados miembros que tienen un objetivo en común: salvaguardar los intereses del mundo musulmán. ¿Qué hacía una cucaracha en ese baile de gallinas?
El salvoconducto para aparecerse en Astaná, la capital de Kazajistán, fue que el presidente venezolano es también presidente pro tempore del Movimiento de Países No Alineados. Pero su salvoconducto real fue China, principal aliado comercial de Kazajistán y principal acreedor de Venezuela y a quienes interesa que hagan negocios para que pague sus deudas. Maduro dijo que iba a “esa nación hermana” (¡!) para reunirse con “las potencias energéticas emergentes más importantes en el mundo” y lograr acuerdos para la “independencia económica definitiva”.

Todo esto, traducido a la más cruda verdad, es que Maduro fue a buscar compradores y socios que le sostengan en el negocio petrolero, ya que la brutalidad fanática del chavismo madurismo le cerró las puertas de su mercado natural y principal, Estados Unidos y lo sacó de la esfera del dolar. Ahora anda desesperado vendiendo a Venezuela y aceptando que le paguen en rupias, yuanes, rublos o en cualquier moneda que no podrá cambiar a dólares y tal como va su deriva dictatorial, tampoco a euros.

Nada tenía el venezolano qué decir en una cumbre de ciencia y tecnología pero sí en reuniones privadas con varios de sus pares, anti imperialistas, totalitarios, violadores de derechos humanos, como el presidente de Turquía, Tayyip Erdogan. También con el iraní, Hasán Rohaní y por supuesto con el kazajo Nazarbayév, quien ha debido darle muy buenos consejos con su experiencia de como permanecer 27 años en el poder y haciendo elecciones.

En su intervención en la cumbre pidió que Venezuela fuera aceptada como país observador en la Organización para la Cooperación Islámica, denunció las “invasiones e intervenciones” de Estados Unidos para derrocarlo, las amenazas imperiales contra su gobierno, en una evidente alineación para buscar el apoyo del mundo islámico en su precaria situación no solo frente a Estados Unidos sino a países desarrollados y democráticos como Alemania, Francia, España, el Reino Unido e Italia.
Maduro declaró a su llegada al aeropuerto kazajo que iba a “afianzar los lazos de cooperación económica con países árabes, así como impulsar el diálogo con naciones no pertenecientes a la Opep”. Esto en puertas de una reunión del cartel el 22 de septiembre en Viena, en la que la organización podría prorrogar la decisión tomada en diciembre de recortar la producción para incrementar los precios del crudo.

Romper el aislamiento diplomático (provocado por la conducta políticamente inaceptable del gobierno venezolano) asistiendo a una cumbre islámica, negociar con países no OPEP días antes de una crucial cumbre OPEP, retratarse con presidentes tan o más cuestionados que él, vender en monedas sin salida en el mercado internacional, lucen como acciones imprudentes ocasionadas por la desesperación del colapso económico inevitable en este mundo globalizado y dolarizado.
El avión cubano-presidencial hizo una escala en Argelia, país aliado del chavismo, para renegociar sus términos de cooperación. Hasta anunció que habría un vuelo directo entre Caracas y Argel, cuando nadie olvida que Venezuela está cada vez más aislada porque el régimen no honro acuerdos internacionales con las aerolíneas.
El presidente venezolano habló de “multilateralismo inclusivo”, lo cual los venezolanos entendemos que es una herramienta para el exterior. Mientras acá no hay ayudas consistentes para damnificados de Choroní o del lago de Valencia, ni tampoco medicinas o alimentos para los venezolanos, los auxilios “multilaterales” e “inclusivos” del gobierno son para los damnificados de Houston, o para islas del Caribe que votan en la OEA a favor del régimen, o para Cuba, adonde acaban de enviar 10 toneladas de alimentos y cuadrillas de Corpoelec para ayudarlos a reestablecer la electricidad en la isla, después del paso del huracán Irma.
Una vez más, el régimen madurista demuestra su desamor por los venezolanos. Una vez más, sus acciones solo están dirigidas a mantenerse en el poder a como dé lugar. Este disparatado viaje, todo un dispendio para un país en ruinas, contó también con la presencia de una nutrida corte, formada por ministros, constituyentistas y la infaltable primera combatiente. Regresó proclamando el éxito de su gira y las simpatías de los países islámicos por la revolución bolivariana. Solo le faltó hablar kazajo. 
Charito Rojas  @charitorojasp

“Las imágenes que salen en la portada, no son de responsabilidad del autor del escrito”
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Esta noticia fue publicada por Editor

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