Elogio de las menudas: o no desestimes a la más ¨débil¨ Maduro…

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“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres
dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la
tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe
aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que
puede venir a los hombres”.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547 – 1616)

Rafael Muci-MendozaCuarto menguante, tiempo de arar; también es tiempo de romper una lanza, de
arriesgar la vida en un lance como proclamaba El Quijote; es tiempo de
asfixia, dolor taladrante y penuria; y es allí donde la vemos, mezclada con
los varones, menudita, estilizada, captada en la anonimia de una foto, el
cabello al desgaire, el pantalón ajustado, cuerpo inclinado hacia sus sueños
como en una carrera de velocidad -¡no hay tiempo, se me acaba la vida…!-;
con una cruz redentora en el pecho danzando al ritmo de su determinación,
con una bandera de Venezuela de siete estrellas como única y suficiente
protección al vaho dañoso y costoso en momentos en que no hay comida ni un
bálsamo para tristezas; el bolso en su espalda portador de un mensaje
oculto, de una bomba de profundidad: nada menos que el artículo 350° de la
Constitución Nacional que solo él rellena todo el espacio, no otra cosa que
amor por la justicia y fundamentalmente por la libertad, símbolo del
marchante con objetivo, expresión de nuestra nueva mancebez, retrato del
albor de una vida, cansada de pesares y desengaños, de tropiezos y
mezquindades, de migración y rechazo, de melifluas promesas y botas
militares, antítesis de galeotes de un futuro incierto, preludio de la
hoguera para todo disidente: seis personas fallecidas en seis días, seis
jóvenes mártires y matarán muchos más; el cartucho de gas lacrimógeno a la
siniestra sin parar mientes en la ardentía de sus tres dedos por el calor
generado, la rabia y la impotencia hechas anestesia, reclamo y torbellino,
la mirada fija en el futuro como diciendo, ¡Malvados, quiero mi país de
vuelta…!

Me veo chiquito y superfluo ante su gigante determinación, siento un nudo en
la garganta que expresa mi emoción, mi esperanza, mi admiración y mi
recogimiento. ¡Esta sí que es la patria mía!, no esa otra ¨patria¨ de engaño
que tenemos, que pintan los traidores, los que nos regalaron a Cuba, la
tierra del ¨chor¨, isla de infortunios y pauperismo, los que nos dejaron
este erial de miseria y dolor, los que se protegen tras altos paredones en
el Country Club y La Lagunita donde solo entran sus 4×4 blindados y vigilan
gigantones armados y malencarados, u otros que disfrutan sus condominios
allende los mares, como queriendo cubrir sus facies turbias y nauseabundas y
sus dineros manchados de muerte cuando el país se hunde en la ruina y el
desencanto; amarga ironía de los ideales de amor y de justicia…

Pero allí está ella, menudita, con el retintín ensordecedor de su gesto, sin
miedo porque mamó la leche mientras era acunada con el himno nacional, con
esperanza infinita como el llano de Gallegos, ¨tierra de horizontes
abiertos, donde una raza buena ama, sufre y espera¨,  símbolo de encendida y
apasionada defensa de la liberación de la mujer, de la liberación de un
país, trocada ella misma en paradigma de una mocedad que no se deja
mancillar, que quiere un espacio, que quiere lo suyo para que desde su
tránsito desde oruga a mariposa sus sueños vuelen y luego se hagan realidad;
¿qué la mueve?, ¿qué resorte interno la lanzó a la calle a desafiar con su
menudo cuerpo mil peligros?

Ella, que nació bajo Chávez, que creció bajo Maduro y sus ladrones de
sueños, aves de mal agüero, huevos podridos en la frente que presagian el
cadalso; ella, emergente de la ensoñación de una juventud que forma parte de
una mayoría excluida contra la cual se ha desplegado el crimen, la rémora,
el abuso y el hambre, que no se resigna aunque no conoció democracia pero la
lleva muy dentro, en las venas del inconsciente colectivo, con su pasión
para construir, ¿quién puede detener esa borrasca?, ¿quién rompió el corsé
ajustado de aquel perfil ideal de la mujer que había trazado el Concilio de
Trento (años 1545 y 1563) adjudicándole atributos de ¨modesta, recatada,
obediente y sacrificada?¨. ¡No, qué va…! ¡Madre mía, me voy a la marcha,
me voy a la protesta donde pertenezco, no te resientas si no regreso…!

Han transcurrido 207 años de aquel jueves santo, 19 de abril de 1810
recogido en un lienzo por Juan Lovera (1838). Ese día los representantes de
la clase dirigente, los universitarios, el núcleo más selecto e ilustrado de
la población de Caracas se declara rebelde y da el paso definitivo y sin
retorno, y aprovechando la ceremonia con energía y extraordinaria decisión
depone al gobernador y capitán general, don Vicente Emparan quien se dirige
al ¨balcón del pueblo¨ esperando una ovación: Detrás suyo el clérigo José
Cortés de Madariaga hace gestos y agita las manos consiguiendo que los
pobladores gritaran: “¡No, no lo queremos! ¡Fuera!”. Indignado y resentido
Emparan respondió: “¡Pues yo tampoco quiero mando!”. El mismo día renunció y
dos días después se marchó a España. Los independentistas habían obtenido su
primera victoria sin derramar una gota de sangre. Ojalá que los que nos
gobiernan escuchen el tronar de la historia y eviten que más sangre inocente
corra por las calles de ciudades y pueblos del país de manos de las avispas
negras cubanas que han llegado a matar pero que también ya tendrán lo
suyo…

Cervantes hace de la libertad el literario de su obra, la médula sobre la
que gira su portentosa creación, en su mensaje hace una apuesta por la
libertad en su sentido más completo y amplio lo que lo hace sobrada razón
para su vigencia; en fin, desfacer fuerzas y socorrer y acudir a los
miserables a los galeotes y a los desposeídos. Su pretendida locura no era
tal; algunos de sus exégetas como Arturo Plaja Serrano y Gonzalo Torrente
Ballester dudan de ella pues de buen entendimiento y buen discurso hacía
gala en todo cuanto trataba. Pero además, su falta de egoísmo, su
desprendimiento y su sabiduría luego de 412 años todavía no lo han hecho
morir de viejo y superfluo como yo, la apoptosis todavía le queda muy
lejos…

Esta noticia fue publicada por Editor

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