Caminando por un tejado de cristal por Saul Godoy

Debemos estar muy claros en algo, las que fueron las FFAA de Venezuela ya no lo son; fueron privatizadas y su nuevo dueño se llama el PSUV, una franquicia política manejada desde Cuba, que impuso un Comandante en Jefe de origen Colombiano, un indocumentado, cuya única función es utilizar las armas para proteger los intereses del PSUV.
A las FFAA, por su parte, les fue ofrecido un negocio, abandonar la Constitución Nacional, poner los intereses de Cuba como principales, doblegar cualquier intento de rebelión del pueblo de Venezuela… y a cambio se les ofreció ciertos privilegios, no a todos, pero sí a ciertos oficiales y jefes, que gozan de una participación millonaria en una serie de negocios, la mayoría ilícitos, a cambio de su lealtad. El pacto fundamental entre las FFAA y el pueblo de Venezuela está roto.

Me van a perdonar, pero todos ustedes saben que Julio Borges no es santo de mi devoción, pero por x circunstancia (algún día les explicare ese factor x) el hombre se encuentra en uno de los puestos importantes de la representación opositora, es decir, me representa incluso a mí, y como yo no quiero que Borges meta la pata ni se equivoque defendiendo mis intereses, le voy a ser de asistencia explicándole algo muy sencillo, teniendo esa masa de gente en la calle, como en estos últimos tres días de la toma de Caracas y de otras ciudades del interior, donde el pueblo ha arriesgado el pellejo en el asfalto, contra unas fuerzas armadas que han tratado de sojuzgarlo con armas químicas, disparos, y la más brutal represión, no debería Borges andar predicando elecciones en los foros internacionales, cuando sabe que, mientras existan esas FFAA, no hay garantía de estabilidad y de que se respeten los resultados de ninguna elección.
Si al chavismo no se le derrota militarmente jamás tendremos oportunidad de salir victoriosos de esta celada contra la democracia y las libertades, si no hay una cooperación internacional contra las armas del tirano, seguiremos siendo sojuzgados por la peor forma de opresión, que viene directamente de Cuba.
Y aquí debo dirigirme a los poderes de la región, en específico al Comando Sur de los EEUU, ya no es posible ocultar la participación del gobierno de Raúl Castro en toda esta lamentable situación hemisférica; La Habana es el centro de control de todo este estado de subversión y agitación en Latinoamérica.
Si estoy en lo correcto, la situación de Colombia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Bolivia, Panamá, Brasil, España y, ahora, de Argentina, amenazada por una huelga general, donde grupos asociados al régimen de los Castro, llámense sindicatos, centros de estudiantes, partidos políticos asociados al comunismo castrista, grupos subversivos en proceso de paz, comunidades indígenas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones políticas radicales de izquierda, se han estado coaligando para subvertir el orden regional y demostrarle al gobierno de Donald Trump, que ellos, el comunismo internacional, están en control de la América Latina.

El mensaje que quieren dejar en claro es que, si ellos no son tomados en cuenta, si el “Imperio” no le hace una venia a los verdaderos dueños del patio, entonces se las verán negras para tratar de manejar el futuro del continente americano; que Trump tendrá que construir el muro, no para alejar la migración indeseada de México y Centroamérica, sino que tendrá que levantar una pared para que los cubanos castristas no se hagan con el gobierno de Washington, donde ya se ha conquistado la voluntad del partido demócrata, de los Clinton y los Obama que les sirven de interlocutores.
De aquí en adelante, cualquier esfuerzo por llevar la paz a la región debe contar con los buenos oficios de la más longeva y pútrida de las dictaduras del continente, y tendrá Trump y los norteamericanos que someterse a la extorsión de los comunistas para que haya paz en el continente.
Allí está Colombia siendo timada por Venezuela en su camino hacia la paz con las fuerzas subversivas manejadas por Cuba; en Ecuador, hay una seria amenaza de una hegemonía del Socialismo del Siglo XXI, que se ve claramente en las trampas electorales perpetradas con ayuda de Venezuela y Cuba para escamotearle el voto a los ecuatorianos; Panamá está prácticamente infiltrada por elementos de izquierda, dispuestos a sacarla de la ruta liberal democrática que su pueblo escogió; Nicaragua es un enclave del peor nepotismo autoritario, muy parecido al de La Habana; República Dominicana y Haití están amenazados por las fuerzas del comunismo más retrógrado y tienen a sus gobiernos comiendo de la mano de Nicolás Maduro.
Lo de Nicolás Maduro en Venezuela es una burla al poderío y la buena voluntad de la civilización occidental, no es posible que a un narcotraficante, a un analfabeto funcional, se le haya permitido arruinar una de las economías más prósperas de la región y se encuentre sometiendo a su pueblo, a nosotros, los venezolanos, con un sistema de biocontrol con los alimentos y las medicinas a cambio de la sumisión más absoluta, de la peor de las esclavitudes, a escasas millas del país más próspero del mundo, que debería ser garante de la las libertades del género humano, porque llegar a esa posición de liderazgo mundial implica no sólo poder, sino compromiso, no sólo con la humanidad, sino con la propia sobrevivencia de esa gran nación.
Hace pocas horas fue recibido el Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Julio Borges, en el seno del Congreso de Norteamérica clamando por elecciones; se trata de un político que está calculando sus intereses electorales, nada más, su verdadero propósito es cómo tener más poder para seguir controlando un clientelismo político, cómo hacer para que su partido pueda ocupar el mayor número de cargos públicos en unas elecciones, mientras el verdadero pueblo está en las calles siendo gaseado y doblegado por la fuerza militar de un régimen corrupto, eso es un error, sus asesores y confidentes están equivocados si le aconsejaron pedir elecciones, sin haber solucionado antes, el asunto de neutralizar a las actuales FFAA, que se han convertido en el primer y más importante problema de seguridad en el país.
A Julio Borges tanto como a Capriles Radonsky, mientras no reconozcan que hay que subyugar el poder militar primero para luego hacer elecciones libres, se encuentra en la misma onda; no tienen conexión con la realidad. La solución para el problema de Venezuela tiene aristas continentales, hay un cableado internacional que une varios países, organizaciones multilaterales, intereses de varias potencias, diversos centros de poder que están interconectados con Miraflores, si hay solución a nuestros problemas esta debe ser integral, la respuesta tiene que ser para el continente completo, simultáneamente, y ese poder lo tiene solamente los EEUU respaldado por una unión de naciones libres suramericanas.
Los venezolanos no tenemos cómo enfrentar a las fuerzas militares que nos oprimen y defienden al régimen. La ilusión de tratar de convencer a los efectivos uniformados con cantos patrioteros y de las glorias del pasado es una farsa; dentro de las filas militares reina un control férreo de terror y vigilancia de la más rancia tradición bolchevique, ahora se amenaza con juicios por traición a la patria a quienes reclamamos una ayuda de nuestros aliados para salvar la república y el continente, no es para menos, ellos saben que esa presencia significaría el fin de sus tropelías.
Mientras continúe la organización militar que tenemos en Venezuela, los uniformados serán una amenaza contra la democracia, las libertades y la paz; los hemos convertido en el fiel de la balanza, en actores políticos, en la fuerza que decide los destinos de la nación… los políticos venezolanos viven con miedo, siempre buscando el apoyo y la buena voluntad de estos agresores, muchos de ellos delincuentes… esas armas y esos componentes de tropa y oficialidad eran del pueblo de Venezuela, ahora pertenecen a Raúl Castro, y este reptil cuando muerde, no suelta, excepto cortándole la cabeza, como se hace en los casos de algunas salamandras del desierto.
Pero si se pudiera dar una respuesta contundente y definitiva en Venezuela, caería el principal bastión del comunismo en la región, del que se alimentan muchas de las conspiraciones que están en marcha en este momento en Latinoamérica; y créanme, en la misma Norteamérica hay conspiraciones en proceso en contra del presidente Trump, la mayor parte de las redes de narcotráfico y frentes guerrilleros tienen una vía intravenosa directamente conectada al Alto Mando militar venezolano.
El Comando Sur y su comandante deben buscar una coalición continental con los gobiernos que son todavía democráticos, que para suerte de Occidente y su cultura, para todo lo que representa la civilización judeocristiana, capitalista y libertaria de este lado del mundo, todavía somos mayoría.
Pero jamás nuestra seguridad y posibilidades de sobrevivencia habían estado tan amenazadas por agentes del comunismo internacional y del terrorismo como Evo Morales, Daniel Ortega, como Cristina Kirchner, como Lula Da Silva, Dilma Roussef, Nicolás Maduro, José Luis Rodríguez Zapatero, Raúl Castro y muchos otros, que se encuentran operando bajo los intereses de fuerzas que desean sojuzgar las libertades humanas y esclavizar sus poblaciones para reinar como una corporación del mal, viviendo de todo tipo de operaciones ilícitas y de la corrupción, destruyendo la voluntad del pueblo, sojuzgándolo para explotarlo y lograr que reine para siempre una camarilla interconectada de bandas criminales en el continente.
Esta red operativa, que existe en el continente y que funciona coordinadamente para apoyar y establecer un frente unido contra los principios democráticos, tiene su ariete en Venezuela, en donde existe todo un aparato militar en manos de los enemigos de la libertad y dispuesto a ser usado para derrotar el estado de derecho… la joya en la corona de occidente,
La propuesta política de algunos políticos venezolanos es que sólo unas elecciones pueden traer la paz y la seguridad a nuestra nación, obviando el poderío de las armas y de un ejército corrompido y al servicio del oprobio.
De nada sirven unas elecciones bajo la amenaza de los fusiles, hay que desarmar al régimen de Maduro antes de intentar elegir a un alcalde, menos todavía al Presidente de la República; hay que, simultáneamente, recoger y congelar los cuantiosos fondos que el chavismo tiene en el exterior para financiar un posible regreso del socialismo del siglo XXI, en caso de que fueren derrotados.
La realidad es tan obvia que tenemos a una Asamblea Nacional amenazada por todos los flancos y, aún con el apoyo mayoritario del pueblo en la calle, las armas tienen la ventaja, el dinero habla.
Julio Borges no es el líder que Venezuela necesita en este delicado momento, no quiere confrontación, teme el enfrentamiento; las circunstancias lo han obligado a actuar a regañadientes, no es su naturaleza ni es su convicción, es el hombre equivocado para la delicada situación que vivimos, no tiene el carácter ni el valor que la realidad imponen… trata de escurrir el bulto, de poner la atención en aspectos subalternos, no en lo medular, pero es el hombre que está allí, y por todos los cielos, lo más desastroso sería que se equivocara.
La gente, el pueblo, no puede durar mucho más tiempo recibiendo el castigo de las fuerzas armadas del gobierno; no hay un plan realista que tome en consideración la seguridad de los venezolanos, estamos desarmados ante un enemigo armado y la consigna sigue siendo la de martirizarnos, eso no es razonable.
El llamado de inmediato debe ser por la estructuración de un grupo de tarea internacional, de respuesta rápida; hay que recoger esas armas y los venezolanos sólo tenemos nuestros cuerpos y almas, y ante las balas, los gases tóxicos y la violencia del gobierno, no hay defensa posible.
Las fuerzas armadas de Maduro deben ser neutralizadas, sus parques de armas inventariados y asegurados, sus comandos violentos sometidos y puestos a resguardo, los líderes del gobierno forajido, apresados y encausados en procesos judiciales, sus cofres de guerra incautados y devueltos a sus legítimos dueños, que es el pueblo de Venezuela. Sólo entonces podremos pensar en elecciones.
Si seguimos por este despeñadero podríamos caer en el peor escenario posible, no solo para Venezuela sino para todo el continente, incluyendo a los Estados Unidos de Norteamérica, para los que esta coyuntura se convierte en una amenaza ineludible. –
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Esta noticia fue publicada por Editor

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