Robespierre, entre la virtud y el terror. (Venezuela, muchas copias de Robespierre, sin virtudes, pero grandes generadores de terror)

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articuloEl 31/05/2014, Javier Redondo publicó el Articulo titulado: “Robespierre, entre la virtud y el terror”, que a criterio de quien suscribe, además de constituir una excelente versión histórica de los hechos acaecidos en un periodo convulso de la Revolución Francesa, sirve de marco referencial en muchos de sus pasajes, para establecer las similitudes de lo que ocurre en la Venezuela del 2017, respecto al terror que nos invade y que estamos muy cerca de su reversión y las virtudes de ese oscuro personaje de la Francia de entonces, cuyas ausencias de ellas en los actores gubernamentales actuales son el denominador común en sus caracterizaciones, en la víspera de su pronta desaparición.
Todo ello a lograrse mediante alternativas pacíficas, no violentas, democráticas y constitucionales o cualquier otro medio si ello fuese necesario (desobediencia civil, resistencia pacífica, rebelión), tal como lo ejemplifica en jornadas históricas la juventud venezolana y una mayoría abrumadora de la población venezolana, que honramos y nos llena de orgullo por la valentía puesta de manifiesta una vez más el próximo 19 de Abril, reconocida en el terreno patrio y por el concierto de naciones que conforman la Comunidad Internacional.
Regresando al tema en referencia, en octubre de 1793 Robespierre se libró de buena parte de la oposición girondina. Pero en mitad del fervor revolucionario nadie conoce a nadie: en marzo de 1794, el diputado de Arrás se deshizo de los herbertistas (1). Quería acabar con las facciones.
Jacques Herbert es un radical, editor de la publicación Le Père Duchesne -el padre Duchesne encarna al trabajador corriente que denunciaba los abusos de los ricos-. A la semana, el Comité de Salud Pública decreta la ejecución de Danton, Desmoulins y los dantonistas. Representan a la facción blanda de la izquierda; son los indulgentes, los que creen que la revolución ha ido demasiado lejos.
“A todos ha eliminado ese hombre insignificante, pequeño y enjuto, de rostro pálido y biliar, de frente baja y retirada, de ojos pequeños y acuosos, miopes”. Así lo describe el genial narrador Stefan Zweig. Robespierre parece el triunfador de la revolución. Pero tiene un problema. Ningún representante de la Convención se siente seguro.
Toda Francia ignora, a estas alturas, cinco años después de la toma de la Bastilla, qué es la revolución y hacia dónde va
(cuanta similitud en Venezuela a partir de 1998, transcurrido más de tres lustros, no se entiende lo que hacen un pequeño grupo de personajes, capaces de cualquier acto, condenable e ilegal, con tal de mantenerse en el poder)
El mundo asiste atónito a una frenética espiral de violencia. Robespierre saca uno de sus últimos ases de la manga. La revolución busca asideros. El 8 de junio se celebra la Fiesta del Ser Supremo. Él es el flamante presidente de la Convención y aparece como sumo pontífice. Dice uno de sus biógrafos condescendientes, Peter McPhee, que la fiesta constituyó el último y desesperado intento de vincular la virtud y la intimidación. El título que le pone el profesor Demetrio Castro, autor de la biografía Robespierre. La virtud del monstruo (Tecnos, 2013), al artículo que firma para el último número de La Aventura del Historia no puede ser más acertado: “La virtud exacerbada”.
Es cierto, Robespierre erró al creer que se podía alcanzar la virtud mediante el terror
(Venezuela, error al creer que el convencimiento hacia una ideología, puede alcanzarse mediante el terror y la violencia por parte del régimen imperante).
Que debía castigarse con severidad a quien diera muestras de alejarse de la virtud. Porque llegado el momento se había diluido la propia noción de virtud. No obstante, para el profesor Castro, ni dirigió ni participó en las masivas ejecuciones.
Sólo un mes más tarde de la celebración de la Fiesta quiere hablar en la Asamblea. Pero el conspicuo, advenedizo y superviviente Fouché, según la versión de Zweig, ha extendido el rumor: Robespierre va a dar a conocer nuevos nombres, nuevos señalados, y “tú estás en la lista”, “tú también estás en la lista”, “tú irás en el próximo paquete”
(cuantos Fouché en Venezuela?).
(http://www.biblioteca.org.ar/libros/130748.pdf).
El pánico se desata en la Convención. Habla primero en el Club Jacobino y clama contra los intrigantes. Pero ya tiene poco margen de maniobra, ha llevado el pavor hasta sus últimas consecuencias: sus oponentes ya no tienen nada que perder. A finales de julio se le niega el uso de la palabra en la Convención y es ejecutado junto a Saint-Just y otros 19 afines a su causa. La revolución ha terminado.
Para los autores que exculpan a Robespierre del juicio de la Historia, el nuevo terror fue mucho más cruel, sólo durante la primera semana de Termidor (2) se ejecutaron a 342 personas (3), una media de 38 personas al día. Puestos a comparar, 27 personas más al día que durante Floreal, dice Mc Phee. Es una forma de verlo, como el hecho de no considerar a Robespierre responsable de las ejecuciones. El incorruptible, dice el novelista Javier García Sánchez, autor de una extensa, completa y magnífica biografía novelada del personaje editada por Galaxia-Gutenberg, que fue el penúltimo diputado en aprobar el uso de la guillotina. Tampoco creó el Tribunal Revolucionario. Fue obra de Danton. Javier García Sánchez escribe en el número de junio de nuestra revista que Robespierre no pudo
defenderse de las acusaciones. Y sobre él ha caído todo el peso de dos siglos de Historia.
Para los moderados no es así, el Golpe de Termidor lo que hace es encauzarla por la senda por donde debió transitar desde 1791.
La nueva Constitución, aprobada en 1795 será republicana, a diferencia de la de 1791, pero introduce el Consejo de Ancianos para atemperar los posibles excesos niveladores de la Cámara de los Quinientos.
“El rostro de Robespierre, entre la virtud y el terror. El trágico final para un revolucionario devorado por su propia máquina de ejecutar”. Este el tema principal del último número de La Aventura de la Historia. Narramos los últimos meses del periodo más convulso de la Revolución Francesa. El debate sobre si fue un joven idealista que llegó a París para cambiar el mundo, o por el contrario fue un frío y acomplejado, ególatra y petulante abogado de provincias que vio en la Francia revolucionaria el caldo de cultivo ideal para pasar a los anales de la Historia, sigue vivo. (1) Los hebertistas fueron los partidarios de Jacques-René Hébert durante la Revolución Francesa; se caracterizaron por una ideología de izquierda, la difusión del racionalismocientífico, y por apoyar fuertemente el movimiento de descristianización. Los hebertistas resultaron fundamentales para lograr la caída de los girondinos (31 de mayo y 2 de junio de 1793). Reclamaron la guerra a los contrarevolucionarios no sólo dentro de Francia, sino que también tomaron en cuenta la propagación de los ideales de la Revolución al resto de Europa. Por otra parte, ejercieron presión ante la Asamblea para solicitar algunas medidas políticas (como la Ley de los sospechosos, 17 de septiembre de 1793) y económicas (como la Ley del máximo general, en septiembre de 1793), consideradas necesarias para el triunfo revolucionario. Algunos hebertistas relevantes fueron Jacques-Claude Bernard, Pierre-Ulric Dubuisson, Jacob Pereira y François-Nicolas Vincent.
Muchos hebertistas cayeron en desgracia tras la detención y condena a muerte de Hébert. La condena a los jefes revolucionarios hebertistas perjudicó al movimiento popular de los sans-culotte. (2) La Revolución Francesa: la reacción termidoriana 1794-1799 27.05.2012 20:29 La caída del gobierno revolucionario se produjo por diversas causas, una de ellas las propias divisiones internas entre los montañeses (o jacobinos). Las sociedades de los sans-culottes principal base social de los jacobinos fueron clausuradas. Los principales dirigentes revolucionarios fueron ejecutados, entre ellos el más importante: Robespierre. Como se afirmó en la época: “la patria se devora a sus propios hijos”, marcando como cuando se inicia la violencia y la represión, ésta se vuelve en contra de los que la ejecutaron para mantenerse en el poder. El golpe de estado del mes de termidor (28 de julio de 1794) pone fin a la Convención, iniciándose un período de reacción contra la política del gobierno revolucionario. El historiador Albert Soboul ha denominada a este período como el del “gobierno de los propietarios”, teniendo en cuenta la base social de este nuevo gobierno: la gran burguesía. Se decreta la clausura de los clubes jacobinos y las sociedades populares, se aprueba una nueva Constitución en 1795 que establece la separación de poderes: el poder legislativo corresponde a dos asambleas; el ejecutivo en manos de un Directorio de cinco miembros, y el poder judicial es declarado independiente de los otros poderes. El sufragio fue limitado, requiriéndose para ser ciudadano el pago de una contribución en dinero, la burguesía
moderada impone sus principios para restablecer el orden político, económico y social. El golpe de estado dirigido por Napoleón Bonaparte el 18 de Brumario (9 de noviembre) de 1799, exigió la disolución del Directorio. Se inicia así el “período napoleónico”. (Venezuela no requiere de ningún Napoleón)
(3)
Foro Penal: Van 538 detenidos en 13 días de protestas
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17 ABRIL, 2017 Alfredo Romero, director ejecutivo de la ONG Foro Penal venezolano, reportó que 538 personas han sido detenidas desde el 4 hasta el 17 de
abril. De estas, 297 fueron liberadas mientras que el resto permanecen arrestadas de manera preventiva. “32 de ellas han sido formalmente privadas de libertad”, señaló Romero, este lunes. Romero detalló que el Foro Penal ha atendido a 66 detenidos en Lara, mientras que en Mérida ha asistido en su procedimiento a 21 de ellos. El Foro Penal Venezolano es una organización no gubernamental dedicada a la defensa y la promoción de los derechos humanos. Para ello, ofrecen ayuda gratuita a los detenidos que denuncian violación a sus derechos fundamentales.

Esta noticia fue publicada por Editor

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